Gravera en La Rinconada (La Puebla de Montalbán) sin licencia municipal para su apertura

La Puebla de Montalbán posee aún un importante patrimonio natural por conservar, buena parte de él directamente asociado al paso del Río Tajo por su término municipal. La pedanía de La Rinconada, es un pequeño núcleo urbano –pedáneo de La Puebla- donde viven poco más de 100 vecinos que ven en la conservación de los recursos naturales un seguro para la subsistencia de las futuras generaciones y que - en su mayoría - ve en la instalación de una gravera en las inmediaciones de su vecindario un impactante elemento (generación de emisiones de polvo y ruidos, incremento del tráfico rodado pesado, destrucción del hábitat y del paisaje, etc.) que amenaza el hasta ahora aceptable estado de su calidad de vida.

Debido a lo que se entiende como una vulneración de la legalidad en materia de medio ambiente y de ordenación del territorio y a la fuerte oposición que desde el primer momento ha mostrado la mayoría de la población residente en esta pequeña pedanía, la de su propio alcalde pedáneo y la del propio Ayuntamiento de La Puebla de Montalbán (que a través de su Policía Local ya ha denunciado estos mismos hechos), Ecologistas en Acción de Toledo realizó una visita a la zona y tras realizar diferentes observaciones y entrevistas con varios de los afectados en La Rinconada, pudo comprobar cómo –sin que exista licencia municipal para la apertura de la gravera- se han producido importantes desmontes junto a la carretera que une el Puente Viejo de La Puebla con La Rinconada, concretamente en el paraje conocido como la Dehesa Nueva. Se da además la circunstancia de que según la interpretación de lo observado durante las visitas a la zona, la planta clasificadora ya se encuentra en funcionamiento y existen diferentes aspectos de la Declaración de Impacto Ambiental asociada al proyecto que pudieran estarse incumpliendo, tales como defectos en el balizamiento de seguridad de la zona, afecciones a una vía pecuaria (la denominada Colada del Puente de La Puebla de Montalbán) y por tanto, se estarían vulnerando diferentes aspectos de la Ley 4/07 de Evaluación Ambiental en Castilla – La Mancha, la cual tipifica estos hechos como infracciones graves o muy graves. Todo ello sin menoscabo de la gravedad que de por sí pudiera suponer la presunta vulneración de la Ley del Suelo (TRLOTAU) y demás normativa de régimen local aplicable al caso al no contar la explotación con licencia municipal de apertura.

Tras las oportunas comprobaciones, se ha formulado denuncia ante el SEPRONA de la Guardia Civil y la Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural en Toledo, así como ante la Dirección General de Evaluación Ambiental de esta misma Consejería. Con esta actuación se pretende la paralización de la actividad de la gravera y la planta clasificadora asociada (en tanto no se aclare la situación administrativa de la misma) así como su precintado por cuanto, a día de hoy, la planta pudiera estar funcionando de manera presuntamente ilegal.

La fuerte oposición vecinal a este proyecto tiene su explicación en la existencia de un problema de fondo en el municipio, relacionado en todo caso con el hartazgo social ante la más que evidente superación de la capacidad de carga que puede soportar este término municipal en el ámbito de las empresas dedicadas a la extracción de áridos. El trasiego de grandes “bañeras” por el núcleo urbano y sus inmediaciones sin que exista una circunvalación o variante para este tipo de tráfico o el hecho de que el presupuesto municipal pueblano tenga que correr con todos los gastos por el desgaste consecuente de la vía pública ante semejantes tonelajes no ayuda a calmar los ánimos.

Recorriendo la margen derecha del Tajo a su paso por la Puebla y aguas abajo del Embalse de Castrejón, más de una docena de explotaciones extractivas de arena y grava – muchas de ellas ilegales y sin contar siquiera con planes de restauración, declaración de impacto ambiental, ni control alguno por parte de la administración – asolan las vegas y sotos pueblanos, esquilmando los biotopos más emblemáticos de esta localidad (arenales, frutales, huertas y sotobosques) y afectando severamente los niveles freáticos de toda la zona y en consecuencia, el delicado estado de conservación del Río Tajo.

Si bien es verdad que algunos empresarios cumplen con todos los requisitos legales, lo más frecuente es que en la mayoría de los casos no exista ningún tipo de garantías (de participación ciudadana ante los impactos negativos, de restauración y vigilancia ambiental, etc.). Entre tanto, los recursos naturales pueblanos se escapan día a día, a golpe de retroexcavadora, sin que - hasta hoy - nadie sea capaz de controlar la situación.




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