El proyecto de obras de emergencia para Baza es inútil

Ecologistas en Acción aporta nuevos datos a la fiscalía sobre la denuncia contra la Ministra de Medio Ambiente por las obras de abastecimiento a Baza desde El Portillo

Por fin la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) se ha dignado a enviar a los afectados directos (el Ayuntamiento de Cortes de Baza) el ¿proyecto? -si se puede llamar así a unos cuantos folios- donde intenta justificar las obras, y se les ve el plumero.

En este proyecto se reconoce que el acuífero de Baza se encuentra sobreexplotado (se fundamentan en las fuentes que se están secando, sin plantearse la causa, ni la responsabilidad que tiene la propia Confederación Hidrográfica del Guadalquivir a la hora de controlar los pozos ilegales) y de ahí la necesidad de llevar hasta allí las aguas del río Castril.

La CHG da datos sobre el futuro que le espera al río Castril, ya que desde 1929 a 1974 la aportación media anual del río Castril es de 105 Hm3 y desde la construcción del Portillo (año 1999) hasta la fecha es de 60,5 Hm3 anuales. O sea se reconoce que en los últimos años hay un descenso de las aportaciones del 40%. lo que indicaría – para cualquier persona con sentido común- la poca conveniencia de planear extracciones en las condiciones climáticas actuales

Tienen la desfachatez de decir que el río nunca lleva menos de 500 litros por segundo en cualquier parte de su cauce, cuando este mismo invierno va casi seco por muchos tramos, como pueden asegurar los ribereños que lo sufren.

Antigua Manifestación en Cortes de Baza en defensa del río Castril

Las cuentas de Confederación no son claras, pues los 6 hectómetros cúbicos anuales que se piensan detraer para abastecimiento humano representan agua para 82.000 habitantes a razón de 200 litros por habitante y día (más que la media española que está en 171 litros), cuando la población que se va a servir (Cortes de Baza, Freila, Zújar, Baza y Caniles) es de 34.000 habitantes. Creemos que no cuadran estas cantidades con lo manifestado para declarar las obras como de emergencia, a pesar de que ya se va hablando de abastecimiento humano y regadío.

En el ¿proyecto? se dice que para recoger agua de la desembocadura del Castril -otro proyecto alternativo que existía y que ha rechazado la CHG- “requeriría la implantación de un azud (pequeña presa) en el cauce, con la consiguiente afección ambiental” sin embargo más adelante dice que una tubería para llevar 200 l/seg, de 40 km de longitud y que iría por toda la orilla del río Castril atravesando todas las vegas de Cortes de Baza “no tiene afecciones ambientales”. Por eso declara que estas obras no requieren de tramitación ambiental, pero sí las que debe realizar como complemento la Junta de Andalucía, que sacará ramales para los pueblos y someterá estos proyectos a tramitación ambiental, a pesar de ser de bastante menos entidad y de no actuar directamente sobre un río de enorme importancia ecológica.

En su ¿proyecto? estiman que el caudal ecológico del río es de 150 l/seg. en contradicción con el estudio sobre Poblaciones faunísticas del río Castril, elaborado por expertos de varias Universidades españolas a petición de la Consejería de Medio Ambiente de Andalucía, que establece que nunca debe haber menos de 600 l/seg de caudal ecológico en todos los tramos del río Castril. Sólo menciona la Confederación que el río no tiene ninguna figura de protección específica, pero olvida que es el nicho ecológico de especies cuyo hábitat está estrictamente protegido y alberga varios endemismos faunísticos que están protegidos por diversas leyes nacionales y europeas.

En el ¿proyecto? se afirma que “como consecuencia del importante y sostenido crecimiento económico de los últimos treinta años, los abastecimientos se fueron quedando escasos, lo que obligó a mejorarlos, instalando sondeos más profundos y nuevos depósitos de regulación” . O sea que son estos sondeos los que han provocado la desecación de las fuentes tradicionales. Se habla de un sostenido crecimiento económico, pero la población era -en la zona que estamos considerando y según el Instituto nacional de Estadística- en 1970 de 42.048 habitantes y en 2007 es de 33.742, por lo que no se entiende la bonanza económica ante esta pérdida tan drástica de población (un 20%).

Seguramente se refiere esta bonanza económica al abandono de las vegas de la comarca de Baza, a pesar de tener derechos históricos sobre el agua para riego y se está procediendo a poner “en uso” grandes zonas de secano que, a base de grandes consumos hídricos, sostienen una agricultura industrial, que sólo deja residuos y algún beneficio a los arrendadores, pues hasta la mano de obra no cualificada es transportada hasta el tajo desde poblaciones lejanas. Habría que mirar si son los lechugueros los que se han aprovechado de esa supuesta bonanza económica.
Por último, y antes de cargarse un río, el propio Plan Hidrológico de la Cuenca del Guadalquivir -y no lo hemos hecho los ecologistas- establece que los caudales de retorno son el 80%. Eso quiere decir que esa cantidad de agua usada en abastecimiento, debería ser puesta a disposición de los regantes después de haber sido depurada, como establece la ley. Así el agua que se detrae del acuífero para los regantes sería usada para abastecimiento y no sería necesaria ninguna obra para llevar agua a ninguna parte.

Lo que vemos es que no está nada clara ni la necesidad del agua, ni la cantidad que se solicita (más del doble de lo que se supone sería necesario) ni el destino final. Lo que sí está claro es la actitud de este Organismo de Cuenca, patética por decirlo de una forma suave, que no sólo no vela por la protección y buen uso de los recursos hídricos -ya que permite pozos ilegales, sobreexplotación de acuíferos y ríos sin agua o llenos de mierda- sino que está empecinado en cargarse un río de excepcional valor ecológico en aras a no sabemos qué desarrollo económico, ni para quien.




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