La catástrofe fue anunciada, consentida y evitable

En una publicación presentada hoy 22 de abril, Día de la Tierra, Ecologistas en Acción recuerda, en el décimo aniversario, que la catástrofe de Aznalcóllar fue anunciada, consentida y evitable. En formato CD, han presentado el trabajo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla y en la Universidad Pablo de Olavide, coincidiendo con la Semana Verde.

Tráfico ilegal y denuncias previas

El contenido hace un recorrido por las denuncias previas que se efectuaron y se archivaron, entre ellas la del ex ingeniero de minas Aguilar Campos, quien ha sido propuesto este año, a título póstumo, como Premio Medio Ambiente de Andalucía. Se documenta el tráfico ilegal de residuos tóxicos y peligrosos que llenó el recinto minero de Aznalcóllar de basura venenosa. Se trata de 300.000 toneladas al año (el tráfico perduró entre 12 y 14 años) de desechos, con un alto porcentaje de metales pesados como Zinc, Plomo y Arsénico. También relata el sinfín de avisos del peligro de las minas para el cauce del Guadiamar, detallando la iniciativa de la Confederación Ecologista Pacifista de Andalucía de denunciar lo que Aguilar Campos advertía: “que la presa de residuos no estaba construida con materiales adecuados, sino con desechos que deberían haber sido arrojados al vertedero”

Un elemento que no han reflejado los medios de comunicación hasta el momento es el de la hipótesis de la intencionalidad de la rotura de la balsa, de la que hablan numerosos mineros. Son dos hipótesis apuntadas: una la que afirma que la balsa se dejó llenar sabiendo que reventaría, y otra que la rotura fue provocada por una explosión que facilitó la rotura.

Diez años después…

En este bloque hace un recorrido por el estado actual del recinto minero y del Guadiamar. Diez años después, la situación no está resuelta. La balsa siniestrada, a pesar de que se desecó y se cubrió, no deja de emitir aguas con metales pesados que son recogidos por una veintena de pozos que estarán funcionando de por vida mientras que no se retire los estériles de la balsa. La corta está recibiendo los lixiviados de la balsa y está limitada con la cota 0.

El Corredor Verde es un proyecto abandonado. En las entradas a los caminos se indica la prohibición de circular con vehículos a motor, la caza, la pesca y el pastoreo. Ninguna de las tres prohibiciones se respetan, ni hay nadie que las haga respetar. La caza furtiva nocturna es hábito normal, el pastoreo y la pesca son consentidas. En la zona recreativa de Las Doblas se construyeron unas costosas instalaciones que no se han llegado a abrir. Actualmente están destrozadas. En sus alrededores están arrancadas las barreras que impedían el paso a los vehículos, hay basura dispersa por toda la zona y un pastizal denso peligroso rodeando toda el área recreativa

En cuanto a Doñana 2005, a pesar de haber desarrollado acciones interesantes, no se ha recuperado el cauce natural del caño Guadiamar, el punto más importante de restauración hidrológica.

Nuevas encrucijadas

Un nuevo plan, Minas Las Cruces, se desarrollará, a partir de este año, en Gerena, Guillena y Salteras. El proyecto consiste en la mina a cielo abierto más grande de Europa para la explotación de cobre, a poco más de 10 kms de las minas de Aznalcóllar y otros 10 kms de la Giralda de Sevilla. El filón de cobre, está situado entre 100 y 150 metros de profundidad, debajo del acuífero.

Ecologistas en Acción se opone rotundamente al proyecto hidrometalúrgico de Cobre Las Cruces por grave riesgo de contaminación y rotura del acuífero Niebla-Posadas (reserva de agua para las sequías de la comarca de Gerena, del Aljarafe y de Sevilla capital) y por la contaminación que conllevaría en el Guadalquivir.

También se dedican unas páginas al cambio climático en las que se cuestiona el modelo de producción y de consumo de los países occidentales, por ser un gran devorador de materias primas y de contaminación. Se relaciona el desastre de las minas de Aznalcóllar con un sistema relacionado directamente con el cambio global.

Responsabilidades

Sobre la situación jurídica Ecologistas en Acción sigue sorprendida de que, diez años después, no hay ningún culpable ni responsable por el vertido. En el epílogo de la publicación apunta como responsable a:

Boliden, que, al igual que todas las multinacionales industriales, que recurren a obtener beneficio rápido a costa de dañar al medio ambiente, al trabajo de los demás, a la salud pública, y a lo que sea. Lo que les importa es el valor de las acciones en bolsa por encima de todo.

Responsable es también la administración pública, que por una parte se deja chantajear por las empresas, las cuales amenazan el mantenimiento de los puestos de trabajo con el cierre, regulación de empleo, suspensión de pagos, o con no generar empleo si no reciben subvenciones públicas, y que por otra parte hace la “vista gorda” a los continuos incumplimientos legislativos y de seguridad de las instalaciones.

Y responsables somos toda la ciudadanía, por permitir que empresas como Boliden actúen como actúan y por no impedir que las administraciones se dejen chantajear. Aletargados con la sociedad del consumo y con la “caja tonta” de fondo, asistimos como meros espectadores a cuantas tragedias ocurren haciendo bien poco para evitarlas.

26 de abril de 2008
Aniversario de la catástrofe de Aznalcóllar

Para Ecologistas en Acción queda mucho por hacer en Aznalcóllar para dar por cerrado el mayor desastre ecológico ocurrido en Andalucía. Se trata de una experiencia que ha evidenciado la facilidad que tienen determinadas empresas para poner en peligro nuestro medio ambiente, con la connivencia de la administración y, en ciertas fases de este proceso, con la complicidad de los trabajadores, que a la larga están siendo los perjudicados, al igual que el medio ambiente de la zona.

Hoy el epíteto más propicio para las minas de Aznalcóllar, con las placas solares encima de las escombreras, es el de sepulcro blanqueado. Desde Ecologistas en Acción seguimos exigiendo un Plan de Restauración de la Mina que incluya la descontaminación de los terrenos y el desmantelamiento de la balsa mediante la instalación de una planta de tratamiento de los residuos que los recicle e inertice. Si no se hace, los sobresaltos derivados de Minas de Aznalcóllar no acabarán.

Y no menos importante: Minas Las Cruces es otro megaproyecto que puede resultar una nueva catástrofe anunciada. Esperemos que hayamos aprendido de la historia.




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