Sobre el Trasvase Tajo-Llanura Manchega

Ecologistas en Acción de Guadalajara considera inaceptable la campaña del Gobierno Regional a favor de la caducidad del trasvase Tajo-Segura, para convertirlo en el trasvase Tajo-Llanura Manchega, con su particular lavado de imagen denominándolo “un envío de agua para recuperación de los humedales manchegos y el acuífero 23”, proyecto englobado en el denominado Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG). Con un discurso demagogo, hipócrita y contradictorio, el Señor Barreda sigue prometiendo a los sectores agrícolas e industriales, a pueblos y ciudades de Cuenca, Albacete y Ciudad Real, un agua que llegará. ¿Y Toledo y Guadalajara, qué?

El objetivo del gobierno regional es seguir esquilmando el agua de la cabecera del Tajo, para fomentar los mismos usos que denuncia para el Trasvase Tajo-Segura: urbanismo y agricultura insostenible en zonas carentes de agua. Para ello se seguirá derivando agua del Tajo para abastecer proyectos de campos de golf, urbanizaciones y regadíos, en la Manchuela y La Mancha.

Con el pretexto del suministro urbano, la denominada “Tubería Machega”, se crea para abastecer los campos de golf del Reino de don Quijote y otras poblaciones con supuestos problemas de abastecimiento (Puertollano, Argamasilla de Alba, Manzanares, Valdepeñas, Malagón, Albacete, etc.), proyectos todos ellos que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha apoya, promueve e, incluso, a veces, declara de Interés Regional.

Asimismo denunciamos la situación de los 60.000 pozos ilegales que extraen 400 Hectómetros cúbicos al año del acuífero 23, con el pleno conocimiento y consentimiento de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, y que en los últimos 30 años, ha provocado, sobre todo, en las comarcas de la Mancha, Manchuela y Campo de Montiel, los siguientes problemas:

1.- Desecación de zonas húmedas (lagunas de Acequión, Salobral o Ruidera).

2.- Descenso notable de los niveles freáticos que provocan, a su vez, descenso del nivel de los ríos o desaparición de fuentes y manantiales en la época estival.

3.- Incremento de la carga contaminante en pozos, manantiales y lagunas, procedentes del uso indiscriminado de fertilizantes y biocidas de todo tipo utilizados por una agricultura intensiva cuya rentabilidad está ahora en entredicho.

4.- Pérdida de la cubierta vegetal por la explotación de áreas cada vez más extensas, gracias a la utilización de maquinaria más potente, que incrementa el riesgo de erosión y disminuye la capacidad de retención y filtración de agua en el subsuelo.

5.- Como consecuencia de lo anterior, menor calidad de las aguas para el consumo humano, lo que obliga a un incremento en los costes de potabilización o a inversiones millonarias para poder obtener agua de mejor calidad (proyecto de traída de agua desde el Júcar), junto a un incremento de las enfermedades derivadas de la concentración de cantidades mayores de contaminantes químicos, tanto inorgánicos (nitratos) como orgánicos (derivados de fertilizantes y plaguicidas), que la Administración Sanitaria no acomete con estudios epidemiológicos.

6.- Subvenciones millonarias a los grandes propietarios de fincas que son los que pueden hacer frente a los costes iniciales de trasformación a regadíos, y que ponen en entredicho la verdadera rentabilidad de estos cultivos, que sólo son competitivos gracias a las enormes subvenciones que reciben.

Por lo tanto desde Ecologistas en Acción, nos posicionamos contrarios a cualquier trasvase de agua entre cuencas por generar graves impactos ambientales y sociales. Nos posicionamos a favor de una planificación para el uso y gestión del agua según la existencia en cada comarca o cuenca, bajo los principios de desarrollo sostenible. Instamos a las administraciones que realicen una política del agua planificada desde las disponibilidades hídricas y los condicionantes ambientales, que contemplen los siguientes objetivos:

+ Prevalecer sobre los demás usos la conservación en condiciones de calidad de los ecosistemas acuáticos, ya sean éstos marinos o continentales (tanto ríos o lagos como los acuíferos que los mantienen).

+ Establecimiento como prioridad el incremento de la eficiencia en la utilización del agua: reparación y mantenimiento de las redes de distribución, y apoyo al establecimiento de técnicas de riego eficientes y de prácticas agrícolas mejor adaptadas a cada clima.

+ Garantía de calidad del agua y satisfacción de la demanda ambiental en las cuencas, con especial protección ambiental del dominio público y la conservación de los ecosistemas de ribera. Impedir que se sigan construyendo edificaciones e instalaciones en los cauces y zonas de influencia directa de los mismos.

+ Abandono de la construcción de grandes embalses y trasvases. En los casos que sean necesarios, la construcción de presas se hará lo más próximo al lugar de consumo.

+ Evitar la sobreexplotación de las aguas subterráneas, adecuando su explotación a la capacidad de recarga de los acuíferos.

+ Protección efectiva de todas las zonas húmedas, valorando sus múltiples beneficios: regulación de avenidas, usos recreativos, alta biodiversidad.

+ Evitar la excesiva concentración de actividades económicas que sean grandes consumidoras de agua, en zonas que sean deficitarias, especialmente en las zonas ya saturadas.

+ Completar la red de depuración de aguas residuales en municipios y que las industrias depuren adecuadamente sus vertidos.

+ Cumplimiento estricto de la normativa europea que obliga a los usuarios finales del recurso al coste integro de su puesta en funcionamiento.




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