Alegaciones a una planta de biodiesel en La Robla

El proyecto, con capacidad para producir 100.000 toneladas anuales de biodiesel, no especifica el origen del aceite vegetal que se va a destilar.

La fabricación de biodiesel en la provincia de León, -como en toda Europa-, es una actividad inviable e insostenible, porque depende de la importación de materias primas de países tropicales, donde las selvas y otros ecosistemas de enorme valor ecológico están siendo roturados para plantar cultivos extensivos de oleginosas, destinadas a la producción de carburantes. La demanda a gran escala de los mal llamados “bio” combustibles está provocando efectos devastadores sobre los Pueblos indígenas y poblaciones de especies en peligro de extinción.

A la deforestación y consiguiente pérdida de biodiversidad; hay que añadir la desaparición de formas de vida tradicionales y la violación sistemática de los derechos humanos. La sustitución de cultivos tradicionales por agrocombustibles ha desencadenado una escalada del precio de alimentos básicos y un desabastecimiento de los mercados que podría desembocar en una crisis social y humanitaria sin precedentes.
Por estas entre otras razones, -aquí esbozadas muy someramente-, Ecologistas en Acción de la provincia de León, nos oponemos radicalmente a poner la agricultura y los recursos naturales al servicio del automóvil.

En los últimos meses, están viendo la luz importantes informes agrícolas, económicos y sociales, que muestran un panorama desalentador, cuando no negativo, respecto a la expectativa, creada hace algunos años, al considerar que la agricultura, sería la salvación de la motorización mundial.

Destacamos el informe “Biofuels in the European Context: Facts and Uncertainities” elaborado por el JOINT RESEARCH CENTRE, de la Comisión Europea, publicado en marzo del presente año, que determina un CAMBIO DE LA POLÍTICA DE BIOCOMBUSTIBLES. Tal es así, que la Agencia europea del Medio Ambiente, -órgano de la Unión Europea-, a raíz de este informe califica el objetivo del 10% de biocombustibles como “excesivamente ambicioso” y lo describe como “un experimento cuyos efectos no intencionados son difíciles de predecir y difíciles de controlar”. La Agencia recomienda, dada la incertidumbre, la “suspensión” del objetivo.

Actuando en consecuencia, el Gobierno Alemán declaraba oficialmente, a primeros de abril, su intención de abandonar la sustitución del 10% de los combustibles convencionales por agrocarburantes.

En cuanto al proyecto de La Robla, vecinos y ecologistas hemos denunciado la ubicación de esta actividad peligrosa, que prevé almacenar miles de toneladas de sustancias inflamables a menos de 250 m del núcleo habitado. Además, la fábrica pretende detraer, del servicio de abastecimiento urbano, una enorme cantidad de agua, sin aportar los permisos e informes preceptivos. También aumentará la emisión de gases contaminantes, en un municipio donde la calidad del aire no alcanza los mínimos legalmente exigibles para asegurar la protección de la salud humana.

Por otra parte rechazamos que la glicerina residual, muy apreciada en la fabricación de fármacos, cosméticos, productos de limpieza, etc., sirva a las necesidades energéticas de la cementera de La Robla: Tudela Veguín se compromete a gestionar la totalidad de este subproducto del biodiesel, -quemándolo como combustible en sus hornos de cemento- violentando así, la jerarquía de tratamiento de residuos que antepone el reciclaje a la valorización energética o incineración.

Una vez mas recordamos, que las autoridades tienen el deber de preservar el derecho fundamental de los vecinos y vecinas de La Robla a respirar aire limpio y a disfrutar de un medio ambiente saludable. En conclusión, pedimos que se suspenda la tramitación de la presente autorización y estudio de impacto ambiental y se obligue al promotor “BIOFUEL LA ROBLA, S.L”, a renunciar a la implantación de esta industria.




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