Despilfarro y gestión inadecuada, raíces de los problemas del agua en Segovia

Una veintena de organizaciones comprometidas con la conservación del patrimonio natural y cultural, entre ellas Ecologistas en Acción de Segovia, suscriben el manifiesto
“Hacia una nueva cultura del Agua en Segovia”
El informe presenta un análisis sobre los problemas del agua en Segovia, los retos y las alternativas para avanzar hacia una mejor gestión del agua

De acuerdo con el documento “Hacia una nueva cultura del Agua en Segovia”, la gestión del agua en esta provincia muestra importantes déficits y carencias, entre los que destacan:

Un escaso control del agua por parte de los municipios

Muchos municipios segovianos siguen gestionando el agua como si ésta fuese un bien ilimitado y gratuito. Resulta escandaloso constatar que numerosos ayuntamientos ni siquiera miden o controlan los volúmenes de agua que están captando de ríos y embalses para su abastecimiento. En aquellos municipios para los que hay datos disponibles, se constata que los volúmenes de agua que acaban siendo contabilizados en los contadores de los usuarios y facturados por los ayuntamientos apenas llegan a la mitad de los que se captan. Esto indica un escaso control del agua, graves problemas de pérdidas de agua en las redes de distribución, así como tomas ilegales.

Consumos urbanos de agua muy elevados

En la mayoría de los municipios segovianos los consumos de agua domésticos superan ampliamente la media nacional. En algunos casos la cuadruplican o quintuplican. Hay una combinación de razones que explican este hecho: tarifas del agua excesivamente bajas o con un sistema de tarifación en bloques inadecuado, escaso control del agua consumida, ausencia casi absoluta de campañas de sensibilización para el ahorro, prácticas despilfarradoras en las propias instalaciones y usos municipales... En definitiva, salvando alguna honrosa excepción (como el caso de San Cristóbal y su ordenanza de ahorro de agua) hay una falta casi total de “gestión de la demanda”. Los Ayuntamientos han asumido el papel de suministradores pasivos de agua sin emprender iniciativas para fomentar el uso eficiente y responsable del recurso.

Solicitudes de nuevas concesiones de agua desproporcionadas

Ante la constatación (o la simple previsión) de un incremento en los volúmenes de agua utilizados, municipios y particulares reaccionan solicitando nuevas concesiones de agua, sin considerar que estamos ante un recurso limitado que debe ser compartido. Se llega de esta forma a situaciones absurdas y de difícil resolución, como la que se plantea actualmente en las cuencas altas de los ríos Eresma, Frío y Moros. De acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Duero, la suma de los caudales solicitados para nuevas concesiones de aguas en esas cuencas (que son la fuente de abastecimiento de 15 municipios, entre ellos Segovia, San Ildefonso o El Espinar) superan los recursos hídricos existentes en ellas.

Unas redes de distribución con elevadas pérdidas

Según datos manejados por la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León, las pérdidas de agua en los sistemas de abastecimiento urbano de la provincia de Segovia están entre el 40 y el 60%. La antigüedad de las redes de distribución y su mal estado son la principal causa de estas pérdidas.

Unas redes de saneamiento obsoletas

Las redes de saneamiento (que recogen las aguas residuales y las conducen hacia las depuradoras o, en algunos casos, directamente a los ríos) muestran también problemas evidentes. El estado deficiente de las conducciones causa filtraciones (en ocasiones, “pérdidas” de aguas residuales que son liberadas contaminando las aguas superficiales y subterráneas, en ocasiones “ganancias” que hacen que las aguas limpias de arroyos o acuíferos ingresen en la red, diluyendo las aguas residuales y dificultando su depuración).

Del diagnóstico anterior se deduce que, en materia de abastecimientos urbanos, las administraciones públicas deben hacer frente en Segovia a un amplio conjunto de retos de gestión, entre los que destacan:
- La introducción de una cultura de la medida y el control del agua derivada y utilizada en los municipios.
- La racionalización y aumento de la eficiencia en los usos urbanos del agua.
- Una mejora de los instrumentos económicos y financieros, con unos sistemas de tarifas que faciliten los consumos esenciales a precios asequibles y graven de forma decidida el despilfarro.
- Una mejora de las redes de distribución del agua, que permita reducir las pérdidas por fugas y roturas y asegure la adecuada calidad del agua suministrada.
- Una mejora de los sistemas de depuración de aguas residuales que asegure su funcionamiento constante y eficaz.

Sin embargo, ante las evidentes debilidades de los sistemas de abastecimiento urbano, las respuestas de los municipios y los partidos políticos se focalizan, casi sin excepción, en la demanda de nuevas concesiones y de nuevas infraestructuras para el almacenamiento de agua (embalses). Para los políticos segovianos, los embalses parecen ser la solución para todos los retos y problemas planteados.

Pero, a la vista de los déficits de gestión señalados, el énfasis puesto en la creación de nuevas infraestructuras, resulta de difícil justificación. Pero, además, ni siquiera contando con el despilfarro y la desidia en el uso de los recursos hídricos es posible justificar la envergadura de muchas de las obras propuestas. Algunos defienden la necesidad de las nuevas presas considerando las expectativas de crecimiento existentes. Pero ¿debemos utilizar los recursos públicos, siempre limitados, para construir infraestructuras cuyo objeto es cubrir meras expectativas escasamente fundamentadas?

Para las organizaciones firmantes no hay duda de que, en materia de aguas, Segovia necesita inversiones pero en las redes de distribución del agua, en sistemas de control de flujos y detección de fugas y roturas, en las redes de saneamiento, en la creación y mantenimiento de sistemas eficaces de depuración... De esta forma contaremos con sistemas de abastecimiento adecuados y aseguraremos también la calidad de las aguas en los ríos y embalses. Segovia necesita también inversiones públicas en servicios sanitarios, educativos, sociales y culturales. Dilapidar los recursos económicos disponibles en infraestructuras costosas e innecesarias, que además destruyen nuestro rico patrimonio natural fluvial, carece de toda lógica.

Con los actuales niveles de despilfarro y gestión ineficaz, las instituciones que claman por las nuevas infraestructuras carecen de legitimidad moral para demandar nuevos recursos hídricos. Estas instituciones tienen dos obligaciones morales que los ciudadanos debemos exigir: en primer lugar, realizar una gestión cuidadosa y responsable del agua. Y en segundo lugar, demostrar la pertinencia de sus demandas. Sólo si se cumplen estas condiciones tendrá sentido plantearse sacrificar más ríos y territorios para satisfacer supuestas “necesidades” de agua.




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