Se archivan las diligencias de Vivaldi, el oso muerto en El Hosquillo

La Delegación -en aquel entonces- de Agricultura y Medio Ambiente hizo público que la causa de la muerte del oso pardo Vivaldi (producida en marzo del 2002) fue natural, algo difícil de asumir si tenemos en cuenta que se había reproducido meses antes y que un oso en cautividad puede tener una longevidad superior a los 30 años. Vivaldi era un macho de unos 5 años. Además de su muerte, Ecologistas en Acción ya había denunciado las lamentables condiciones de confinamiento en las que vivía este oso. Algunos indicios apuntaban a que Vivaldi fue matado de un disparo, algo que no se ha podido llegar a esclarecer. Vivaldi vivió confinado en un recinto de reducidas dimensiones. La puerta de acceso del habitáculo estaba repleta de pinchos.

Jaula

Un mínimo de 20 osos han muerto en Hosquillo en las dos últimas décadas, sin embargo de estas muertes no se conoce prácticamente nada, como en todo el historial de la gestión del Hosquillo, caracterizado por el oscurantismo, el secretismo, la desinformación y el caciqueo en este espacio natural, cada vez más desnaturalizado. Para sostener esta afirmación hay que remontarse unos cuantos años. En 1989 morían entre seis y ocho ejemplares de oso en El Hosquillo. El hecho, que fue mantenido en secreto, sólo se conoció en 1990, gracias a las investigaciones de periodistas del ya extinto Nuevo Diario del Júcar. Estas muertes, fueron atribuidas también, como en el caso del oso Vivaldi, a dolencias gastrointestinales provocadas por un virus.

Cadáver de Vivaldi, sin garras ni cabeza

El periódico que investigó un asunto, en la misma noticia, aparecida el 25 de Mayo de ese año 90, informaba que desde 1981 sólo se había tenido noticia de la muerte de otros tres osos abatidos a tiros al haber huido del confinamiento del parque. Se preguntaba, sin embargo, cómo si en 1981 existían en el Parque 17 ejemplares, en Mayo de 1990, según lo comunicado telefónicamente por el ICONA central, el Parque albergaba sólo cinco ejemplares: “un macho, dos hembras y dos oseznos -quizá cuatro- de reciente nacimiento”. La reducción de ejemplares resultaba especialmente llamativa, al considerarse que durante ese tiempo varias hembras se habían reproducido, con numerosos partos dobles. Desapariciones de osos... y osos disecados en El Hosquillo. Triste final para Vivaldi, desollado, sin garras y sin cabeza... quizá nunca sabremos por qué.
Ecologistas en Acción de Cuenca propone al nuevo equipo de la Delegación de Medio Ambiente de Cuenca un giro radical en la gestión de El Hosquillo para evitar que hechos tan lamentables como éste vuelvan a producirse. Tampoco se descarta la posibilidad de que este juicio pueda reabrirse, si alguna persona, en calidad de testigo, efectúa declaraciones que contradigan la versión oficial de la Junta.




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