Otra vez se inunda Melilla

Río que forma el muro de la Granja Agrícola
Chatarra en la ribera del Río de Oro
Agua saliendo de la Granja Agrícola

Ante las últimas inundaciones de la ciudad volvemos a reiterar el hecho de que las causas de las inundaciones es la mala planificación urbanística de la ciudad basada en el hormigón y la improvisación, acompañada del mal cuidado del terreno y la falta de vegetación de la zona circundante del casco urbano. A las ya habituales inundaciones de la zona centro que recibe todo el agua de la zona norte de la ciudad, se le suma ahora las inundaciones de las recién urbanizadas zonas de huerta Salama y Alfonso XIII, e incluso la nueva rotonda del Barrio Chino.

Buena culpa de las inundaciones del domingo de estas nuevas zonas y de la zona del Real son los muros construidos en la base Alfonso XIII por la parte del Camino de Carros y el muro de la Granja Agrícola. Nuestro colectivo siempre rechazó las obras del muro de la Granja y todo su diseño por no estar ajustado a lo que se supone un lugar natural.

Todo el agua caída en parte del aeropuerto y pista de carros es encauzada por el muro trasero de la Base Alfonso XIII a la altura de la pista del aeropuerto, hacia el muro de la Granja Agrícola que a su vez lo encauza hacia la Carretera del Aeropuerto y va a parar al real, Carretera de Alfonso XIII y Huerta Salama. Además la Granja Agrícola, la cual en su origen estaba escalonada para prevenir la escorrentía, ahora tras el desmantelamiento de ese diseño y debido a su suelo con la mitad de hormigón evacúa el agua hacia su exterior como pudimos comprobar por la gran lengua de agua que salía desde su puerta central.

Hemos observado también como en toda la parte no urbanizada de la ciudad, las obras, acopios de áridos, residuos y movimientos de tierra realizados por doquier sin ningún tipo de planificación modifican el natural filtrado y evacuación de las aguas de escorrentía.

Por otro lado hemos estudiado el comportamiento de los cauces fluviales, y mientras los barrancos y arroyos que conservan su ribera natural han tenido buen comportamiento, la parte artificial no tanto, localizando lugares peligrosos que darán problemas en el futuro. También la ocupación ilegal de la zona de servidumbre del Río de Oro y el depósito de residuos y chatarras en las riberas supone un riesgo importante para los cauces.

Estamos seguros que nuestra administración local aprovechará esta ocasión para pedir más dinero, más obras y más hormigón al Estado y a Europa, pero nuestra asociación se dirigirá a ellos también para solicitar otra política diferente, orientada a redefinir la planificación del casco urbano, la conservación natural de los cauces, la preservación de la zona rural con una adecuada cubierta vegetal y en definitiva debe buscarse un diseño que se ajuste a la geografía y no de la espalda a los procesos naturales.




Visitantes conectados: 219