Riesgos actuales de la exposición al sol: Ozono

El ozono (O3), es una sustancia cuya molécula está compuesta por tres átomos de oxígeno, formada al disociarse los 2 átomos que componen el gas de oxígeno. Cada átomo de oxígeno liberado se une a otra molécula de oxígeno (O2), formando moléculas de Ozono (O3). El ozono se encuentra de forma natural en la estratosfera (recordemos las capas de la atmósfera comenzando por la más cercana a la tierra: troposfera, estratosfera y mesosfera), formando la denominada capa de ozono. El ozono estratosférico se forma por acción de la radiación ultravioleta, que disocia las moléculas de oxígeno molecular (O2) en dos átomos, los cuales son altamente reactivos, pudiendo reaccionar estos con otra molécula de O2 formándose el ozono. Es necesario distinguir entre el ozono presente en la estratosfera y el de la troposfera. En ambos casos su formación y destrucción son fenómenos fotoquímicos. La capa de ozono estratosférica ejerce un factor de filtro a la radiación ultravioleta, cancerígena para el ser humano por encima de ciertos índices, que llega a raudales desde el sol a nuestra piel, protegiéndola, por tanto, de esa injuria.

El equilibrio del ozono en la estratosfera se ve afectado por la presencia de contaminantes, compuestos clorofluorocarbonados (CFCs), que suben hasta la alta atmósfera donde catalizan la destrucción del ozono más rápidamente de lo que se regenera, produciendo así el agujero de la capa de ozono. Los CFCs fueron sintetizados por vez primera en 1930 y se les consideró como la alternativa segura al amoniaco y otros refrigerantes de elevado riesgo por causa de posibles filtraciones y explosiones; se usaron profusamente en los fluidos de refrigeración y aire acondicionado, como propulsores de aerosoles, como disolventes, y como extintores de fuegos. Estos productos químicos de larga vida son los principales responsables de la progresiva disminución de la capa de ozono en la estratosfera. La manifestación más dramática: el agujero sobre la Antártida, detectado por vez primera en 1985. La comunidad internacional negoció el Protocolo de Montreal de 1987 para hacer desaparecer, para enero de 1996, todas las sustancias que incidieran en esa disminución de la capa de ozono. A los países en vías de desarrollo se les permitió aumentar la producción de CFC hasta 1999, y después de esta fecha dicha producción iría en descenso hasta desaparecer totalmente en el año 2010. Sin embargo, la capa de ozono no recuperará sus niveles normales hasta la segunda mitad de este siglo. El daño fue descubierto por el Ingeniero Químico mexicano Mario Molina, Premio Nobel de Química en 1995.

La principal repercusión para la salud humana es que se reduce el escudo protector de la superficie terrestre frente a las radiaciones ultravioleta procedentes del sol, en particular las UV-B (222). Se espera, ya llevamos varios años, entre un 15 y un 20 por ciento de incremento del cáncer de piel (melanoma y no melanoma) en la población blanca, o bien 250.000 casos adicionales cada año. El debilitamiento del sistema de defensas es otra repercusión negativa, según estudios en animales y en seres vivos, lo que hace más difícil combatir la enfermedad infecciosa, con lo que los efectos inmuno-represivos de las UV son potencialmente aún más peligrosos. Cataratas precoces y otras lesiones oculares. Por último, si comprende la magnitud de estos riesgos y toma las medidas de precaución adecuadas (cremas protectoras solares que debemos usar según el tiempo de exposición, y gafas de sol con protección 100%, podrá disfrutar del sol y al mismo tiempo reducir el riesgo de sufrir problemas de salud en el futuro a causa de los rayos solares.




Visitantes conectados: 511