Protección solar

La luz solar que llega a la superficie de la Tierra contiene aproximadamente un 5% de radiación ultravioleta (UV), que supone beneficios (promover la síntesis de la vitamina D en la piel tan necesaria para el recambio óseo), y perjuicios (aumenta la probabilidad de sufrir cáncer de piel, cataratas a edades tempranas, disminución de las defensas y pterigyum ocular o “uña” como popularmente se conoce). Los efectos negativos son el resultado tanto de dosis acumuladas a largo plazo como de la exposición a dosis intensas en períodos cortos, viéndose incrementado todo este proceso por el aumento de tamaño del “agujero de ozono” que provocó las emisiones a la atmósfera de los CFCs desde los años 30 del siglo pasado, referidos en nuestra última ventana. El prejuicio que puede causar sobre la salud de las personas varía según el nivel de radiación ultravioleta, que varía según el lugar, las condiciones atmosféricas y la columna de ozono y los diferentes tipos de piel de cada persona. Desde comienzos de los años setenta, se ha detectado en todo el mundo un pronunciado incremento de la incidencia de cánceres de piel en poblaciones de piel clara, que es menos pronunciado para las personas de piel oscura, para las cuales también existen riegos.

Nuestra piel cuenta con un “capital solar” que es el número de horas que un individuo puede exponer su piel al sol durante toda su vida. Una vez consumido comienzan los problemas cutáneos. El capital solar de cada persona está predeterminado genéticamente y en nuestra área geográfica está en torno a las 100 horas máxima de exposición solar para toda nuestra vida. En España existen principalmente dos fototipos de piel: Piel clara, levemente pigmentada, que se quema algunas veces y se broncea ligeramente y Piel oscura, que no suele quemarse y que siempre se broncea. En la península Ibérica el nivel de radiación UVI varía entre 2 en invierno y 10 en verano, llegando incluso a 14 en Canarias.

Diversas instituciones internacionales han acordado estandarizar un índice de radiación ultravioleta (UVI) que permite tener información orientativa para tomar las precauciones adecuadas según el valor UVI de cada momento. Se trata de una escala de valores numéricos que se divide en cinco bloques: UVI bajo: valores 0, 1 y 2; UVI moderado: valores 3, 4 y 5; UVI alto: valores 6 y 7; UVI muy alto(verano): valores 8, 9 y 10; UVI extremo(verano): valores iguales o superiores a 11. El factor de protección solar (FPS) es un número que indica el tiempo que puede exponerse la piel protegida sin quemarse frente a la radiación ultravioleta. Según el tipo de piel que tengamos y el UVI para un día determinado, cada persona tiene recomendado un tiempo de exposición máximo diario, siempre que se acompañe del factor de protección adecuado. Pieles claras: UVI bajo, 80 minutos con FPS 15; UVI moderado, 40 minuto y FPS 25; UVI alto, 25 minutos y FPS 30; UVI muy alto(verano): 20 minutos y FPS extre40; UVI extremo(verano): 15 minuto y FPS extrem50+. Pieles oscuras: UVI bajo: 110 minutos y FPS 8; UVI moderado: 60 minutos FPS 15; UVI alto: 35 minuto FPS 25; UVI muy alto : 30 minutos y FPS 30: UVI extremo(verano): 25 minutos y FPS extrem50+.

Además, se recomienda seguir las indicaciones siguientes: Reducir la exposición durante las horas centrales del día, buscar la sombra, utilizar prendas de protección, ponerse un sombrero de ala ancha para proteger los ojos, la cara y el cuello, protegerse los ojos con gafas de sol con diseño envolvente o con paneles laterales, y particularmente importante proteger a los bebés y niños de corta edad.




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