Atropellos: los culpables son los coches

3 peatones murieron por atropello en Salamanca en 2008, según el Ayuntamiento, donde el total de atropellos y víctimas ha vuelto a crecer. Las causas más comunes son similares a los de otros años: conducción distraída, incumplimiento de las regulaciones semafóricas por los conductores e irrupción antirreglamentaria de peatones en la calzada. Las calles se repiten, resaltando la Avenida de Portugal y la Gran Vía con mayor accidentabilidad. Por si fuera poco 2009 se estrena con datos estremecedores: 8 atropellos con 3 muertos.

Desde hace años Ecologistas en Acción reitera que la frecuencia con la que se repiten estos sucesos se debe a causas profundas que hay que abordar. Es una lacra social que exige medidas eficaces, por ello es fundamental partir de un análisis serio y real de las causas que lo producen. Se tienen que considerar variables como la velocidad y tipología de coches, el espacio público dedicado a peatones y automóviles, el diseño de la ciudad, el número de automóviles que circulan, etc., para cambiar el modelo de Movilidad de la ciudad.

El Ayuntamiento de Salamanca supedita la comodidad y seguridad de los viandantes (el 66% de los viajes según el Plan de Movilidad de 2002), a los intereses de los conductores, la minoría (20%) que más accidentabilidad provoca. Supresión, traslado o falta de pasos de peatones; semáforos que apenas dan tiempo para cruzar obviando la Ordenanza de Accesibilidad o que condenan al peatón a esperar varios minutos; otros permanecen en intermitencia ámbar para los coches con el ciclo en verde para los peatones con el consiguiente conflicto; poca visibilidad en muchos pasos; tolerancia con la velocidad inadecuada o con el aparcamiento indebido en pasos de cebra y paradas de autobús, son síntomas que muestran que cuando se decide el uso del espacio urbano en Salamanca se da prioridad a los coches. Estos, a pesar de ser minoría ocupan el 80% de la superficie viaria y son responsables principales de la contaminación atmosférica y acústica en la ciudad, así como de la accidentabilidad.

Parece haber un tímido intento de paliar algún exceso de velocidad colocando badenes en diversos puntos, escasa medida para los problemas existentes. Porque se mantiene una política de movilidad que favorece al coche como principal modo de transporte urbano, frente a peatones y ciclistas, a los que muchas veces se criminaliza. Como ejemplo podemos ver cómo últimamente se suprimen o trasladan pasos de peatones, algo especialmente grave porque en muchos casos es el camino más recto y corto, otras veces la única posibilidad razonable. Su eliminación pretende dar “fluidez” al tráfico en detrimento del uso peatonal. Se le pide al peatón que se sacrifique y se desplace varios metros buscando el paso o el semáforo que se sitúan en función de los intereses de los automovilistas.

Hay quienes intentan simplificar el problema de los atropellos con falta de educación vial, en especial de nuestros mayores, a quienes más se atropella. No tener en cuenta el contexto urbano, y confiar en que sólo la mejora de la conducta vial reduzca los atropellos, es una quimera sin fundamento. Este tipo de razones humilla a las víctimas a las que se culpabiliza, y supone o un acto de ignorancia o de ocultación intencionada, para desviar la atención pública de la causa real del problema: la velocidad y el excesivo número de coches que circulan por nuestras calles.

Ecologistas en Acción exige al Ayuntamiento un Plan de mejora del tránsito peatonal dentro del Plan de Movilidad de la ciudad, que acumula un retraso injustificable. Hay medidas aplicadas con éxito en muchas ciudades para lograr una convivencia más armoniosa y segura entre peatones y coches, como apostar decididamente por el uso de la bicicleta o el transporte público, o reducir el límite de velocidad en zonas residenciales a 30 km/hora por razones de seguridad. Hay calles salmantinas donde ni siquiera se respeta el límite legal de 50 km/hora. Según datos oficiales, si un coche a 65 km/hora atropella a un peatón el riesgo de muerte o herida grave es del 85%. A 50 km/hora el riesgo desciende al 45% y a 30 km/hora a solo el 5%.

Otra forma de disminuir los atropellos es aquella por la que parecen apostar ciertas instituciones y organismos: reducir los peatones. Está claro que cuanta menos gente camine por la calle menos posibilidades tendrán de sufrir un atropello, los coches podrán circular con menos molestias.




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