El referéndum de Almuñécar, una pantomima

Ecologistas en Acción anima a los vecinos a pasar del referéndum y a que exijan las cuentas de gastos que van a pagar los ciudadanos.

El referéndum de Almuñécar, para apoyar una aprobación inicial del año 2005, no deja de ser una mascarada para mayor gloria de su alcalde Benavides, ya que el documento del PGOU que se baraja hoy día, no se parece en nada al que se refiere la pregunta del referéndum.

Por lo pronto parece que la única ambición de este alcalde es ser “el primero” en realizar un acto de este tipo en España.

No le preocupa los gastos a realizar por un ayuntamiento en quiebra, ya que se niega a confesar lo que puede costar este acto-, pero la prensa calcula que más de 41.000 euros saldrán de las arcas municipales sólo para pagar la campaña que llevan a cabo tres empresas sevillanas especializadas.

A esto hay que añadir los costes propios de unas elecciones (dietas para personas en las mesas, papeletas, etc) además de cuñas radiofónicas y la puesta en marcha de su televisión, el Canal Tropical, que cerró tras las últimas elecciones municipales y vuelve a abrir, desde el 16 de enero hasta que finalice la campaña. Su parrilla se centra exclusivamente en la emisión de actos públicos y ruedas de prensa relacionadas con el Plan Urbanístico.

La marina interior que se vende en los folletos

Para aliñar más el ambiente el gobierno municipal decide subir los impuestos el 5,3% con los votos a favor de Convergencia y el PP. Sube el impuesto de coches, la zona azul, las cocheras y las terrazas de los bares, por citar algunos ejemplos.

No debe extrañar esta subida espectacular, ya que se calcula que el coste global de esta campaña va salir por bastante más de 150.000 euros, que pagará íntegramente el ayuntamiento, o sea, todos los almuñequeros, y a lo que el señor alcalde, tan espléndido como siempre, considera que serían unos cicateros, para lo que se merecen los ciudadanos, si “sólo” se gastaran esa cantidad.

Es patético ver a Benavides llenándose la boca al hablar a los vecinos sobre la participación de todos para que sea “una decisión del pueblo y de quienes vivimos en él”. Muy mala memoria tiene el Alcalde cuando no recuerda que para consultar el PGOU en su fase de exposición pública había que ir con el DNI en la mano y poco menos que justificar el interés que se tenía. Por supuesto no recuerda que siempre le negó los documentos a la oposición, que lo denunció varias veces por esto.

Desde luego con el referéndum se ha quitado de en medio a miles de ciudadanos residentes en el municipio, pero que no están empadronados, y que escogieron vivir en Almuñécar por sus valores ambientales y paisajísticos, que desaparecerían si Benavides lleva adelante sus planes urbanizadores.

Ahí se quiere montar un campo de golf

Los que no van a ir a votar son los más de 6.000 ciudadanos que presentaron alegaciones en contra de ese PGOU.

Por eso, como sabe que sólo van a ir a votar sí sus incondicionales, Benavides está tan seguro de su éxito, que ha garantizado que retirará el Plan si no cuenta con el respaldo de los vecinos.

Pero ¿qué van a votar los vecinos? Un documento que se aprobó en 2005 y que ya está en la papelera.

El estado del PGOU hoy no se parece en nada al proyecto inicial. En la aprobación inicial había cuatro campos de golf y una marina interior, por ejemplo. En el documento provisional, que es el que han aprobado en Pleno dos años después, en 2007, entre el PP y Benavides, ya no hay campos de golf, ni puerto deportivo en la Sandovala. Este documento sin campos de golf y sin Marina interior es el que han enviado a la Junta y es el que ahora mismo están negociando, pero en la tele echan vídeos del otro, del que ya no existe.

De hecho, en su aprobación provisional, del PGOU de Benavides ya se cayeron más de nueve mil viviendas además de los proyectos más emblemáticos, como el campo de golf en plena vega de Río Verde, ya que nunca sería aprobado por la Junta de Andalucía.

De todas formas esta disminución del número de viviendas no debe preocupar mucho a los defensores de ese PGOU, ya que Benavides repite una y otra vez que con el PGOU del 87 queda suelo para construir seis mil viviendas, o sea, las necesidades para diez o quince años.

A última hora al sr. alcalde le ha salido la “vena ecologista” y, “para no dejar la ciudad hecha una porquería, pedirá a los vecinos que cuelguen los carteles del ’sí’ desde los balcones”, y así, de camino -añadimos nosotros- pasamos lista.




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