Reconocimiento de los errores cometidos en la canalización del Zurguén

Hay ocasiones en las que, lamentablemente, recordar el pasado sólo sirve para darnos cuenta de que los errores en materia ambiental, lejos de corregirse, se perpetúan en nuestra ciudad. Uno de estos recordatorios es la actuación en el Arroyo Zurguén y que desde que se presentó en el año 2001 Ecologistas en Acción calificó como perjudicial y disparatada.

Ocho años después nos encontramos que en la memoria del Plan del Tormes se reconoce que la canalización del Zurguén ha resultado negativa y que entre los objetivos de este Plan figura un tratamiento específico para el curso encauzado del arroyo del Zurguén. El documento reconoce que el resultado final de su encauzamiento entre la vía del tren y su desembocadura "presenta numerosos aspectos negativos”. “Para ello basta comparar el tramo superior no modificado (el del río mesetario con régimen estacional con su fauna y flora asociados) con el enorme canal de hormigón construido, cuyo lecho es inaccesible y que, en pocos años se ha poblado de una ingente vegetación herbácea y leñosa que prolifera en las aguas estancadas de su desproporcionada plataforma".

Ecologistas en Acción ya señaló que esta actuación realizada por la Sociedad Estatal Aguas del Duero (entonces dependiente del Ministerio de Medio Ambiente), la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Salamanca al amparo del Convenio que firmaron en julio de 2001 para realizar una serie de obras en el tramo urbano del río Tormes a su paso por Salamanca por un importe de 12,62 millones de euros, era sumamente perjudicial para la conservación de las riberas de nuestra ciudad. En la desafortunadísima intervención se procedió a la tala de arbolado y a su encauzamiento con hormigón.

También la organización ecologista denunció la opacidad y el ocultismo de este proyecto que se tramitó sin información pública, y sin procedimiento de evaluación ambiental, impidiendo así la fiscalización y la participación ciudadana.

Ecologistas en Acción manifestó en aquel momento, y vuelve a manifestar hoy que es necesario ahondar en el conocimiento de los procesos ecológicos fluviales para poder llevar cabo este tipo de actuaciones. Y el Plan del Tormes vuelve a caer en ese desconocimiento. Porque el objetivo que debe perseguir todo proyecto que se ejecute sobre el Tormes y el Zurguén es el de configurar un cauce apto para evacuar los caudales de crecidas más frecuentes alterando mínimamente los procesos naturales de ambos ríos y provocando una revalorización del patrimonio natural y paisajístico que satisfaga la multiplicidad de usos y demandas que existen en él. Para conseguir estos objetivos de calidad, tanto a nivel biológico como físico y químico, es necesario la eliminación de los vertidos no tratados al Zurguén que proceden de Aldeatejada, Miranda de Azán, Cilleros el Hondo, Morille, Mozárbez, y granjas ganaderas.




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