El ladrillo no puede ser la solución a la crisis de Barbate

Ecologistas en Acción advierte que la salida de la profunda crisis en que nos ha metido la explosión de la burbuja inmobiliaria no puede ser el seguir promoviendo macrourbanizaciones especulativas. El proyecto que pretende desarrollar la empresa Bogaris en Barbate -con una superficie de 4.320.000 m2- es inviable desde los puntos de vista legal, urbanístico, económico y ambiental.

Ecologistas en Acción expresa su perplejidad ante el anuncio de construcción de una macrourbanización en el límite del Parque Natural de La Breña y Marismas del Barbate. Con la que está cayendo parece que ciertos promotores inmobiliarios no tienen rubor en seguir con más de lo mismo, y ciertos responsables públicos no han aprendido nada de las causas de la profunda crisis en que está hundida España, y muy particularmente Andalucía. Ha sido precisamente la existencia de un sector de la construcción sobredimensionado para construir urbanizaciones de segunda residencia, grandes devoradoras de suelo y otros recursos naturales, y que nada tienen que ver con las demandas de vivienda de la sociedad, una de las principales causas de esta profunda crisis económica.

Ahora se anuncia una macrourbanización en Barbate, en el mismo límite del Parque Natural de La Breña y Marismas del Barbate, con una superficie de 432 has. -4.320.000 m2-, 900 viviendas y 800 plazas hoteleras y el consabido campo de golf. Más de lo mismo, mismas promesas de generación de puestos de trabajo que nunca se han cumplido en promociones similares, mismas expectativas sociales que se usan para forzar recalificaciones a la carta, misma falta de criterios e imaginación de los políticos que sólo ven más ladrillos como salida a la crisis del ladrillo…

Este macroproyecto es totalmente inviable desde los puntos de vista legal, urbanístico, económico y ambiental. El Plan de Ordenación de Territorio de Andalucía (POTA) -aprobado por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía y por el Parlamento andaluz y publicado en el BOJA el 29 de diciembre de 2006- prescribe claramente que el planeamiento urbanístico “tendrá entre sus objetivos la consecución de un modelo de ciudad compacta… evitando procesos de expansión indiscriminada y de consumo innecesario de recursos naturales y de suelo.”, y que “la prioridad a los nuevos desarrollos urbanos ha de darse a aquellos que se basan en el crecimiento hacia el interior de los núcleos, es decir, la reordenación de zonas de los cascos urbanos consolidados, así como en desarrollos que completen la imagen unitaria de la ciudad”. Todo lo contrario de lo que se pretende con este macroproyecto urbanístico.

El crecimiento urbanístico previsto más que duplicaría el suelo urbano del término de Barbate, lo que contradice la normativa del POTA que prescribe que: “No se admitirán los crecimientos que supongan incrementos de suelo urbanizable superiores al 40% del suelo urbano disponible ni los crecimientos que supongan incrementos de población superiores al 30% en ocho años”, y que los crecimientos de ciudad se deben basar en “Parámetros objetivos (demográficos, del parque de viviendas, de los usos productivos y de la ocupación de nuevos suelos por la urbanización), y sur relación con la tendencia seguida para dichos parámetros en los últimos diez años”. La población de Barbate no ha sufrido incrementos en la última década, y estas 900 viviendas, ni por ni por sus características ni por su ubicación en el interior de un campo de golf, vienen a atender la demanda local de de viviendas. Más aún, con la Ley de viviendas protegidas el 30% de todas las promociones tienen que ser VPO ¿Piensan construir 300 VPO en un campo de golf?

El POTA también prescribe que en los nuevos planeamientos urbanísticos hay que tener en cuneta “El grado de ejecución alcanzado en el desarrollo de las previsiones del planeamiento anterior, dando prioridad a la culminación de dichos desarrollos y a la intervención sobre la ciudad consolidada sobre los nuevos crecimientos”. Aquí está la clave de la cuestión. No es cierto que Barbate esté “encajonado” y sin posibilidades de desarrollo urbanístico y turístico. Barbate tiene dos grandes bolsas de suelo en el interior y en la periferia del núcleo urbano con grandes posibilidades de desarrollo turístico. En el interior del puerto deportivo hay suelo hotelero vacante y tras el puerto hay una gran bolsa de suelo urbanizable que no se ha desarrollado y que permitiría la construcción de varios hoteles. En la ribera del río existe una zona muy degradada con antiguos almacenes y barcos hundidos que sería un lugar idóneo para el desarrollo de instalaciones hoteleras y de ocio. ¿Por qué no se apuesta por potenciar el núcleo urbano? Las urbanizaciones desconectadas de las poblaciones se terminan por convertir en guetos con todo tipo de equipamientos turísticos y comerciales que terminan por hacerle la competencia la propia población. El propio POTA lo deja claro al prescribir que debe darse prioridad a “la integración de las nuevas ofertas turísticas en los núcleos urbanos existentes, evitando los procesos de expansión desligados del sistema urbano preexistente”.

Este proyecto provocaría importantes impactos ambientales, rompiendo el paisaje en las mismas puertas del parque natural, destruyendo una amplia zona forestal cubierta de un denso bosque y matorral mediterráneo, y demandando un agua que no existe. Un complejo de esta magnitud necesitaría más de 1 Hm3 de agua, casi lo mismo que necesita la población de Barbate. ¿De donde saldrá esta agua?

Barbate tiene unas condiciones idóneas para desarrollar un turismo de calidad en un lugar privilegiado a nivel europeo. Pocas zonas litorales pueden presumir de tener espacios de tanto valor ambiental, paisajístico e histórico como Caños de Meca, Trafalgar, el acantilado de Barbate, Zahara de los Atunes… Esos son los recursos que hay que potenciar en base a una oferta de alojamientos ubicada en el núcleo urbano para optimizar así la actividad económica y el empleo.

Ecologistas en Acción se va a oponer con todos los medios legales a su alcance a este proyecto, y defenderá un modelo turístico y de desarrollo socioeconómico para Barbate en base a sus valiosos recursos naturales, que sea de verdad sostenible y que repercuta en la población local.

Esperemos que las autoridades de la Junta y del Ayuntamiento atiendan la petición del Informe Auken, aprobado recientemente por el Parlamento europeo, en el que se insta “una vez más a las autoridades locales a que consulten a sus ciudadanos y les hagan partícipes en los proyectos de desarrollo urbanístico, con objeto de fomentar un desarrollo justo, transparente y sostenible en los casos necesarios, en el interés de las comunidades locales y no en el exclusivo interés de los promotores, inmobiliarias y otros intereses creados”.




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