Constituida la Mesa Andaluza por la sustitución de las fumigaciones aéreas

El pasado sábado 29 de enero se constituyó, en Montilla, una Mesa para promover la sustitución de las fumigaciones aéreas en Andalucía con un primer objetivo de que esta sustitución se haga efectiva en el olivar andaluz. La Mesa ha estado compuesta por representantes de la mayoría de zonas afectadas por estas fumigaciones (Sierra de Segura, Alpujarras y Valle de Lecrín, Campiña de Córdoba, Sierra Morena, Axarquía, Sierra Sur de Jaén, Castril, etc). Las personas que constituyen la mesa pertenecen a varios colectivos entre ellos Ecologistas en Acción de Andalucía.

Este tipo de tratamientos están financiados en un 75% por la Unión Europea bajo un Programa teóricamente basado en reducir el impacto ambiental de la producción del aceite de oliva, y tienen por objeto el intentar controlar la mosca del olivo, plaga que pica la aceituna disminuyendo la calidad de las mismas y del aceite posteriormente extraído.

Estos tratamientos tienen un grave efecto medioambiental ya que, al aplicarse con avionetas, entre el 40-50% del insecticida no cae sobre el olivo sino sobre el suelo. Afectan a la fauna (especialmente a las aves), al suelo ya que disminuye la actividad biológica, a la calidad del aire contaminándolo al poder quedar hasta el 20% del insecticida en el aire, en suspensión, llegando a lugares muy distantes. También afecta su toxicidad a las aguas de escorrentía superficial, a fauna acuícola, a las abejas y al resto de insectos, a la ganadería que puede comer pastos contaminados, al turismo y por supuesto a la salud humana de cuantos vivimos en esta tierra. Todas estas consecuencias están ampliamente probadas con intoxicaciones documentadas, contaminaciones, mortandad de fauna silvestre, etc.

En las fincas de producción ecológica están prohibidos estos tratamientos, por lo que según la normativa existente, los agricultores ecológicos deben señalar sus parcelas con banderas para evitar la contaminación. Sin embargo la realidad indica que han sido muchos los casos de fumigación de este tipo de fincas con el consiguiente perjuicio económico para estos agricultores. En Andalucía ya existen más de 50.000 has. de cultivo olivar ecológico habiendo sido este tipo de tratamientos uno de los frenos más importantes para su desarrollo.

La normativa que regula este tipo de tratamientos, obliga a los pilotos a mantener una distancia de seguridad de 150 m hasta los cultivos ecológicos, cortijos habitados, huertas, cursos de agua, masas forestales, colmenas, zonas protegidas, etc... lo que, de cumplirse, harían prácticamente imposible la realización de los mismos.

Tan sólo en el caso del Municipio de Ronda y el Parque Natural de Castril, el movimiento de agricultura ecológica y organizaciones ambientales han podido sustituir estas fumigaciones por tratamientos desde tractores.

Con respecto a las zonas protegidas, todas aquellas que poseen olivos que no son de producción ecológica (Parques Naturales, zonas de la Red Natura 2000, Zonas de Especial Protección para las Aves e incluso Reservas de la Biosfera) son fumigadas entre 3 y 5 veces, al igual que las zonas no protegidas, con el consentimiento de la Consejería de Medio Ambiente que no parece tener interés en intervenir en este tipo de actuaciones con un impacto ambiental tan grande, a sabiendas de normativas restrictivas como la Ley de Fauna y Flora que hacen patente esta contradicción.

El 7 de mayo de 2004 se celebró en la Sede de la UNESCO, en París, una conferencia sobre "Cáncer, Medio Ambiente y Sociedad" a la que asistieron prestigiosos científicos independientes y expertos en peligros sanitarios provocados por la contaminación química: Al finalizar la misma se realizó un manifiesto conocido como "la Llamada de París", en él se insta a las administraciones a tomar medidas serias para paliar la contaminación actual y sus efectos en la salud (especialmente en el caso del cáncer, ya que los estudios indican que el 30% de los casos se deben a la alimentación), haciendo una referencia especial a los pesticidas utilizados en la agricultura. Este manifiesto ha sido firmado por más de 50.000 científicos de todo el mundo.

Ecologistas en Acción de Andalucía, al igual que otras organizaciones, han pedido reiteradamente la sustitución de este tipo de tratamientos siguiendo la dinámica que mantiene la Unión Europea de limitar e incluso penalizar las actuaciones con fuerte impacto ambiental, promoviendo aquellas que no las tengan. En este sentido, actualmente la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea está realizando una "Estrategia para el uso sostenible de los Pesticidas" donde se refiere específicamente a las fumigaciones aéreas reconociendo el grave impacto ambiental que provocan en comparación con otros sistemas de control alternativos y contemplando entre las posibles medidas a adoptar la prohibición total. La Mesa constituida va a participar a través de la "Red de Acción Internacional sobre Plaguicidas (PAN)" aportando información para la redacción del texto final.

Asimismo, la Mesa ha enviado cartas al Consejero de Agricultura y Pesca: Isaías Pérez Saldaña y a la Consejera de Medio Ambiente: Fuensanta Coves para mantener reuniones en las que se expongan los inconvenientes de las fumigaciones aéreas, pidiendo su paralización este mismo año y que se pongan en marcha medidas de alternativas y proyectos de investigación en la línea de sistemas de control compatibles con el medio ambiente, la agricultura ecológica y la población rural para la producción de un aceite de calidad.




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