Calentar la casa en los meses fríos

Calentar la casa en los meses fríos, Revista El Ecologista nº 42,
Franz Leisdon

El 29% de la energía que consumimos en nuestras casas la empleamos en calentarlas. Según diversas estimaciones se puede reducir el gasto energético hasta un 50% sin pasar frío. ¿Cómo conseguir este ahorro?

Antes de encender la calefacción es muy importante aislar la vivienda, para que no entre aire por ventanas y puertas, provocando un desperdicio de energía. Hay que evitar las fugas de calor. Tapar las juntas de puertas, ventanas y balcones puede ahorrar hasta un 25% del total de la energía que se gasta en calentar la vivienda. Los burletes adhesivos se venden en ferreterías y resulta muy fácil instalarlos.

Las ventanas y balcones de carpintería de aluminio son ineficaces para retener el calor.
En líneas generales es más apropiada la madera. Lo que se gasta en aislamiento se recupera en la factura de electricidad y en bienestar corporal. Los cristales de las ventanas son uno de los puntos por los que se escapa hasta el 50% del calor acumulado. Las cortinas son unos aislantes eficaces. En cuanto al aislamiento es tan eficaz una cortina gruesa como una ventana de cristal doble.

A los radiadores situados en paredes que dan al exterior se les puede colocar una chapa de aluminio reflectante por detrás, con el lado brillante hacia fuera, para que proyecte el calor hacia la habitación y no se filtre por la pared hasta el exterior.

Y, desde luego, es mejor ponerse unas zapatillas y llevar un buen jersey mientras se está en casa. La calefacción debe estar a una temperatura adecuada, 20º grados puede ser suficiente porque una temperatura superior no genera una sensación mayor de confort. No hay que olvidar que bajando un grado el termostato se puede ahorrar entre un 5 y un 8% de energía.

Sistemas de calefacción

  • Desde el punto de vista del consumo energético, el medio más caro de calentar una casa es la electricidad. Su utilización sólo parece justificada en casas muy bien aisladas, con el apoyo de sistemas con los que sea fácil regular la temperatura. Si optamos por una instalación eléctrica es conveniente que empleemos radiadores de acumulación de calor.
  • Carbón: este mineral produce emisiones contaminantes durante la combustión, tanto de anhídrido sulfuroso como de óxidos de nitrógeno, cenizas y metales pesados.
  • Algo más limpio que el carbón es el fuel oil, que emite también óxidos de azufre y nitrógeno durante la combustión, aunque en menor medida.
  • El combustible menos contaminante es el gas natural, que emite cantidades despreciables de anhídrido carbónico y óxidos de nitrógeno, aunque sí cantidades apreciables de partículas materiales de pequeño tamaño (PM2,5).
  • Desde el punto de vista del consumo de electricidad de los radiadores eléctricos, el panel radiante es el más aconsejable para superficies grandes, mientras que los de infrarrojos son más recomendables en pequeños espacios.
  • Las estufas de gas butano son eficaces, pero hay que ser cuidadoso con su manejo porque consumen oxígeno. Si se nota picor en los ojos, hay que alejar la estufa y ventilar la habitación. Algo similar ocurre con los sistemas basados en la quema de queroseno.
  • Los calentadores de agua que utilizan gas –natural o butano– también son más recomendables que los eléctricos, pues resultan mucho más eficaces.

A la hora de diseñar nuestra casa o de realizar una reforma importante, en muchos casos será posible la instalación de un sistema de calefacción basado en la captación solar de energía. Esto se puede realizar a través del calentamiento de agua con paneles solares, que luego se hace circular bajo el suelo, o con sistemas pasivos, como los invernaderos y cristaleras orientadas al sur. El consejo de un experto en energías renovables nos será de gran utilidad.

Por último, es necesario insistir en que el manejo adecuado de la calefacción puede reducir considerablemente el consumo energético. Hay que adoptar nuevas costumbres, como bajar la calefacción al mínimo cuando se abandone una habitación, y evitar otras contraproducentes como, por ejemplo, dejar la ventana abierta mientras la calefacción está en funcionamiento. Existen válvulas termostáticas que se instalan directamente en los radiadores y mantienen la temperatura deseada, pues no todas las habitaciones deben tener la misma temperatura.




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