El búho real en la Costa del Sol

Desde este verano pasado se han encontrado hasta siete ejemplares muertos, cinco de ellos comprobados “insitu”, y dos sin constatar. Las causas son muy diversas: dos electrocutados en transformadores de luz, uno abatido aparentemente a tiros (que por cierto fue denunciado a la SEPRONA hace unos meses, y no hemos tenido ninguna respuesta, eludiendo nuestras llamadas), y dos ejemplares muertos en sus respectivos nidos, uno muy cerca del otro, sin conocer realmente la causa de su muerte.

Como se puede comprobar, estos hechos se podrían catalogar de muy decepcionantes para la conservación del búho real, aunque hay especialistas que aseguran que esta rapaz está en expansión en muchas parte de su demarcación geográfica, e incluso están interactuando con otras rapaces diurnas o nocturnas que comparten los distintos hábitats, ya sea en forma de competencia por el alimento o por los lugares de nidificación, o a través de la depredación de ejemplares adultos, jóvenes, o pollos de estas mismas rapaces.

Es preciso mencionar que el búho real tiene una alta productividad, se adapta bien a muchos tipos de presas, además prácticamente no tiene ningún depredador potencial. Esto nos hace pensar en una gran facilidad para aumentar su población, y evitar su extinción en muchos lugares. Pero, ¿qué es lo que está pasando en un entorno tan humanizado como la Costa del Sol, y en algunos municipios como Mijas?. Pues, muy sencillo, que no paramos de cargarnos su hábitat natural con el urbanismo descontrolado que campea a sus anchas por nuestros campos, proliferan las líneas y tendidos eléctricos por todos lados, hay demasiadas escopetas en todas las zonas naturales, cada vez hay más y más kilómetros de carreteras y autovías, todos los días hay vallados metálicos nuevos en algún rincón de nuestro campo, una presa clave como el conejo está desapareciendo de muchos enclaves naturales, es posible que el control de plagas, y concretamente el de roedores, con venenos de síntesis química, estén afectando a esta rapaz...

En fin, son muchos aspectos negativos que no paran de poner cortapisas a esta bella rapaz nocturna, por lo que en breve espacio de tiempo podríamos dejar de oír su enigmático “ulular” en una vasta extensión de la Costa del Sol Occidental. Esto no es más que otro indicio de la tremenda y acelerada pérdida de naturaleza que estamos padeciendo en esta comarca tan llena de lujos, vanidades y espejismos, y tan pobre de sensibilidad y sentido común.




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