Efectos negativos de las centrales térmicas

Antes de nada, corregir un error que apareció en el último artículo, de 5 de febrero, de esta Ventana al medioambiente, "Ataques al corazón y centrales térmicas", donde puse: "A poco le ha tenido que saber a Iberdrola haber amortizado, ¡en sólo 2 años! ¡qué chollo!, su inversión de 1.600 millones de las antiguas pesetas. Señores señoras, ¡por Dios! Esto es codicia de la buena.", debió aparecer: "A poco le ha tenido que saber a Iberdrola haber amortizado, ¡en sólo 2 años! ¡qué chollo!, su inversión de 160.000 millones de las antiguas pesetas. Señores señoras, ¡por Dios! Esto es codicia de la buena.". He creído necesaria la aclaración, ya que el dato es 100 veces más codicioso.

Las Centrales Térmicas generan diversos contaminantes físicos y químicos muy peligrosos con un impacto negativo sobre la salud humana. Los efectos adversos sobre el organismo humano se manifestarán a corto, medio y largo plazo, potenciando y desencadenando los producidos por los contaminantes preexistentes.

Las repercusiones negativas sobre la salud humana podrán abarcar un amplio abanico de enfermedades que oscilarán entre patologías banales (conjuntivitis, rinitis, faringitis, cefalalgia, etc.) y graves y potencialmente mortales (bronquitis asmática severa, enfisema broncopulmonar, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardiaca e incremento del riesgo de cáncer).

Contaminantes físicos: acústicos por el ruido derivado del funcionamiento de la CT produce alteraciones en el organismo humano, secundarias a la interrupción del biorritmo sueño-vigilia. Los contaminantes electromagnéticos, radiaciones electromagnéticas generadas por la obtención y distribución eléctrica, producen alteraciones principalmente en el sistema nervioso y cardiovascular. Substancias radioactivas.

Los Contaminantes químicos: CO2, CO, SO2, Partículas, Ozono troposférico, aumentarán el número de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y harán disminuir nuestras defensas inmunológicas, Substancias químicas peligrosas (constituidas por el arsénico, cadmio, cromo, cobalto, plomo, manganeso, mercurio, níquel, fósforo, benceno, formaldehido, naftaleno, tolueno y pirenos. Aunque estén presentes en cantidades mínimas son sustancias muy peligrosas, ya que en las personas expuestas pueden ocasionar graves enfermedades agudas y crónicas, alteraciones reproductivas e incremento del riesgo del cáncer) y sustancias radiactivas (gas radioactivo Radón-222 incrementará la exposición ambiental preexistente a la radioactividad. Este gas es un agente cancerígeno humano, especialmente asociado con el cáncer pulmonar en las personas expuestas).

Afectará principalmente a la población pediátrica, las personas mayores y las que presenten enfermedades respiratorias o cardiovasculares crónicas, independientemente de la edad. Deteriorarán la calidad de vida y podrá contribuir con otros factores a provocar muertes prematuras en la población expuesta.

El desarrollo industrial ha de ser compatible con una mejora de la calidad y cantidad de la vida humana y respetuoso con el medio ambiente. Esto se puede conseguir con el fomento de las energías no contaminantes (solar y eólica).




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