El nuevo muelle entra en conflicto con el Plan del Territorio

La construcción del muelle de contenedores en el puerto de Cádiz es inviable por cuestiones ambientales y económicas además de ser incompatible con el Plan de Ordenación del Territorio. Así al menos lo consideramos Ecologistas en Acción, y lo hemos reflejado en una serie de alegaciones a un proyecto que la Autoridad Portuaria Bahía de Cádiz considera esencial para su desarrollo.

Ecologistas en Acción considera que la terminal no es necesaria por cuanto el tráfico de contenedores en el muelle de Cádiz, es más muestra un estancamiento en los últimos seis años, por lo que no hay datos que justifiquen un futuro aumento del tráfico. Sería así un equipamiento inviable en el plano económico a lo que se uniría la dura competencia que soporta el puerto procedente de Algeciras y de Tánger.

La alegación presentada en este sentido destaca que el volumen de tráfico (en Algeciras) es del orden de veinte veces superior al de la Bahía de Cádiz. La terminal en el muelle de Levante no puede competir ni con esta terminal ni con la de Tánger, de mucha mayor capacidad y más cercanas a la principal ruta de tráfico marítimo.

Por si fuera poco, subrayamos que el proyecto entra de lleno en conflicto con el Plan de Ordenación del Territorio debido a que la congestión de las áreas urbanas desaconseja el incremento de los tráficos de mercancías en modalidades que exijan intercambios con las redes de carreteras, defendiendo que los nuevos tráficos de mercancías se trasladen al Bajo de la Cabezuela, con un elevado porcentaje de suelo libre. Directamente relacionado con este análisis se encuentra el fuerte impacto que el nuevo muelle tendrá en el tráfico urbano ya que se calcula, por parte de Ecologistas en Acción, que cada día, incluido domingo y festivos, cruzarían por las calles de la ciudad 2.700 contenedores, lo que significaría un millar de camiones, colapsando la avenida de Juan Carlos I y la de Astilleros.

Se denuncia que todos estos cálculos son evitados en la memoria del proyecto. Junto a todo ello, las alegaciones se centran también en el relleno de 38 hectáreas en aguas de la Bahía de Cádiz, que supondría otra vuelta de tuerca más sobre una lámina de agua en proceso de colmatación, recordando los procesos de aterramiento producidos tras los rellenos en la Punta de San Felipe y del muelle Marqués de Comillas. Sí se ve positiva la ampliación de la terminal para cruceros, aunque ello supone trasladar el problema del paso de grandes camiones a Puerta Tierra.




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