Árboles de carretera, ¿conservar o destruir?

La destrucción de los árboles de carretera se ha convertido en algo habitual a la hora de actuar en la “mejora de la red viaria”, ya sea urbana o interurbana, tanto por parte de la Junta de Andalucía como por los ayuntamientos. La última actuación la realizada en la carretera Adra Berja, ya en las proximidades de esta última.

Se han destruido en Berja 38 árboles centenarios, una situación que se repite una vez más en la provincia de Almería, una barbaridad que Ecologistas en Acción considera muy grave, que se destruya en unas horas un patrimonio natural que ha tardado décadas en unos casos y en otros más un siglo en crecer.

Sólo la insensibilidad y la ineptitud de políticos y técnicos es lo que está provocando el saqueo de tan importante patrimonio que durante muchas generaciones se ha estado disfrutando.

Cómo es posible, será muy complicado y difícil, que los técnicos y políticos integren las infraestructuras en el medio natural sin destruir sus principales valores ambientales?. A la hora de iniciar las obras para la mejora de la carretera de Berja no han podido evitar eliminar varios árboles; su formación y experiencia, y la ausencia de imaginación es la principal lacra con la que contamos con estos servidores de lo público.

Disponer de árboles en nuestras carreteras no es un capricho, y el que sus portes sean grandes supone una ventaja más, aumentando las bondades y los beneficios que generan a la sociedad, por lo que cada vez que se corta y destruye un árbol de gran porte se está hurtando un importante benefactor a la ciudadanía, que es insustituible.

La Real Orden del Ministerio de la Gobernación de fecha 27 de noviembre de 1902, reflejaba la situación que padecía a principios de siglo este patrimonio natural, indicando que de acuerdo a los datos estadísticos que tenía la administración, comparativos entre el año 1899 y el uno de enero de 1902, se había reducido en muchas provincias el arbolado de las carreteras, no sólo por causas "“naturales o irremediables, sino también gran parte y con frecuencia por destrozos causados a mano airada”". Situación que daña los intereses públicos, a la vez que priva a las carreteras de un elemento tan beneficioso “"para las mismas y para el caminante”". Al respecto, escaso efecto parecen tener las medidas coercitivas y sancionadoras, como se encarga de recoger el señalado preámbulo, pues los autores de tales acciones "“acechan la ocasión de burlar la vigilancia de los empleados de Obras Públicas y la acción de la Guardia Civil”". Esta preocupación de hace más de un siglo continúa sin resolver, sólo que en muchas de estas ocasiones son la propia administración la que no sólo no ha avanzado para proteger estos árboles sino que en la mayoría de los casos son la mano ejecutora de estos actos deleznables.

Técnico y políticos, cuándo se inician las obras de una nueva carretera o las de mejora de una existente, se les ocurre evaluar, además del tiempo que se ahorra en circular un automóvil y de absolver un mayor número de vehículos circulando, otros factores o parámetros que también redunda en la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía?, como por ejemplo pueden ser los que se indican y que son perfectamente cuantificables tanto económicamente como socialmente:

1. Los árboles urbanos y de vías de comunicación son fuentes naturales de descontaminación atmosférica, reducen los efectos de los agentes químicos, reteniendo y eliminando partículas contaminantes que pueden ocasionar enfermedades respiratorias y vasculares.

2. Absorben el monóxido de Carbono (CO). Los automóviles son los responsables del 55 al 95% de la contaminación atmosférica por monóxido de Carbono. Muy nocivo para la salud, se fija fuertemente a la hemoglobina impidiendo que lo haga el Oxígeno, los tejidos puede presentar un déficit de Oxígeno provocando dolores de cabeza, disminución de la capacidad intelectual y de la agudeza visual. Los árboles lo almacenan en sus raíces y troncos, devolviendo el aire purificado. Se estima que el 28% del monóxido de Carbono presente en el aire es absorbido por las plantas.

3. Absorben óxidos de Nitrógeno. Óxidos que se forman en la cámara de combustión de los vehículos a partir del Nitrógeno gaseoso y el Oxígeno al ser sometido el aire a alta presión y temperatura. Estos óxidos se fijan a la hemoglobina formando compuestos estables que disminuyen la fijación de Oxígeno. La depuración del dióxido de Nitrógeno por los árboles ha sido estimada a partir de ciertas mediciones en una reducción teórica de alrededor del 50%.

4. Remueven los contaminantes gaseosos del aire, siendo absorbidos a través de los poros en la superficie de las hojas, para posteriormente ser filtrados por las hojas, tallos y ramas.

5. Combaten el efecto invernadero, reduciéndolo al dar sombra, fijando carbono los árboles pueden reducir los gastos de calefacción y aire acondicionado al servir de protección contra el viento y enfriar el ambiente en verano.

6. Rehidratan la atmósfera mediante la transpiración, entregan vapor de agua a la atmósfera a través de aberturas en la epidermis de las hojas (los estomas). Además hay que agregar la evaporación del agua de lluvia retenida por las copas de los árboles que puede representar un 20 % del volumen precipitado.

7. Reducen la contaminación por ruido. El ruido en la ciudad es generado básicamente por los vehículos. El umbral de dolor del oído humano es de 110 dB (decibeles); a 130 dB aparecen lesiones irreversibles.

Un listado orientativo de los ruidos de la ciudad, origen e intensidad: camiones 70-105 dB, bocina 85-100 dB, circulación urbana densa 75-94 dB, automóviles 60-70 dB, motos 70-95 dB, teléfonos y timbres 60 dB, conversación 50 dB.

Los ruidos afectan gravemente a: la vista, el oído, las percepciones viscerales (dolor de cabeza, náuseas, fatiga excesiva), la memoria y el sentido común, la circulación cardiovascular. Las relaciones humanas pueden ser alteradas por el ruido ambiental reduciendo nuestro sentido del humor, perdiendo creatividad y cordura.

El árbol puede reducir el ruido por absorción, refracción o dispersión. Árboles en alineación pueden reducir 5 veces el ruido medido a la altura de hombre.

8. Satisfacen necesidades psicológicas, sociales y culturales de la ciudadanía, alivia tensiones y mejora la salud psíquica de la población.

9. Combaten el stress y mejoran la salud física y mental de las personas, ya que los ambientes naturales producen estados fisiológicos más relajados.

Técnicos y políticos, elaboren sus proyectos incluyendo todos estos factores y los costes que suponen, a ver que resultados les da, posiblemente el total de la cuenta les sale distinto al de ahora, beneficiar a la industria automovilística y del hormigón, en vez de beneficiar a los ciudadanos y ciudadanas de nuestras tierras.

Ah, para acabar, una pregunta?, a los técnicos y políticos que han realizado la actuación en Berja, han dejado espacio para un carril bici?, No, suponemos que no.




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