El carril de los Aceiteros, un patrimonio de los arcenses

El Carril de los Aceiteros está cortado por alambradas, puertas y cancelas que rodean el campo de golf de Fain, sin que exista un carril alternativo en funcionamiento. El Ayuntamiento de Arcos permanece inactivo, a pesar de las denuncias administrativas de los ecologistas, de las quejas de los vecinos de esa zona, de las entrevistas con miembros del Equipo de Gobierno, de las recomendaciones del Consejo Local de Medio Ambiente, de llamadas telefónicas… Los ecologistas llevan tres años intentándolo por las buenas, haciendo gala de una desmesurada paciencia. Ahora van a seguir otras vías administrativas, o quizás la vía judicial, si el camino de los arcenses sigue cortado. El carril alternativo, según el Pleno Municipal, irá rodeando la finca.

La cultura, la tradición y la Ley, se ven dañadas con la ocupación y corte de este camino de herradura que tiene una historia digna de contarse. Sin embargo, sólo tengo algunas notas que me ofreció generosamente un arcense. Este camino fue usado por los aceiteros que llevaban en sus carros y bestias el aceite que compraban en distintos molinos existentes en su trazado. Todavía existe un molino en funcionamiento, cuyo aceite es de mi gusto y suelo comprarlo, el molino de Félix Pérez. El camino permitía ir desde el Pantano de Guadalcacín, atravesando Sierra Valleja, a la Morla, o al Cañuelo, o a la Sierpes, o a las Abiertas…, a diferentes coladas, o a los pueblos cercanos…

El antiguo IARA (Instituto Andaluz de Reforma Agraria) ordenó cerrar el camino para incluirlo dentro del monte público de la Morla. Las personas que se sintieron afectadas denunciaron esta medida arbitraria en el Juzgado de Arcos. El Juez dicto sentencia: el camino que desde tiempo inmemorial había sido usado por los vecinos de Arcos y pueblos limítrofes no se cortaría. Ahora vienen los golfistas, y con la pasividad o dejación municipal, acaban partiendo en dos un patrimonio de los arcenses.

Por convenio entre la promotora de viviendas con campo de golf y el Ayuntamiento de Arcos, éste cedió su uso por algo más de 30.000 euros, pero a cambio había que poner en funcionamiento un recorrido alternativo, pendiente de ordenación. Ya son más de tres los años en los que se ha demostrado que los objetivos de una empresa, con sus hoyos y muchas viviendas, son más importantes que un camino público de titularidad municipal.

Algunos avispados han aprovechado el vallado del campo de golf para agrandar sus fincas y hasta alambrarlas, ocupando parte de este camino y hasta parte de la Colada de Algar. Incluso se han permitido denunciar a quienes han cortado sus alambradas. Un vecino “listo” ha conseguido hasta los 300 euros de multa que le puso el juzgado a un “cortador de su alambrada”. El juez o jueza no sabía lo que hizo el otro juez justo, no sabía que la valla ocupaba una colada. Es decir, el avispado se ha quedado con parte del camino, con parte de una colada y encima, con 300 euros. Como vemos el vecino denunciado no tuvo una buena defensa. Claro, no es demasiado pudiente o instruido.

El poder local debería ordenar la apertura del camino público original. Nunca debió cerrarse por los intereses de una empresa, sin tener una alternativa legal previa a disposición de los vecinos y vecinas de Arcos o de cualquier persona que deseara tomar el carril.

Por Luciano Lozano Muñiz




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