Crónicas desde Palestina

 Una semana después, Gaza

Entrar y salir de Gaza es un privilegio solo reservado para cooperantes, personal humanitario y alguna que otra excepción (y por supuesto, para el ejercito Israelí, si lo considera necesario). Privilegio que no es inmediato ni sencillo, ni exime de registros exhaustivos, situaciones humillantes, sensación de vulnerabilidad... sensación que muchos cooperantes olvidan al pasar la zona de seguridad y encontrarse con una de las primeras escenas que provoca este bloqueo: niños que deberían estar estudiando y están recogiendo escombros, materiales de antiguas casas que puedan utilizar para reconstruir pequeños muros, pequeñas infraestructuras, a veces por dinero, a veces para uso propio. Niños a los ojos del cooperante, terroristas entrando en zona de seguridad, a los ojos de francotiradores que miran por su objetivo y ejecutan órdenes. La mayoría de las muertes anunciadas como incursiones de terroristas franqueando la zona de seguridad son estos niños.

Al adentrarse en la ciudad, las señales que deja una guerra son visibles en casi todos los edificios, ya que apenas hubo rincón que no fuese bombardeado, “esos días no había lugar seguro”, nos cuenta A.P., testigo directo. La imagen de desolación que sería esperable en un contexto como este, contrasta con el movimiento y la vitalidad en la calle, la hospitalidad la gente. Resiliencia es el término psicológico que define la capacidad del ser humano de hacer frente a la adversidad, de normalizar lo anormal. Probablemente sea esta la fuente de la que saquen las fuerzas para “seguir trabajando de forma incansable, más que en Cisjordania”, nos dice un cooperante, y no porque vean que hay futuro, sino porque no les queda más remedio.

Y continúan los contrastes, varios coches lujosos, casi de todo en las tiendas... pero no a los mismos precios de antes, no a precios ni en cantidades que les valgan a todos. El bloqueo ha permitido que la ley de la oferta y la demanda regulada por el mercado negro de los túneles marque las reglas del consumo. Cualquier producto entra por los túneles (que se sabe donde están), siempre y cuando haya quien lo pida y pueda pagar, y cosas como maquinaria especializada para los hospitales no entran en esta categoría, ni tampoco en la de materiales “seguros” para Israel, que los ha incluido en su lista de productos peligrosos. Los que no pueden pagárselo, o bien dependen de los paquetes de comida de las ONG, del mercado de alimentos básicos de producción local, o de la fruta, curiosamente de Israel (muchos de los productos que pueden pasar el bloqueo son israelíes, interesante manera de asegurarse un mercado, por pequeño que sea). Y no hay problema de hambre, sí de malnutrición según fuentes médicas, apenas hay proteínas en su dieta. Y ¿pescado? Preguntamos a los pescadores. La limitación de 3 millas náuticas para faenar, hace que el tipo y cantidad de pescado que se puede conseguir sea insuficiente, situación que empeora por el agotamiento de los recursos, al que contribuye también el vertido de aguas residuales directamente al mar. Ya casi nadie se baña, las tres plantas de tratamiento de agua, aún funcionando a pleno rendimiento, no darían para tratar el agua antes de ser vertida, y el permanente corte en el suministro de energía las hace aún menos eficaces. Pero aquí, Israel, magnánimamente ha levantado un poco la mano, ha permitido la entrada de material de construcción para ampliar una de ellas (aun así, lejos de ser suficiente). El mar, que no sabe de bloqueos, estaba llevando la mierda de Gaza hacia las playas de Tel Aviv, donde la gente sí se baña.

Contaminación, vertidos, monocultivos, sobreexplotación de acuíferos cercanos al mar, superpoblación… elementos que por sí solos hablan de la situación, se suman a la falta de libertad, al confinamiento humano. Esta falta de libertad diferencia esta crisis humanitaria de otras; la creación de la cárcel más grande del mundo, frente a los ojos de éste. Construida por Israel, asistida, no nos olvidemos, por Egipto, consentida por todos.

Y el remedio a este castigo colectivo y, por lo tanto, a este crimen contra la humanidad que Israel justifica por la elección de Hamas como gobierno (aunque anecdóticamente, teniendo en cuenta que más de la mitad de la población de Gaza tiene menos de 20 años, más de la mitad de la población actual de Gaza no votó en su día a Hamas), no es incrementar la ayuda humanitaria, ni aumentar el número de psicólogos. Ni tan siquiera es el necesario y justo fin del bloqueo. Tenemos también que terminar con la Ocupación.


 Crónica día 3. Todo sigue el guion previsto

No hay grandes sorpresas en los dos primeros días de reacciones ante el crimen. Cada cuál cumple su papel, el que muchos, sin necesidad de ser analistas, podíamos haber predicho.

Israel, aguantando el temporal de críticas internacionales, temporal que se convierte en tarde lluviosa de invierno cuando de EEUU y la UE se trata. Mostrando a sus votantes como ya le están haciendo llegar la ayuda humanitaria de los barcos a la población de Gaza (no olvidemos, que solo de productos de primera necesidad, siendo ellos los que definen primera necesidad). Demostrando la prepotencia con la que actúan sus gobernantes, habiéndose saltado los procedimientos habituales para tomar una decisión como el abordaje a los barcos de la flota de la paz, decisión tomada no por el organismo competente, sino por el comité de expertos de carácter consultivo creado por Netanyahu, en el que le acompañan otros 6 “sabios”, todos ministros, como Barak (defensa), Liberman (exteriores), Dan Meridor (inteligencia).

Israel es consciente de que, aun habiendo cometido un error estratégico en lo que se refiere a su proyección exterior (asumiendo que así lo consideren y que así lo sea), EEUU y la UE no van a presionar para que se termine el embargo. Eso supondría ahora una enorme victoria para el gobierno de Hamas, un mes antes de elecciones municipales convocadas para julio, primeras elecciones que tendrían lugar desde las elecciones al Parlamento Palestino en el 2006, en las que Hamas consiguió mayoría parlamentaria y, por lo tanto, la elección del primer ministro Haniyeh. Y la posibilidad de una nueva victoria, no es algo que quieran ni EEUU ni la UE, que han apostado por Abbas, y posiblemente por Salam Fayyad (primer ministro en funciones desde que en el 2007 se dividió el gobierno) como su sucesor. Hamas es en gran parte producto de Israel. Siguiendo la misma estrategia que EEUU en Irak y Afganistan, financió su aparición como grupo opositor al que consideraban su enemigo (en aquella época, Arafat y la OLP) para, con el tiempo, encontrarlos como sus nuevos enemigos.
Por lo tanto, simplemente tienen que esperar a que las cosas se normalicen. Ni siquiera les han exigido una investigación externa por una comisión internacional (cuando el crimen se cometió en aguas internacionales), sino que es tarea para el agresor investigarse a sí mismo cuando el delito lo ha cometido en la casa de todos.

Internamente, en Palestina, Hamas ha llamado a Abbas a retirarse de las negociaciones indirectas, sin que esto parezca que vaya a suceder. La apuesta ahora, parece, poco a poco rebajar la tensión (incluso Erdogan parece dispuesto a continuar las relaciones con Israel si se realiza la investigación), volver a los despachos y desde ahí mover ficha.

Pero no todo es oscuro, Egipto ha abierto su frontera (no hay que olvidar que el bloqueo a Gaza no se puede hacer sin la colaboración de Egipto), aunque no quede claro por cuanto tiempo, supondrá seguro un alivio para la población. los barcos que quedaban por llegar a Gaza, no desisten, apoyados por el gobierno Irlandés, una nueva flota se prepara. El crédito de Israel, por mucho apoyo que tenga, acabará por agotarse, cada vez es más innegable que es un estado con un régimen de apartheid.


 Crónica día 2. 43 años de ocupación

El martes por la noche el gobierno Israelí anunció la deportación de todos los activistas internacionales. A partir de ahora empezaremos a escuchar versiones de lo ocurrido que distarán de ser las ofrecidas por el gobierno Israelí, pero no dejarán de ser testimonios personales, sin ningún soporte audiovisual. En la era de las imágenes, y con la alta presencia de medios en la Flota por la Libertad de Gaza, Israel se ha cuidado mucho de confiscar todas las cámaras de vídeo, fotos, teléfonos, cualquier fuente que pudiese aclarar lo sucedido ha sido considerada susceptible de amenazar la seguridad de Israel, y por este motivo, confiscada.

Mientras comienzan las deportaciones, los detenidos palestinos del 48 (palestinos con pasaporte israelí), están siendo juzgados, sin haber sido liberados a primera hora del miércoles. La defensa legal está siendo llevada por Adalah ( Centro Legal por los derechos de la minoría árabe en Israel ) y se espera que para aquellos que fueron detenidos en el Mavi Mamra el proceso sea complicado, que la policía israelí pretenda conseguir testimonios en los que los activistas declaren haber visto o participado en los “ataques” a los soldados. Esta versión, así como la idea de que los activistas iban armados, es negada rotundamente por los abogados tras las conversaciones mantenidas con sus defendidos. Señalan que es significativo -y muestra una vez más la cortina de humo mediática que el gobierno Israelí pretende levantar- como los mismos que ayer eran terroristas hoy están siendo deportados.

En apoyo a los detenidos, el movimiento activista israelí, ha convocado para hoy miércoles una manifestación a las 16.00h. frente a la cárcel de Ber Sheva. Este movimiento se caracteriza por la ausencia de organizaciones liderándolo, funcionando de manera completamente descentralizada, con un grupo de jóvenes de alrededor de 20 años asumiendo la convocatoria de las movilizaciones. Es un estilo que viene funcionando desde que las protestas comenzaron a crecer (distando de ser reflejo de la sociedad israelí en general) en Israel, y desde que se mantienen manifestaciones semanales contra la ocupación. Manifestaciones en las que se puede ver a esta nueva generación, junto con los que llevan ya muchos años luchando, congregando también a sectores de lo que se viene a llamar la izquierda sionista.

La versión más escuchada en la calle sigue siendo cercana a la versión oficial, a la vertida por el gobierno, que continúa con su campaña de justificación de los hechos, con mayor éxito local, que internacional. Dentro de esta campaña, fuentes oficiales israelíes anuncian que de nuevo utilizarán los medios que sean necesarios y la misma contundencia, si el Rachel Corrie intenta romper el bloqueo, y que por supuesto, el bloqueo no será bajo ningún concepto levantado.

Durante el día de ayer continuaron las protestas, en ciudades del norte de Israel, donde se concentra la mayor parte de los palestinos del 48, con enfrentamientos contundentes en alguna de ellas, y hubo un seguimiento masivo entre los palestinos del 48, los palestinos de Jerusalén (palestinos que quedaron dentro de la Jerusalén anexada por Israel después del 67) y la población de Gaza de la huelga general convocada para ayer.

Desde aqui, desde los comités de resistencia popular se está organizando la convocatoria para el fin de semana (que no nos engañemos, no será mayoritaria), se están coordinando también con la red de Apoyo en Cataluña para que haya también actos coincidiendo con el 43 aniversario de la ocupación de Gaza y Cisjordania.

En Cisjordania, la situación es de aparente calma, banderas de Turquía hondean en las calles de Ramala, pero continúa la vida como cualquier otro día. Desde los Comités de Resistencia Populares se está organizando una convocatoria coordinada para el fin de semana. Se plantean la respuesta a este nuevo crimen israelí, con una estrategia similar a la seguida tras la guerra de Gaza el año pasado; independientemente de respuestas inmediatas, pretender que sea un proceso de movilización a largo plazo, con multiplicidad de acciones. Además las acciones de este fin de semana tienen mayor significado; al carácter habitual de convocatoria semanal contra la ocupación y a la indignación tras el ataque a la Flota por la Libertad de Gaza, se suma el hecho de que el sábado 5 de junio se conmemora los 43 años de ocupación de Gaza y Cisjordania.

La percepción de que, aunque la movilización y la contestación aquí es importante, la partida se está jugando en el tablero internacional y es allí donde la respuesta a nivel social parece haber sido rápida y significativa, haría necesario una reacción más multitudinaria y preparada coincidiendo con los 43 años de ocupación. De nuevo, somos nosotros los que tenemos la palabra.


 Diferentes versiones, diferentes reacciones

Tras un primer día de bombardeo informativo en medios locales (palestinos e israelíes), y en medios internacionales, con todo tipo de análisis de lo ocurrido, y versiones diferentes, tomando un poco de distancia, pienso.

La comunidad internacional reacciona, desde el profundo lamentar de EEUU (sin condena) a las contundentes declaraciones del gobierno turco. Se inicia el protocolo de situaciones urgentes, un mecanismo, no sé si formalmente establecido, pero claramente asumido, donde lo primero que se piden es investigaciones transparentes, y comienzan las reuniones para valorar respuestas conjuntas (interesante la rápida convocatoria del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y la reunión extraordinaria de la OTAN a petición de Turquía). Todos movimientos bien recibidos, pero que ya no resultan suficientes. Hace poco más de un año, Gaza fue protagonista de la activación de un protocolo similar, que terminó con una tragedia humanitaria, un informe de Naciones Unidas… y, haciendo memoria, un soldado israelí condenado por su propio gobierno por utilizar la tarjeta de crédito que le había robado a un palestino durante la operación Plomo Fundido, y ciertas compensaciones económicas de Israel a Naciones Unidas por la destrucción de sus instalaciones. El resto, aún esperamos. Mientras, acuerdos de colaboración militar con gobiernos como el nuestro, o la admisión de Israel en la OCDE.

En Israel, en estos primeros compases, es mayoritariamente aceptada la versión de legítima defensa, y culpabilidad de la flota por lo ocurrido, y el sentimiento de que el resto del mundo no les entiende. Videos mostrando las agresiones de los tripulantes de la flota a los soldados, de la amenaza que suponían las armas que portaban y las oportunidades que habían dado a la Flota para canalizar la ayuda humanitaria, inundan todos los medios de comunicación locales. Es normal, que sientan que las armas de David, pueden derrotar a Goliat (ver vídeo), tienen experiencia, pero equivocan el video que las muestra, deberían poner otro de las múltiples manifestaciones por todo el mundo frente a sus embajadas, ahí es donde David es fuerte. Es cierto, que desde el principio, ha habido voces dentro de Israel, contrarias a este mensaje dominante, muy críticas, pero minoritarias. Las mayores concesiones que está haciendo cierto sector de la opinión pública se refieren, reflejadas en diversos artículos y testimonios recogidos al final del día de ayer, a la torpeza política y el error diplomático en la forma de parar la flota y al cuestionamiento de la idoneidad de la estrategia del bloqueo de Gaza para los intereses israelíes. No en la actuación del ejército, que ya no tenía otro remedio, ni en la legitimidad de imponer un bloqueo de estas características. Torpeza, pienso, por pensar que si habían parado flotas antes sin este resultado, o si, imaginen, movimientos pacifistas como Greenpeace es capaz de detener petroleros desde una zodiac... ¿Torpeza también por no prever las consecuencias a nivel internacional? (suponiendo que las haya), o ¿Arrogancia derivada de la total impunidad en la que viven? (intuyendo que no habrá consecuencias).

Por lo pronto, la versión israelí de los hechos no parece tener eco en la opinión internacional.

En Palestina, declaraciones hacia dentro por parte del gobierno, convocando a tres días de luto, pidiendo movilización pacífica, pero con la sensación de que se espera a ver la reacción internacional para mover pieza. Declaraciones hacia fuera, convocando a la Liga Árabe, estableciendo una estrategia de respuesta combinando esfuerzos con otros países implicados directamente, siguiendo los protocolos de denuncia establecidos. Y las resistencias no violentas, comenzando a responder de forma descentralizada, por ahora un elemento que las caracteriza, buscando la confluencia en las manifestaciones del próximo fin de semana, las mismas que tienen lugar todas las semanas, pero esta vez puede que diferentes.

Y en el aire, el qué sucederá con las negociaciones indirectas entre israelíes y palestinos, apuesta de la política exterior estadounidense, en un intento de neutralizar los peligros que se derivan de su amistad con Israel, de su propia política. Y apuesta también de israelíes y palestinos, pero no para alcanzar la Paz, de sobra saben que para eso no sirven, sino para ganarse el favor del amigo americano, mostrando al otro como el culpable de su fracaso.


 Primeras reacciones populares

A lo largo del primer día tras los ataques a la Flota por la Libertad de Gaza, diversos actos de protestas se han ido convocando a ambos lados del muro.

A primera hora de la mañana, los coordinadores de los Comités de Resistencia Popular http://www.popularstruggle.org/ se han movilizado en Ramala en protesta por la brutal actuación del ejercito israelí. A lo largo de la mañana, partidos y organizaciones sociales han ido convocando igualmente, siendo la situación algo caótica por la sucesión de convocatorias en distintos horarios. La conmoción por lo ocurrido (del todo inesperado), no ha facilitado la respuesta coordinada. En estas primeras horas, la percepción de que todo el mundo estaba pendiente de lo que sucedía con respecto a la flota era evidente, en casas y comercios la gente permanecía atenta a las noticias en Al Jazeera, pero el escepticismo ante la convocatoria por parte del gobierno en funciones de Salam Fayyad, y la poca confianza en su utilidad (reina cierta sensación de hastío y desilusión), no hicieron de esta primera y rápida contestación un acto significativo. Los coordinadores de los comités populares (palestinos), conjuntamente con miembros de Anarquistas Contra el Muro (israelíes) y el ISM (Internacional Solidarity Movement) trasladaron la protesta a Qalandia (principal Checkpoint entre Ramala y Jerusalén, y escenario habitual de protestas en situaciones similares), donde unos 60 activistas fueron rápidamente disueltos con gases lacrimógenos, y el saldo de una persona herida (de nacionalidad estadounidense).

Al mismo tiempo, diferentes grupos de activistas israelíes y palestinos del 48 (palestinos con pasaporte israelí, que quedaron dentro de las fronteras israelíes tras la Nakba en el 48), se movilizaban en las inmediaciones del puerto de Ashdod, lugar al que estaban siendo trasladados los barcos de la Flota por la Libertad de Gaza (en torno a 200 personas). A lo largo del día, se han sucedido movilizaciones en Gaza ciudad, Haifa, Tel Aviv y Jerusalén, oscilando entre los 400 y 1000 participantes. Como es habitual, del mismo modo, la derecha israelí ha organizado, aunque menos concurridas, contramanifestaciones defendiendo la postura oficial mantenida por el gobierno de Netanyahu, de intervención legítima y en defensa propia por parte del ejército.

Testimonios recogidos entre los participantes de las manifestaciones a los dos lados del muro, coincidían en señalar que la injustificable y deplorable actuación del ejército israelí prueba una vez más el sentimiento de total impunidad que se ha instalado en el gobierno de Israel, de ser capaces una y otra vez de cruzar todas las líneas rojas sin ningún tipo de consecuencia.

En la manifestación convocada frente a la casa de Netanyahu en Jerusalén por el sector israelí contrario a la ocupación, se podían escuchar proclamas denunciando el régimen de apartheid impuesto por el gobierno israelí, contestadas hoy y todos los días, por gritos de “traidores, dejad que el ejercito haga su trabajo”.

La necesidad de incremento de la presión internacional, se valora positivamente el lento y aún débil, pero claro crecimiento del movimiento de protesta ante la ocupación entre los israelíes, sintiendo, o más bien esperando, que esta última barbarie suponga un punto de inflexión en la marcha de la ocupación.

En la manifestación convocada frente a la casa de Netanyahu en Jerusalén por el sector israelí contrario a la ocupación, se podían escuchar proclamas denunciando el régimen de apartheid impuesto por el gobierno Israelí, contestadas hoy y todos los días, por gritos de “traidores, dejad que el ejercito haga su trabajo”.

Los asistentes a la protesta contra las acciones del gobierno son conscientes de su debilidad en la sociedad Israelí, y coinciden en señalar que para que ésta cambie, es necesario que incremente la presión internacional. Apuntan en cualquier caso como este movimiento, muy debilitado después de la operación Plomo fundido, está poco a poco creciendo y aumentan las voces críticas con Israel. Sienten, o más bien esperan, que esta ultima barbarie suponga un punto de inflexión en la marcha de la ocupación y esto se refleje en las protestas de los próximos días.

Esta visión positiva, aun en un momento como este, y cierto sentimiento de victoria por haber encontrado el camino en la lucha no violenta y en la resistencia pacífica como mecanismos eficaces contra la ocupación es compartido por Mohammed Khatib, coordinador del comité popular de Bi lin, que señala como de tres manifestaciones semanales hace un año, en la actualidad se están llevando a cabo doce por toda Cisjordania cada fin de semana. Reconociendo su todavía debilidad, es indudable su proyección y aceptación cada vez mayor, entre la población palestina e israelí y entre la comunidad internacional. Señala también como en los siguientes días se sucederán los actos de protestas descentralizados por toda Palestina, y las 12 manifestaciones que tendrán lugar los próximos viernes y sábado serán convocadas de forma especial contra la última barbarie cometida por el gobierno israelí.

El llamamiento a protestas no violentas en los próximos días, no es exclusivo de los Comités de Resistencia Popular, es algo generalizado en todas las organizaciones sociales, ONGs y partidos políticos Palestinos, incluido Hamas.




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