Despilfarro en infraestructuras en Castilla y León

España es el país europeo con más kilómetros de autovías por habitante, y el primer país del mundo en kilómetros de AVE. Sin embargo, no somos los más desarrollados, pero ahora lo tenemos que pagar.

Si dividimos la deuda española entre cada uno de nosotros, cada español debemos unos 12.000 euros. Y esta deuda la tenemos porque España ha dilapidado grandes cantidades de dinero en obras que no han contribuido al desarrollo de las personas ni de las regiones. Un buen ejemplo es Castilla y León, con cientos de kilómetros de autovías, 4 aeropuertos y 2 estaciones de AVE, pero la región se sigue despoblando y el tejido productivo de la región pierde peso. El progreso no está vinculado a este tipo de obras.

España es el país europeo con más kilómetros de autovías por habitante, y el primer país del mundo en kilómetros de AVE. Ello ha implicado un gran coste económico de las Administraciones. Tanta infraestructura ha sido un lujo que no nos podíamos permitir. La demanda insaciable de más carreteras, más AVE y más aeropuertos, ha ocasionado que el país entero se haya endeudado hasta límites insospechados.

También hemos pagado un alto coste ambiental. Se ha ocasionado un gran impacto ambiental en muchos espacios naturales, se han enterrado bajo cemento terrenos productivos, y se ha fomentado aún más un modelo de tranporte insostenible, basado en el coche, en el avión, y en el AVE. Mientras tanto, el ferrocarril convencional y el transporte público con autobuses a los pueblos se han ido abandonando. Además echamos en falta una mejora en servicios públicos como la sanidad, la educación, las prestaciones sociales, o del trato de las Administraciones con los ciudadanos.

A este despilfarro y grave endeudamiento han contribuido prácticamente todas las Administraciones, desde la Unión Europea y el Gobierno de la Nación, al más pequeño y alejado de los Ayuntamientos.

En 2005 el Gobierno presentaba el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes 2005-2020 (PEIT), que preveía la construcción de otros 6000 kilómetros de autovías y 9000 kilómetros de AVE. El presupuesto era de 248.000 millones de euros, unos 7.300 millones de pesetas cada día durante los 15 años de duración del Plan. En febrero de 2010, ya en plena crisis, el propio Zapatero anunció 17.000 millones de euros más para el PEIT, el mismo dinero que ahora tiene previsto ahorrarse con la congelación de las pensiones, el recorte a los empleados públicos, y la eliminación de la ayuda a la maternidad. Por ejemplo, la autovía en construcción entre Burgos y Aguilar de Campoo costará unos 281 millones de euros, o los 25 kilómetros de autovía entre Palencia y Ampudia costarán 244 millones. Los 4 aeropuertos de Castilla y León suman una deuda acumulada de 234 millones de euros. El AVE de Palencia a Santander está presupuestado por ahora en 200 millones. Y “pequeñas” obras, como los 2,4 km de la Ronda sur de Valladolid, que han costado 38 millones. La futura autovía León-Asturias discurrirá paralela a la autopista actual, y la Autopista 2 mares, que unirá Santander con Miranda de Ebro por las Merindades, cuando ya existe esa conexión por Bilbao. Otras autovías que se han construido sin la intensidad de tráfico necesaria, como la Tordesillas-Zamora, o previstas, como la Palencia-Benavente o la Valladolid-León, serían perfectamente sustituibles por un mantenimiento de las nacionales existentes con nuevas variantes que eviten las travesías de los pueblos.

Además, cuanta más obra nueva, más gasto en conservación para el futuro. El Estado gasta unos 6 millones de euros al día en conservación de carreteras.

El Estado además ha tirado cientos de millones de euros en otro tipo de obras, como por ejemplo, hidráulicas. El embalse de Castrovido en Burgos, de 120 millones de euros, o la presa de Irueña en Salamanca, de 46.

La Junta de Castilla y León también ha contribuido al endeudamiento público. Se han construido autovías sin demanda, como la Burgos-León (400 millones), o la Valladolid-Segovia (350 millones de euros), y está prevista la construcción de la Almazán-Ágreda, (Soria), dos pueblos que ya estarán unidos por la autovía que el Estado está construyendo entre Medinaceli-Soria-Ágreda. En plena crisis y en época de recortes sociales, la Junta ha sacado a estudio informativo una autovía entre Salamanca y Piedrahíta (Ávila), una carretera recién reformada. La Consejería de Fomento tenía presupuestados, sólo para este año, 139 millones de euros en nuevas infraestructuras.

El Plan Regional del Duero tiene presupuestados 1460 millones de euros, para la construcción de las famosas “Cúpulas del Duero”. Dentro de este plan está incluída la CMA de Soria con un gasto previsto de 120 millones de euros.

Las Diputaciones provinciales no han sido ajenas a este hecho. El ejemplo más claro quizás sea el de la Diputación de Valladolid, que ha gastado 12 millones de euros en un proyecto ilegal y de dudosa rentabilidad, como la estación de esquí en Tordesillas.

La inmensa mayoría de los ayuntamientos también se han endeudado enormemente en obras de escasa rentabilidad. Por ejemplo, en Valladolid se han gastado 3 millones en el tunel de la Av. Salamanca, y está previsto que el puente de La Rondilla supere los 10 millones. Este gasto se ha visto agravado por el Plan E del Gobierno, que en sus 2 fases ha transferido 13.000 millones de euros a los Ayuntamientos. Hemos visto como se ha tirado ese dinero en cambiar aceras y remozar plazas. Por ejemplo, los 4,6 millones de euros con el que se pretende desplazar la fuente de Santo Domingo de León. En Valladolid, las llamadas 5 eco-terrazas han costado más de 1 millón de euros.

Ante el grave endeudamiento al que estamos sometidos, una decisión racional sería meter la tijera recortando esta locura de gastos en obras, en vez de recortar derechos sociales y laborales, como ha hecho el Gobierno, y se han apresurado a seguir el resto de Administraciones.

Como la realidad ha demostrado, el modelo económico basado en cemento y ladrillo es insostenible. No se puede construir eternamente, ya que ni hay demanda, ni los impuestos de los contribuyentes ni el medio ambiente lo pueden soportar.

Y ante la grave crisis ambiental que sufrimos, hay que paralizar tanta construcción desaforada, que fomenta un modelo de transporte insostenible, y tiene un impacto altísimo sobre espacios naturales y terrenos de cultivo.




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