Autorizan el control de depredadores pese a la plaga de conejos

La Delegación de la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural de Albacete autoriza permisos de control de predadores con la situación actual de plaga de conejos.

Cualquiera que le guste caminar por la naturaleza esta primavera, observará como pese a la sobrepoblación de conejos, están nuestros campos repletos lazos y trampas para eliminar depredadores, zorros, algo INSÓLITO. Por ello desde Ecologistas en Acción de Albacete y la Asociación para la Conservación de los Ecosistemas de la Manchuela, nos hemos dirigido a la Delegación de Agricultura y Desarrollo Rural, y nos ha sorprendido tristemente el confirmar que la propia Delegación había autorizado los métodos de eliminación de depredadores.

El control de depredadores en el medio natural es un tema controvertido, por ello, queremos manifestar nuestro rotundo rechazo en base a los siguientes argumentos que nos ayuden a comprender esta situación que es absolutamente paradójica.

Zorro muerto por un lazo

1) La Delegación de Agricultura y Desarrollo Rural, ha autorizado este año permisos para control de depredadores, (práctica que tiene como habitual año tras año), especialmente para capturar zorros, pero en estas trampas también pueden caer otras especies protegidas como tejones, ginetas o gatos monteses, catalogados como mamíferos carnívoros de interés especial.

2) El zorro es una especie cinegética, presente en casi todos nuestros ecosistemas, que no tienen ningún problema sus poblaciones al ser una especie oportunista, si bien, su número no es tan elevado como años atrás, debido a la clausura de basureros y al control de depredadores y persecución intensiva por parte de los cazadores. No se puede hablar de superpoblación en la actualidad.

3) Los zorros cazan especies cinegéticas como los conejos, eliminando sobre todo individuos enfermos, gazapos y algunos adultos, y también depreda sobre los huevos y crías de perdices, objeto por el que los cazadores solicitan permisos para eliminar zorros, para evitar daños a las poblaciones de perdices.

4) Las poblaciones de perdices, en general, este año tienen un buen estado, y los efectos predatorios se producen sobre todo entre las perdices repobladas que lógicamente tienen menos instinto natural de supervivencia.

5) Las poblaciones de conejos suponen en la actualidad una plaga, con impactos económicos en la agricultura millonarios, que son noticia continua en los medios de comunicación. La superpoblación de conejos se debe a la mayor resistencia a las enfermedades que los han diezmado durante años, y a los desequilibrios producidos en su medio, destacando entre otros la escasez de enemigos naturales.

6) La autorización de métodos de eliminación de depredadores, deben contar con estudios científicos que los avalen, con conocimiento densidades de depredadores, relaciones depredador-presas, especies protegidas presentes…, que justifiquen sí estas actuaciones pueden favorecer el equilibrio natural. Muy distinto de lo que está ocurriendo en el presente, que se autorizan sin este conocimiento previo del medio, y que por el contrario contribuyen a desequilibrios en el medio natural, con las sobrepoblaciones de otras especies.

7) La mayor parte de la población, exceptuando una parte de los cazadores, no tiene ninguna animadversión al zorro, y no le causa ningún perjuicio, sino que más bien despierta simpatías, mientras que las excesivas poblaciones de conejos devastan cosechas y causan innumerables daños en la agricultura.

Luego, como conclusión, autorizar permisos para control de predadores, en la situación actual de población de conejos que supone un plaga, es una contradicción inexplicable que solo se puede comprender por la egoísmo y insaciable codicia de los cazadores que no quieren tener pequeñas bajas en sus deseadas perdices, que luego cazarán ellos, y que sueñan con ver sus cotos de caza repletos de especies cinegéticas.

Lazo de acero

Es injustificable que la Consejería que tiene que velar por la conservación y equilibrio del medio natural (la misma Consejería que aprueba permisos especiales para controlar la población de conejos) pueda autorizar llenar el campo de lazos y trampas para eliminar sus enemigos naturales. Lógicamente desde nuestras asociaciones consideramos un grave error que la Delegación se doblegue a las presiones de los cazadores al permitir un contrasentido como autorizar a las sociedades de cazadores métodos de eliminación de depredadores.

Dejando atrás motivos éticos, que se plantean al matar animales salvajes por intereses particulares, numerosos estudios, incluso ligados al ámbito cinegético, niegan el impacto sobre las especies cinegéticas de los predadores naturales. La depredación es un proceso natural que existe en todos los ecosistemas naturales, estando ausente sólo en aquellos muy modificados y empobrecidos. El efecto más obvio de la depredación es la muerte de parte de la población de presas, pero existen otros efectos positivos que muchas veces pasan desapercibidos. Por ejemplo los depredadores eliminan de forma selectiva los individuos enfermos, con deformidades o peor adaptados a las condiciones del medio, de manera que el resto de los individuos se ven beneficiados por una menor competencia. También la depredación contribuye a evitar la aparición de plagas en determinadas presas, como es el caso actual de conejos. Pueden tener también efectos beneficiosos indirectos sobre la vegetación –lo que se conoce como “efectos en cascada”– al controlar las poblaciones de determinados herbívoros. Tampoco hay que olvidar ciertos efectos beneficiosos para el cazador, como es el mantenimiento de los comportamientos anti-depredatorios típicos de huida en las presas, que en ocasiones son tan apreciados –la bravura de las perdices–.

En definitiva, los estudios niegan que haya que controlar los depredadores para que estos no terminen con las especies cinegéticas. Que los cazadores perciban la depredación como un grave problema, se debe a la falta de percepción, y a la dificultad de actuar sobre otros factores, como la degradación y pérdida de hábitat, determinadas prácticas agrícolas, enfermedades, condiciones climáticas adversas, o bien a las actuaciones de los propios gestores cinegéticos, como introducción de híbridos y fomento industrial de piezas de caza menor procedentes de repoblaciones procedentes de granjas, y/o de la caza excesiva.

Por todo ello y en consecuencia, con una visión amplia que tenga como centro la salud ambiental de nuestro medio y no únicamente la multiplicación de determinadas especies cinegéticas, y recordando que las Delegaciones Provinciales solo deben autorizar el control de depredadores con carácter excepcional y previa comprobación de la necesidad, desde ACEM (Asociación para la Conservación de los Ecosistemas de la Manchuela) y Ecologistas en Acción de Albacete hemos solicitado a la Delegación que se reconsideren las autorizaciones de eliminación de depredadores que en la actualidad no tienen ninguna justificación, y por lo tanto se retiren dichas autorizaciones.

Anexo.
Es costumbre pensar que los cazadores son aliados de los agricultores. Que los cazadores van a eliminar los animales que tantos daños causan a sus cultivos, conejos que roen los brotes de viña nueva, y que necesitan que se protejan. Y no deja de ser cierto, pero olvidan que estos animales que causan daños han proliferado por la gestión de la caza, se ha roto el equilibrio ecológico para poder favorecer a las especies cinegéticas, y para esto se han eliminado los depredadores naturales. Anteriormente venenos y cepos se utilizaban con este objetivo, hoy métodos no autorizados y que en el caso del veneno constituyen un delito ecológico. Actualmente sobretodo los lazos y también las cajas trampa, son la herramienta más utilizada para eliminar todas las especies que puedan competir con los cazadores, y así en nuestra provincia todos los años mueren muchas especies de depredadores, especialmente zorros, pero también otras especies que son protegidas como los tejones, ginetas, gatos monteses o garduñas.

Los (métodos de control de predadores) lazos y cajas son autorizados por la consejería con unas condiciones de manipulación que casi nunca se cumplen, como la revisarlos diariamente y quitarlos durante el día. Los lazos se realizan con un alambre con un nudo corredizo en forma de círculo, sujeto a una piedra grande o árbol, y colocado en lugares de paso frecuentados. Cuando el animal pasa por él, introduce la cabeza en el lazo, y al seguir hacia delante se va cerrando el alambre sobre su cuello, y cuanto más lucha por liberarse más sentencia su muerte con la presión sobre su cuello, hasta que finalmente morirá.

La gestión de la caza consiste en favorecer a las especies cinegéticas que luego se cazarán como actividad deportiva, y para ello se eliminan los depredadores naturales, rompiendo el equilibrio natural. Por eso nunca hay que olvidar que si en la actualidad hay una sobrepoblación de conejos, que tantos daños causa a la agricultura no es más que por una razón, y es porque se ha actuado en la naturaleza para que esto ocurra.

Por esto los agricultores no deben confundirse y saber que la proliferación de animales que causan daños a sus cultivos, no son por una política conservacionista o ecologista, sino entre otras causas por unas actuaciones de fomento de la caza con medidas de eliminación de los depredadores naturales de estas especies.

Ecologistas en Acción de Albacete y Asociación para la Conservación de los Ecosistemas de la Manchuela




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