Iberdrola acosa a los que nos manifiestamos contra sus energías sucias

Iberdrola solicita cárcel para los activistas de Greenpeace inculpados por
la acción contra la térmica de carbón de Pasaia (Guipúzcoa), una de las
térmicas más contaminantes de España, aunque intenta aparecer en los medios de comunicación como una empresa que sólo vende energía limpia y verde.

Mientras la compañía se presenta como líder en energías renovables, se
enriquece quemando carbón en instalaciones que funcionan de forma irregular, como la central de Pasaia, o quemando gas y gastando agua, mediante su central térmica de ciclo combinado de Arcos, una de las instalaciones más contaminantes de Andalucía. La central de Pasaia funcionó con un permiso provisional desde su instalación en 1964 y el procedimiento mediante el que, en 2008, se le otorgó la Autorización Ambiental Integrada (AAI) es irregular.

Iberdrola no sólo no asumió el compromiso de cerrar la central de Pasaia,
sino que inició acciones legales contra los diez activistas de Greenpeace
que pusieron una pancarta en la central térmica de Pasaia. La compañía pide
para cada uno de ellos: 3.600 euros por usurpación de bien inmueble, 14.400
euros por coacciones, 9 meses de prisión por desobediencia a agentes de la
autoridad y 9 días de trabajo en beneficio de la comunidad por falta de
deslucimiento de bien inmueble. Se trata de una respuesta desproporcionada e intimidatoria contra personas que se limitan a ejercer su legítimo derecho a
la discrepancia y a la crítica.

Ecologistas en Acción de Cádiz apoya las acciones llevadas a cabo por sus
compañeros y compañeras de Greenpeace y le exige a Iberdrola que cumpla con la palabra dada, que se retiren todos los cargos a Greenpeace y a sus
activistas, y que no se trate como criminales a los que defienden los
valores medioambientales con los que la compañía energética proclama estar
comprometida.




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