El anuncio de dos centrales nucleares en Zorita, un brindis al sol

La industria nuclear no para. La ingente cantidad de dinero que genera – para sus titulares – le permite pasar por encima de cualquier condicionante ecológico, económico o social. Cuando se acaban de producir la mayores movilizaciones de los últimos 30 años en la Alcarria, en contra de un cementerio nuclear, aparece un proyecto para construir dos reactores en el emplazamiento de la casi desmantelada central nuclear de Zorita.

Esta vez la iniciativa es totalmente privada, para autoconsumo de varias instalaciones industriales de gran consumo. Para Ecologistas en Acción, el proyecto no pasa de ser un brindis al sol. Los costes, por altos y por imprevistos, debido a la dependencia de los mismos del coste del petróleo, hacen inviable el proyecto… desde la iniciativa privada. La experiencia del reactor número 3 de Olkiluoto, en Finlandia, cuyos costes se han disparado por encima de los 5.500 millones de euros, está desanimando la construcción de nuevos reactores en Europa, donde las energías renovables son una inversión mucho más rentable y segura.

En cualquier caso, la supuesta rentabilidad del proyecto – 4.000 millones según los promotores – estaría basada en la no integración de todos los costes del ciclo del uranio. Como todas las nucleares, las que se pretenden proyectar generarían unos residuos muy peligrosos, para los que no hay solución, que perdurarían durante más de 100.000 años, y que nadie quiere cerca. Ese coste no está incluído en el proyecto.

Según los ecologistas, este proyecto seguramente no será el último, ni el más misógeno. El objetivo no es construirlas sino mantener virtualmente la actualidad de las centrales nucleares, una energía en declive, para poder justificar la continuidad de la explotación de las viejas centrales más allá de los 40 años de vida de diseño, como ha ocurrido con Garoña. Una vez amortizadas, y ya lo han sido todas hace más de 10 años, el millón de euros diarios que factura una nuclear, hace de ellas una máquina de dinero para sus titulares.

Para Ecologistas en Acción, es inviable la construcción de nuevos reactores sin dinero público. Pero este dinero es mucho más rentable en el sector de las renovables, que podrían ser rentables, sin subvención, si se hacen las cosas bien desde el Gobierno, en un plazo de unos 5 años.

La necesidad de un debate nacional, público y participativo, sobre la producción de energía tiene que llevarse a cabo para que no se especule con este tipo de propuestas.




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