El cultivo intensivo de fresas


Pocas cosas dulces se esconden tras un postre de fresón

El cultivo intensivo de fresas en Huelva origina una enorme cantidad de impactos, tanto ambientales como sociales: deforestación, contaminación de acuíferos, uso de pesticidas prohibidos, como el bromuro de metilo… Las pésimas condiciones de trabajo de los recolectores, normalmente mujeres de países del Este, acaban de pintar un panorama bastante menos dulce y vistoso que un plato de fresón con nata.


Ecologistas en Acción de Huelva

El cultivo intensivo de fresas en Huelva origina una enorme cantidad de impactos, tanto ambientales como sociales: deforestación, contaminación de acuíferos, uso de pesticidas prohibidos, como el bromuro de metilo… Las pésimas condiciones de trabajo de los recolectores, normalmente mujeres de países del Este, acaban de pintar un panorama bastante menos dulce y vistoso que un plato de fresón con nata.

La provincia de Huelva, y especialmente la zona del entorno de Doñana, es una de las mayores productoras mundiales de fresa. Dicha producción se realiza, en la mayoría de los casos, acompañada por un grave deterioro del medio ambiente y un escaso respeto a los derechos de los trabajadores y trabajadoras del campo.

En las comarcas litorales de la provincia de Huelva, tanto la oriental como la occidental, conviven en un jugoso equilibrio la especulación urbanística, la contaminación industrial y la agricultura intensiva. Dentro de los cultivos más deseados se encuentra el del fresón, con una serie de beneficios económicos que se reflejan en la proliferación de chalets de lujo, coches de gran cilindrada… en los pueblos del entorno. Pero, ¿qué se esconde detrás de estos beneficios? Vamos a verlo.

En primer lugar, y antes de comenzar la producción, se debe preparar el terrero y recalificar suelo forestal a suelo agrícola. La tala de los pinares del entorno de Doñana produce una gran pérdida de hábitat para una de las especies más protegidas de esta zona y de todo el mundo, el lince ibérico. Por otro lado, esta pérdida de vegetación deja totalmente desprotegidas las arenas existentes en esta región. En época de lluvias, estas arenas son arrastradas hacia zonas de marisma, provocando su colmatación.

Además, en la mayoría de los casos, el cambio de uso se realiza sin tener el permiso correspondiente, que se concede años más tarde bajo la política de hechos consumados. Desde Ecologistas en Acción de Huelva hemos denunciado a fincas que han obtenido el permiso de cambio de uso cuatro años después del inicio de la tala, por lo que dicha explotación ha trabajado de forma ilegal durante ese periodo de tiempo. El pacto de silencio reinante en la zona hace que todo tipo de denuncia caiga en saco roto y que los empresarios freseros trabajen con total impunidad.

Una vez comido el terreno al pinar, se prepara el suelo para el cultivo mediante gran cantidad de pesticidas. La presunta desinfección del suelo provoca un empobrecimiento del mismo, así como una grave contaminación de las aguas subterráneas que afectan al acuífero 27, del que se nutre el Parque de Doñana.

En un breve paseo por la zona, no es difícil encontrar recipientes de los pesticidas (residuos peligrosos) al lado de espacios protegidos como el Estero Domingo Rubio, Laguna Primera de Palos o la Laguna de las Madres, catalogados como Parajes Naturales por la Junta de Andalucía, y que forman parte como espacios LIC de la Red Natura 2000.


El bromuro de metilo

El bromuro de metilo es uno de los pesticidas conocidos más tóxicos y con un impacto ambiental más grande. Además, se encuentra entre los más potentes destructores de la capa de ozono, destrucción que acarrea importantes consecuencias para nuestra salud: aumento de cánceres, incremento enfermedades oculares, deficiencias en el sistema inmunitario… y para la del medio ambiente, originando daños a los cultivos y a la flora y fauna en general. La exposición laboral a ese desinfectante en su aplicación puede generar cáncer de próstata e incluso la muerte.

El uso del bromuro de metilo está regulado por el Protocolo de Montreal que obligaba a los países firmantes (entre ellos España) a buscar alternativas para eliminar su uso antes de finales de 2004. El 15 de abril de 2005, la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía publicó una Orden por la que se permite a los freseros de Huelva seguir usando bromuro de metilo en sus cultivos, asignándoles la nada despreciable cantidad de 330.000 kg para dicho 2005.

A principios de 2005, un grupo de periodistas suizos analizaron en Huelva una serie de partidas de fresa de gran parte de las compañías más importantes. De los 17 análisis realizados tan sólo 2 de ellos no detectaron pesticida alguno, teniendo el resto trazas de pesticidas. En particular 2 de las partidas sobrepasaban el límite máximo admisible de residuos de pesticidas, con presencia de funguicidas y acaricidas.

Algunas de estas fincas freseras se encuentran a escasos metros del Polo Industrial de Huelva. Refinerías, centrales térmicas, fábricas de producción de cloro y de óxidos de titanio… son algunos de los vecinos más interesantes de la zona. Los cultivos se pueden ver afectados tanto por deposición húmeda como por deposición seca.

Tras la recogida siguen los problemas

Una vez la campaña llega a su fin, miles de toneladas de residuos plásticos suponen un incordio para los freseros y generan un grave problema ambiental. Parte de los mismos son abandonados en los montes públicos de los alrededores, dando lugar a vertederos ilegales, mientras otros son transportados hasta depósitos teóricamente controlados por los municipios de la zona, y gestionados por la empresa pública EGMASA.

Año tras año estos almacenamientos incontrolados acaban ardiendo, generando grandes humaredas de suma toxicidad al estar presentes en la combustión restos de pesticidas que impregnan los plásticos agrícolas, así como envases y tuberías de PVC. Tras los incendios quedan depósitos abandonados con vallas rotas, vertidos incontrolados, etc.

Por todo ello, desde Ecologistas en Acción de Huelva, denunciamos la situación social y ambiental que este cultivo esta provocando en nuestra provincia e informamos a los consumidores y consumidoras de fresón de Huelva sobre qué precio se esta pagando por esta fruta.


La recogida de la fresa: un drama humano

A partir de la campaña de 2002 y tras varias movilizaciones de los inmigrantes de origen africano en Huelva, la Asociación Onubense de productores y exportadores de fresas (FRESHUELVA) decidió apartarlos de la campaña de la fresa y sustituirlos por trabajadoras inmigrantes de Europa de Este, básicamente polacas, y en menor medida rumanas y búlgaras.

Para la campaña de 2005, las trabajadoras contratadas en origen sumaron 22.000, cifra que ha ido aumentando año tras año (hubo 7.000 contratos en 2002). Las expectativas empresariales estiman en 33.000 las trabajadoras contratadas para la campaña de 2006. Los empresarios las prefieren porque, según sus propias declaraciones, son más dóciles que los africanos y no conocen sus derechos.

En la campaña de 2005 fueron denunciadas tanto las condiciones de vida en las que se encuentran los trabajadores africanos en los asentamientos chabolistas como los abusos a los que son sometidas las trabajadoras provenientes del Este: retención de pasaportes, agresiones sexuales, acoso psíquico o retención en las fincas incluso los días festivos.




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