Criminalización del movimiento ecologista

A Gladis del Estal Ferreño, ecologista asesinada en 1979.
Su memoria está prendida en las ramas de los árboles del mundo.

Conforme el movimiento ecologista ha ido consolidando posiciones de clara radicalidad frente al paradigma de desarrollo actual, los defensores del sistema han potenciado una guerra sucia y sin cuartel. A partir de este escenario de confrontación asimétrica, se deben desarrollar las lecturas necesarias para que la labor ecologista, de potente carga transformadora, pueda ubicarse de manera ajustada en una realidad que tiende a un colapso dinámico y donde el capitalismo más salvaje, siempre cortoplacista, incrementará, sin lugar a dudas, su estrategia de huir hacia adelante, aniquilando a su paso todo cuanto se le oponga.


José Vicente Barcia Magaz, Responsable de Prensa y Comunicación de Ecologistas en Acción y Miembro del Instituto de Periodismo Preventivo y Análisis Internacional. El Ecologista nº 62

Leonard Peltier, Chico Méndes, Ken Saro-Wiwa, los asesinatos de campesinos ecologistas en centro América, el atentado perpetrado por los servicios de inteligencia francesa contra el Rainbow Warrior, la muerte de abogados ambientalistas en Filipinas o las agresiones constantes a activistas de Ecologistas en Acción por los especuladores urbanísticos de diferentes lugares de España, por citar sólo algunos ejemplos, son respuestas diferentes en coyunturas locales distintas que, no obstante, corresponden y obedecen al mismo guión y objetivo genérico: seguir manteniendo a toda costa la depredación del planeta como paradigma de desarrollo y fuente de privilegios de una minoría en el mundo. Generando para ello, un ambiente de acoso y terror que aísle a los resistentes, a los que han hecho del cuidado del mundo una auténtica ideología de lo cotidiano.

Caminos de la disidencia

¿Sabe un árbol lo que aporta al mundo? ¿Sabe acaso un yanomami que forma parte de la lucha global por la Tierra? Las nubes se desmoronan en lluvia sin saber de la gran sequía, sin conocer lo que salvan o lo que anegan. Así de remoto queda el universo espiritual que vincula a los aborígenes con la Tierra, respecto de un ecologista imbuido en la cultura occidental, por ejemplo. Y sin embargo, desde nodos culturales y vivenciales tan diferentes, se comparte, en este filo de la historia, la misma trinchera, con sentimientos parejos.

Al menos son tres los elementos esenciales que hacen converger a movimientos indígenas de todo el mundo, con el amplio espectro ecologista y las corrientes ecofeministas:

a) El arraigo a la Tierra y a sus habitantes a través de una profunda cultura del cuidado, lo que genera el marco conceptual y práctico de una auténtica propuesta de sostenibilidad.

b) La imposibilidad de hacer compatible un modo de vida basado en este valor del cuidado con los actuales paradigmas de desarrollo.

c) El planteamiento de libertad responsable, entendida ésta como una referencial organizativa y convivencial, en la que se da cita una pulsión individual que tiene su sentido en el desarrollo equitativo y colectivo.

En este sentido, se trata de acabar con un modelo que está generando las condiciones para un colapso global y no de atenuar ciertas disrupciones de la relación entre capitalismo y Planeta, intentando torticera o ingenuamente crear un modelo de capitalismo sostenible.

Es fácil comprender que en realidad lo que se plantea es la búsqueda urgente y denodada de una alternativa diferente y contraria al capitalismo, que genere un nuevo contrato social entre la humanidad y su entorno. Desde esta perspectiva quedan evidenciados los lazos que existen entre el ecologismo social y los movimientos que luchan por la justicia social, en el sentido de que para que pueda generarse un modelo de desarrollo sostenible es imperativo que se establezca un sistema económico que garantice un modelo realmente solidario. Sin salud en el modo de relación humano no es factible la salud de su relación con el Planeta.

Incapacitado el capitalismo para la negociación con quienes niegan sus bases lógicas a través de la reivindicación de otra forma de vida, se han venido articulando diferentes estrategias que ya habían sido utilizadas con anterioridad en el exterminio de otras disidencias. Así, en no pocas ocasiones, los ecologistas han sido los nuevos comunistas, socialistas o anarquistas a abatir, como atestiguan las recientes declaraciones del ex presidente español, José María Aznar, cuando subraya que el ecologismo es una de esas utopías, que bajo la más bondadosa de las apariencias, lo que pretende es acabar con la libertad.

La educación y el consumo, entre otras, son formas que fluyen a través de los medios de comunicación con una potente carga alienadora. Dado que el ecologismo social plantea una propuesta global que cuestiona lo nuclear del sistema capitalista, el sistema capitalista hace lo propio, aunque con algunas diferencias bien importantes: aquellas que derivan del aprovechamiento de su primacía, cuenta con todos los medios y, además, con la legitimidad social que le ofrece la necesidad de su autoprotección.

Además, lo cierto es que, como nos recuerda el sociólogo y ensayista portugués Boaventura de Sousa Santos, “a lo largo de las últimas décadas, los movimientos ecologistas ganaron credibilidad a medida que la ciencia fue demostrando que sus argumentos se traducían en hechos indiscutibles”. Lo que, sin lugar a dudas, ha propiciado una mayor polaridad y una mejor identificación del enemigo por parte del sistema.

Cartografía de la represión

Identificado el nuevo enemigo, se ha venido implementando toda una panoplia de estrategias conducentes al aislamiento y derrota del ecologismo.

De este modo, se puede constatar que las estrategias de lucha contra los cuidadores se estructuran teniendo en cuenta el momento histórico, la coyuntura local (la represión no se manifiesta del mismo modo en Estados Unidos que en un Estado fallido de Asia o de Centroamérica, por ejemplo), la peculiaridad de los resistentes y las fortalezas y urgencias de los represores. Todo ello para conseguir que el movimiento ecologista no sea tenido en cuenta socialmente como agente de solución.

La descripción general del anterior planteamiento estratégico, se desarrolla a través de una labor táctica en la que se están invirtiendo cuantiosos recursos. Repasemos algunas referencias determinantes de la lucha global contra el ecologismo.

1. Estigmatización

Política básica de identificación, en la que se establecen las bases de la diferenciación del cuidador en relación a su comunidad. Se trata de ir asentando las bases para su aislamiento social, para lo que se le atribuyen valores y cualidades que no sólo le ponen en peligro a él, sino a su sociedad.

La estigmatización resulta eficaz siempre y cuando el estereotipo sea interpretado por la sociedad como verdad pública y explícita. Así, y utilizando la terminología del ínclito Walter Lippman, el pseudo entorno inducido y artificial, de fácil metabolización social por su simplicidad, sustituye a la realidad, implícita y compleja que encarna los valores del cuidador.

Valga como ejemplo de lo anterior tres alusiones breves y concretas, que se expresan de modo similar en el espacio de lo macro y en el territorio de lo local.

- La ficción como emisora de valores que justifican una represión real
En la lucha por degradar la imagen de los ecologistas estadounidenses, los neocon no han dudado en recurrir a las ficciones más descabelladas como modo de influir y sustituir la realidad (cine, televisión, literatura…). Éste es el caso de una de las últimas publicaciones de M. Crichton, que siendo leída por millones de personas, engarza en un delirio ficcionado todas y cada una de las líneas argumentales contra la existencia del cambio climático esgrimidas por la Administración Bush.

- El efecto sombra
Quizá sea más fácil comprender el caso anterior si lo situamos en un espacio más inmediato. Se trata de proyectar sobre la sociedad una conclusión no racionalizada, creando una corriente de opinión en virtud de un sentimiento de dolor, miedo, odio… Para que se produzca lo anterior se establece un vínculo entre un emisor de miedo y los cuidadores, que es interpretado socialmente como si los cuidadores fueran, en sí mismos, nuevos emisores de miedo y dolor.

Éste es el caso del vínculo que los medios de comunicación, en connivencia con otros estamentos, han establecido entre el potente movimiento ecologista contra el Tren de Alta Velocidad y la Y vasca, con ETA. Esta misma táctica se ha utilizado, por ejemplo, para desprestigiar y criminalizar la lucha contra la central nuclear de Lemoniz o contra el embalse de Itoiz.

A poco que se conozca el desarrollo del movimiento ecologista en el Estado español, se podrá entender lo increíble que son las mentiras que pretenden vincular a este movimiento con acciones, grupos o campañas violentas. La trayectoria ecologista siempre ha estado vinculada al pacifismo. De hecho, una de las señas de identidad del movimiento ecologista es su apuesta histórica por la resolución pacífica y justa de los conflictos, por el desarme y la abolición de los ejércitos.

- Culpar a la víctima
Otro ejemplo, es el que se refiere a la culpabilización de la víctima, con el viejo y siniestro argumento de que “algo harías para que te pasara esto”. En 2005, el coordinador de Ecologistas en Acción de Andalucía recibió diferentes amenazas personales a través de panfletos, en los que se amenazaba con incendiar su casa, localizada en el municipio de El Puerto de Santa María, en Cádiz. La tensión fue creciendo hasta niveles difíciles de soportar con el objetivo de que Ecologistas en Acción cejara en su oposición a diferentes planes urbanísticos. Ante esta situación, el alcalde de la localidad culpó del origen del conflicto a Ecologistas en Acción y a Juan Clavero, su coordinador. Tras esta respuesta del alcalde, la Delegación del Gobierno, consciente del riesgo real que corría el ecologista, se vio en la necesidad de disponer un servicio de protección en la vivienda de Juan Clavero.

2. Asimilación

Sin embargo, el proceso de estigmatización a través del estereotipo inducido, no tiene siempre un efecto de aislamiento hermético. Por el contrario, algunos valores, referencias estéticas, etc., logran, así sea de manera parcial, llegar a la sociedad. En estos casos, el sistema reacciona con gran plasticidad, fagocitando cualquier valor, destruyendo su esencia y devolviéndolo a la sociedad como un elemento vacío, inocuo y de nula capacidad transformadora.

En esta categoría se deberían englobar planteamientos de dos naturalezas:

- La división de buenos y malos. Ésta se produce cuando se fomenta la aceptación pública de un valor que, aún contando con cierta carga crítica, no cuestione la centralidad del sistema. Esto es posible gracias a una visión polar de los cuidadores. De una parte estarían los integristas ambientales, radicales de nuevo cuño sin mayor propuesta que la mera destrucción. Y de otra, aparecerían aquellos críticos constructivos que aportan valores de sensibilidad y avance, en campos tan concretos como parciales.

Un ejemplo de duro recuerdo y del que en buena medida el movimiento ecologista extrajo importantes lecciones, fue el de Solidari@s con Itoiz. Para defender uno de los mejores santuarios naturales de Europa de un embalse tan inmenso como absurdo, un grupo de militantes ecologistas sabotearon sus obras. Para ello inmovilizaron de manera incruenta a los guardas de seguridad. Este hecho fue usado para tildar la acción de violenta y extremista. Una parte importante del ambientalismo picó el anzuelo y los Solidari@s con Itoiz soportaron durísimas condenas de prisión.

- La manipulación publicitaria. Quizá en el Mayo del 68 nos equivocamos al pedir que la imaginación llegara al poder, entre otras cosas, porque la imaginación llegó al poder y se convirtió en publicidad. En la línea de fagocitar todo valor y devolverlo neutralizado a la sociedad, se debe entender la embestida de las grandes marcas que, vistiéndose de verde, promueven el consumismo más devastador. Tras todo lo cual, resulta fácil comprender que el capitalismo hace suyo, a través de esta referencia táctica, la máxima de Nietzsche: “en la escuela de guerra que es la vida, aquello que no me mata me hace más fuerte”.

3. Negacionismo

A pesar de todo, la verdad es que las disidencias que proponen una cultura del cuidado han ido ganando en eficacia comunicativa, logrando trasladar a la sociedad importantes análisis que vienen a corroborar la necesidad de evitar el colapso, no a través de medidas paliativas y sí con transformaciones estructurales.

La cuestión del cambio climático es paradigmática, ya que el fenómeno pronosticado por científicos y ecologistas desde hace décadas y cuya eclosión se está produciendo ya de manera insoslayable, ha sido objeto de una refutación irracional hasta la náusea.

La táctica en este caso ha sido tan potente como eficaz y ha consistido en contradecir la verdad, negándola y relativizándola, a través de la contratación de un inmenso grupo internacional de científicos que ante la evidencia, ha sido capaz de renunciar a la esencialidad de su hacer científico, en virtud de intereses de índole económico y político.

¿Por qué esta medida ha sido potente y eficaz? Ha sido eficaz, porque este negacionismo ha enfangado y entorpecido la toma de conciencia ciudadana y la puesta en marcha de políticas ciertas para la lucha contra el cambio climático. Todo lo cual ha hecho perder a la humanidad un tiempo tan precioso como necesario.

Otro caso típico de negacionismo es el que se refiere a la industria nuclear, que defiende la eficacia de esta energía negando sus riesgos, negando su insolvencia económica, negando la dependencia geoestratégica que propone, negando lo irresoluble del problema de sus residuos, etc.

4. Criminalización

Identificada la resistencia a través de la inducción de un estereotipo que abunda en la construcción de una imagen de enemigo perfecto; dividida la resistencia entre buenos y malos, entre extremistas y conservacionistas; dispuestos encima de la mesa los beneficios a perder, el sistema se dispone a implementar medidas de erradicación de la disidencia. Para ello, utiliza la ejemplificación, con el ánimo de disuadir y mostrar cuál es el camino de quien ose desafiar los límites del sistema. A continuación se enumeran algunos ejemplos que no son más que una muestra de lo que está ocurriendo en todo el Planeta.

- Leonard Peltier, dos cadenas perpetuas por defender el derecho de su pueblo a vivir en paz con la Tierra

En los años 70, Leonard Peltier era un joven líder de las naciones Anishinabe y Dakota/Lakota, que hastiado de los constantes abusos y violaciones que se venían produciendo en la reserva Pine Ridge, decidió plantear una lucha pacífica, ocupando Wounded Knee, el mismo lugar donde un siglo antes, el ejército estadounidense había masacrado a 300 dakotas. Aquella ocupación, que se extendió durante 71 días, reivindicaba el fin de los asesinatos de nativos norteamericanos, cuya lista superaba los 60, así como el respeto a un modo de vida acorde con la los ciclos naturales y la integración del ser humano con el medio. En el desalojo de aquella ocupación murieron dos agentes del FBI y un miembro del Movimiento Indio Americano. En un juicio cargado de irregularidades, Leonard Peltier fue condenado a dos cadenas perpetuas consecutivas, a pesar de haberse encontrado evidencias de su inocencia. Evidentemente, se trataba de ejemplarizar la apuesta del Estado contra el movimiento indígena, que, a la postre, se fue desmovilizando. Considerado prisionero político por Amnistía Internacional, Peltier lleva más de 30 años en prisión.

- Asesinato de Chico Méndes

El 22 de diciembre de 1988, Chico Méndes fue asesinado en la puerta de su casa. Atrás quedaba el hermoso recorrido de un sindicalista que proponía una vía armónica de desarrollo humano y defensa de la Amazonia. Una propuesta factible de desarrollo, alternativo al de los latifundistas del estado de Acre, que resultó intolerable para los hacendados locales y los intereses internacionales que defendían.

- 18 ecologistas asesinados en Filipinas

El 28 de abril de este mismo año, Clemente Bautista, coordinador nacional de Kalikasan-People’s for the Environment, hacía un llamamiento desesperado a que cesaran los asesinatos de ecologistas. En los últimos años 18 activistas han caído bajo las balas de las grandes mineras internacionales asentadas en Filipinas. Nuevamente vuelve a estar en el punto de mira un ecologismo social que plantea una crítica total ante las consecuencias del sistema: “Mientras que los filipinos son cada vez más pobres, las grandes minerías son cada vez son más ricas. Nos hemos visto privados del derecho a respirar aire limpio, beber agua potable, comer alimentos sanos y vivir en un medio ambiente protegido”, sentenció el activista Josie Guillao.

- Política de hostigamiento contra Ecologistas en Acción

Ecologistas en Acción es la confederación ecologista más importante del Estado español. Su estructura reticular ha conferido a esta organización una gran presencia y significación en el territorio. Así, Jaime Doreste, abogado de Ecologistas en Acción considera que “nuestra organización, en su defensa del territorio, está desarrollando un papel anticorrupción, que supone un enfrentamiento con poderes diversos que, no obstante, tienen un objetivo común: la destrucción, el control y la adecuación del territorio a sus intereses”.

En el informe que esta entidad publicó sobre la violencia contra activistas entre los años 2000 y 2006, se narra con detalle como desde los intereses del urbanismo especulativo, se agrede de manera calculada y reiterada a quienes se oponen a sus planes.


Algunos interrogantes

A la luz del análisis, resulta fácil comprender la magnitud y complejidad de lo que supone la persecución de los cuidadores. Quizá por ello, por la importancia de su labor y la necesidad de su existencia se susciten algunos interrogantes de futuro:

¿Será capaz el movimiento ecologista de ganar suficiente legitimidad social para que los agresores obtengan, como consecuencia de su violencia, mayor desgaste político y social?

¿Qué lecciones extraerán los cuidadores sobre el estudio de los modos represivos utilizados por el sistema contra otras disidencias anteriores?

¿Se logrará crear suficiente efecto red para que lo que hacen los intereses multinacionales en un lugar del mundo, pueda tener respuesta social y jurídica en el otro?

Y finalmente, se me ocurre otra pregunta mientras contemplo a mis compañeros y compañeras de Madrid, Manaus, Manila, Tokio… ¿Lograrán los cuidadores cuidarse?




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