Incendio Ejido Medioambiente, atentado contra la salud

Una vez más arden los residuos agrícolas depositados en una “planta de gestión”, ya se ha perdido la cuenta de cuántos se han producido en general y en particular en la planta de Ejido Medioambiente, en el municipio de El Ejido.

Una vez la agricultura de Almería, denominada la “huerta de Europa”, muestra su cara menos amable, la de los residuos que genera y a los que hasta el día de hoy no se les ha dado una solución mínima para su gestión, demostrando el absoluto fracaso de este modelo de desarrollo de agricultura insostenible.

A pesar de haberse dado un importante salto en la reducción de productos agroquímicos, a partir de la cada vez más extendida técnica de “lucha integrada”, todavía se utiliza importantes cantidades de productos que entran en la gama de tóxicos y peligrosos, que igualmente generan residuos tóxicos, debido a los tratamientos químicos a los que se somete las plantas, y que quedan en los plásticos, residuos vegetales, envases, etc., contaminando el suelo, el agua y el aire.

Hace más de un cuarto de siglo que se inició la explosión del plástico en la provincia de Almería, entre 1.969 y 1.971 la superficie cubierta con plástico pasa de 75 hectáreas (has.) a 1.114 has. siendo en la actualidad superior a las 30.000 has., situación que ha supuesto que económicamente despegue la provincia siendo Almería uno de los principales pilares en la economía andaluza y estatal, esta es la cara amable y positiva del sector agrícola en Almería.

La agricultura de Almería no puede permitirse este tipo de acontecimientos y tampoco puede ir mendigando soluciones, su nivel económico puede permitir y exigir que la solución en la gestión de residuos sea a corto plazo, a no ser que a los que gestionan y viven de la agricultura lo único que les preocupa sea el aumento de los beneficios a costa de lo que sea, ó que la inutilidad a llegado a su mayor grado de expresión.

La agricultura en Almería genera más de dos millones y medio de toneladas de residuos al año, y esta cifra sigue creciendo, en los últimos 30 años se ha producido más de 40 millones de toneladas de residuos agrícolas, dónde se han metido?, enterrados e incendiados.

Lo más peligroso del atentado que se ha producido con el incendio de la planta de residuos agrícolas agrícola es la contaminación por dioxinas.

Las DIOXINAS son una familia de sustancias químicas que tienen el dudoso honor de ser reconocidas como los productos químicos más tóxicos que el hombre ha sido capaz de sintetizar.

De cara a valorar su impacto ambiental, hay tener en cuenta las siguientes características:

· Son muy estables. Permanecen en el aire, el agua y el suelo cientos de años, resistiendo los procesos de degradación físicos o químicos.

· No existen en la naturaleza, salvo en un par de excepciones, por lo que los seres vivos no han desarrollado métodos para metabolizarlos y detoxificarlos. Resisten por tanto la degradación biológica.

· Son más solubles en grasas que en agua, por lo que tienden a bioacumularse (migran desde el ambiente a los tejidos de los seres vivos).

El último informe referente a estas sustancias de la Agencia del Medio Ambiente de EE.UU, publicado en septiembre de 1994 dice que las dioxinas producen:

· Cáncer.

· Alteraciones en los sistemas inmunitario, reproductor y endocrino

· Los fetos de los seres humanos son muy sensibles a sus efectos tóxicos

· No existe un nivel seguro de exposición.

De acuerdo a estudios científicos, si en la actualidad cualquier ser humano realizara un análisis de los contaminantes que se encuentran en la grasa de su cuerpo, encontraría más de 250 compuestos.

A los responsables del incendio tendremos que agradecer las muertes de algunos de nuestros amigos y familiares debido a que han contraído leucemia, cáncer u otras dolencias mortales, y a nuestros políticos qué tendremos que agradecerles?

Pedimos a la Consejería de Medio ambiente, Ayuntamiento de El Ejido y Guardia Civil que investigue y depure responsabilidades.

Es necesario y urgente, que las administraciones autonómicas y estatales pongan los medios económicos suficientes para que se acometan todas las infraestructuras necesarias para la recogida y tratamiento de residuos agrícolas, al mismo tiempo debe regularse una normativa de rango superior al de una Ordenanza Municipal que obligue a cumplir unos mínimos a todos los Ayuntamientos.

Se deben de poner en marcha las tasas e impuestos suficientes, dirigidas a todas las empresas y personas que trabajan en el sector de la agricultura, para afrontar todos los gastos que requiere la gestión de los residuos agrícolas, sin entrar las administraciones en asuntos partidistas y de electoralismos que solo vienen a complicar más un problema que amenaza y está provocando de forma directa e indirecta muertes entre los ciudadanos.

Por esto último, continuamos exigiendo –por enésima vez- a la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía que acometa un estudio epidemiológico en las zonas de agricultura intensiva.

La provincia de Almería se encuentra ajena al peligro que le acecha y que amenaza la salud de sus ciudadanos. Lamentablemente como en tantas otras ocasiones, será demasiado tarde cuando queramos poner remedio al ver que es patente el impacto que se está causando en la salud de la población.




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