La minería de tierras raras amenaza el Campo de Montiel

Más de 27.500 hectáreas en nueve pueblos de Ciudad Real.

María José Esteso Poves. Redacción. Revista Ecologista nº 89.

Quantum Minería pretende explotar miles de hectáreas en busca de tierras raras (monacita) en la provincia de Ciudad Real. El impacto ambiental y económico será grave y la población de estos pueblos es contraria a la mina. Mientras, el nuevo gobierno regional, socialista, no rechaza el proyecto.

En secreto. Así se fraguó el proyecto de Quantum Minería S.L. en la provincia de Ciudad Real. Hasta hace unos meses, el plan de la minera con el Ejecutivo de Castilla-La Mancha era desconocido para los habitantes de los pueblos afectados. En 2013, la Junta concedió a la minera, y a dos empresas más, los permisos de exploración de ocho proyectos a cielo abierto de minería de tierras raras.

Después, el nuevo gobierno regional (socialista) dio dos permisos más, nada más llegar, y vía libre a Quantum en otro expediente anterior.

El plan minero va a afectar a un total de 27.500 hectáreas en los municipios de Navas de Estena, Valdepeñas, Moral de Calatrava, San Carlos del Valle, Membrilla, Manzanares, Santa Cruz de Mudela, Torrenueva y Torre de Juan Abad. Va a suponer arrasar con toneladas de tierras y millones de litros de agua. Un fuerte impacto ambiental en las comarcas de La Mancha, Los Montes de Toledo, Campo de Calatrava y Campo de Montiel; cuatro de las cinco que componen la provincia de Ciudad Real.

Las tierras raras son un grupo de 17 compuestos químicos que se encuentran asociados a tres minerales, entre ellos la monacita. Se emplean en la elaboración de ordenadores, luces led, teléfonos móviles y aerogeneradores; incluso se utiliza en la industria armamentística. En este entorno, la monacita gris y amarilla se encuentra a entre 5 y 2 metros de profundidad.

“Nos enteramos por la prensa y el Diario Oficial de Castilla-La Mancha. Éstos no son proyectos aislados, es un plan minero que va a destruir la composición económica, social y ambiental de la zona”, explica a la revista Ecologista Luis Manuel Ginés, vecino de Torre de Juan Abad y portavoz de la Plataforma Sí a la Tierra Viva.

La noticia llegó a estos municipios cuando Quantum presentó el llamado documento de alcance o informe inicial, en diciembre, previo al estudio de impacto ambiental. Este documento consta de unas ochenta páginas y detalla cómo se va a hacer la explotación.
Un mes después, se constituyó la Plataforma Sí a la Tierra Viva [1] y desde entonces se han llevado a cabo asambleas en cooperativas agrarias, más de 20 charlas en municipios y un sin fin de acciones contra la mina. También recogida de firmas en Internet e incluso debates con los cabeza de lista al Congreso por Ciudad Real.

La plataforma denuncia que la Junta no les facilita información. Hasta ahora sólo han podido obtener algunos informes sobre el proyecto más avanzado. Es el que afecta a 1.460 hectáreas, en Torrenueva (3.200 habitantes) y Torre de Juan Abad (1.110), en las zonas de Mulas, Matamulas y Rematamulas. La empresa y la Junta dicen que aquí “sólo se explotarán 300 hectáreas”.

Por “la opacidad y falta de garantías en los trámites administrativos” esta organización interpuso una queja ante la Defensora del Pueblo que les ha dado la razón. También denunciaron que la empresa había presentado el plan minero ‘troceado’ en más de diez partes para pasar el filtro de la evaluación ambiental.

Además, consiguieron retrasar un mes el proyecto de Torrenueva y Torre de Juan Abad, en la tramitación del informe inicial. Pidieron a los consejos reguladores de las denominaciones de origen que presentaran más alegaciones. En total, se presentaron 6.080 alegaciones y 50 más de colectivos ecologistas, senderistas, Ampas, asociaciones de jubilados, amas de casa, etc.

Una región sin agua

En el informe inicial, la empresa ya anticipa que va a utilizar grandes cantidades de agua, un bien escaso en esta región.

Serán entre 500.000 y 310.000 metros cúbicos de agua al año (500 y 310 millones de litros) por cada explotación. Eso multiplicado por 10 años, que la minera quiere trabajar en esos terrenos. Cantidades que serán similares en cada uno de los proyectos restantes.

Esta es una región donde los acuíferos están sobreexplotados y los agricultores tienen dificultades para el riego. En la actualidad, el Pantano de Mari Sánchez-la Cabezuela, del que se prevé retirará el agua Quantum, abastece el consumo de 36.000 personas, incluida la población de Valdepeñas.

En enero pasado, la Plataforma Sí a la Tierra Viva convocó una asamblea en el pueblo de Castellar (2.200 habitantes), a la que invitó al responsable de minas de la Junta. “El director general de Industria, Energía y Minería, José Luis Cabezas, dijo ante 200 personas, la mayoría agricultores, que medio millón de litros de agua es una cantidad irrisoria.”, afirma Ginés

Ginés relata que un día antes de esa reunión, Cabezas les anunció que iba a llevar a la empresa. “Vino de la mano de Quantum para convencernos. Llegó con varios miembros de la empresa: Miguel Ángel Remón (ex-alto cargo de Repsol), Enrique Burkhalter y Raquel Vergara”. Sin embargo, Cabezas ha negado a este medio que fueran juntos: “fue una coincidencia”.

Contaminación del aire y los acuíferos

La extracción de la monacita va a arrasar con toneladas de suelo agrario. Además, la tierra será separada en una planta, que se situará a dos kilómetros de Torrenueva y a unos doce kilómetros de Valdepeñas (30.000 habitantes). Según la empresa, por cada tonelada de tierra, obtendrán tres kilos de monacita.

Se cree que el agua del Pantano la Cabezuela, a ocho kilómetros, se llevará hasta la planta para la separación de la monacita, aunque Quantum no ha desvelado de dónde la traerá. Pero la confederación hidrográfica del Guadiana ya se ha pronunciado en contra. No hay agua.

Además, la planta va a añadir productos químicos, floculantes, para conseguir decantar la monacita. Esto va a generar balsas de lodos contaminantes con riesgo para los acuíferos. Un derrame de las balsas provocaría graves consecuencias. Pero la empresa niega que vaya a usar químicos. Desde la Dirección General de Minería se asegura que la fase final, la del procesamiento para obtener los elementos químicos, es la única grave: “Es la peligrosa y eso no se va a hacer allí”. Según algunas fuentes, el proceso final podría llevarse a Puertollano.

La monacita gris y amarilla, que se encuentran en el Campo de Montiel, van asociadas a dos elementos radiactivos, el torio y el uranio, con niveles de radiación de entre el 6 y el 25%. Estos se transportan por el aire y provocan consecuencias en la salud de las personas y los cultivos. Denuncian que la planta también generará contaminación por ruido, polvo y luz. Se tiene previsto trabajar ininterrumpidamente.

Resistencia al proyecto

Hasta ahora, es China el mayor productor de tierras raras. Sus minas en Baotou obligaron a evacuar a sus 2.000 habitantes. Si la Junta de Castilla-La Mancha da luz verde a Quantum, ésta sería la primera mina de tierras raras en Europa.

Frente a estos impactos, la empresa mantiene que incluso los terrenos “serán más productivos porque devolverán la tierra oxigenada y húmeda” al mismo lugar, dijo Remón ante decenas de campesinos en Castellar.

Pero no convenció. Tampoco a los más de 50 científicos y profesores de universidad que han firmado el manifiesto contra la mina y alertan del impacto sobre el territorio. Según datos de la empresa, las hectáreas previstas no se explotarán en un mismo lugar; es la suma de muchas zonas que serán arrasadas por las excavadoras.

La empresa promete 99 puestos de trabajo, “pero ahora hablan de 150. Nosotros nos preguntamos si son 15 puestos al año, multiplicados por 10, porque para manejar una excavadora no se necesita mucho personal”, dice Ginés

También los ayuntamientos afectados, PP y PSOE, han dicho no a la mina. Casi la totalidad han firmado mociones contra la explotación y apoyan el Manifiesto de la plataforma.

Las tres organizaciones agrarias: Asaja, UPA y COAG son contrarias a la mina también. El Campo de Montiel vive de la agricultura y existen cinco denominaciones de origen (dos de vino: Valdepeñas y La Mancha, y las otras tres de aceite, de queso y de cordero). “Todos estos productos, junto con los cereales se hundirían si la empresa Quantum lleva adelante la mina. Si hemos podido vivir y dar estudios a nuestros hijos es gracias a la productividad de nuestras tierras. No somos una tierra deprimida”, aclara Pablo Vival agricultor y presidente de la cooperativa olivarera San Isidro.

Por su parte, Ginés pide: “Que nos traigan proyectos que frenen la sangría de población. Que potencien la agricultura ecológica que es el futuro aquí”. Apunta que estas empresas buscan lugares donde la población no proteste, “pero esta gente ha levantado la voz. No vivo del campo, pero me he dado cuenta del vínculo tan fuerte que tienen con la tierra”, dice Ginés.

El alcalde socialista de Torrenueva, Fernando León dice que “al principio pensamos que esto iba a crear empleo, pero ahora que lo conocemos, no lo queremos”. Por su parte, la alcaldesa de Torre de Juan Abad, María Fresneda, también socialista, se muestra molesta cuando es preguntada por esta revista: “Mi opinión es lo que decida la Junta”. Fresneda sustituye al anterior edil, que dimitió por razones personales. Este Ayuntamiento no ha firmado contra la mina.

Estos alcaldes se reunieron en secreto con representantes de la minera en mayo de 2015, en un hotel de cinco estrellas de la zona. En esa reunión, Javier Merino, empresario que ha ido varias veces a estos pueblos en representación de Quantum, aunque no figura como socio de la misma, pidió vía libre para hacer las catas en los terrenos.

Tras esa reunión, la empresa almacenó tierras en un corral de Torrenueva y “allí separaban la monacita y vertían las aguas contaminadas al alcantarillado sin licencia. Denunciamos al Seprona y lo clausuró”, explican desde la plataforma. Ese corral es propiedad del concejal de obras, que también estuvo reunido con Merino.

No a la mina

Quantum ha llevado a cabo más de 450 pocillos o calicatas, “sin licencia, en Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA), en lugares arqueológicos, en caminos públicos e incluso cerca de los ríos”, aseguran desde la plataforma.

La Ley de Minas 22/1973, normativa franquista aún vigente, permite a las comunidades autónomas otorgar concesiones mineras a empresas por razones de “utilidad pública”. Cuando consiguen los derechos mineros, las tierras son inmediatamente expropiadas.

Para la abogada de la Plataforma Sí a la Tierra Viva, Mari Carmen Magallón, es necesario saber qué garantías da la empresa ante los daños que pueda causar. “Estamos en democracia y la Constitución habla del medio ambiente como principio rector, aunque para las empresas prime el beneficio”. Por eso, aclara que la empresa les ha vetado el documento, presentado a la Junta, sobre el capital social con el que parte Quantum, ya que según el registro de empresas es insolvente.

Magallón insiste en el grave impacto. Como ejemplo dice que “en el documento inicial, Quantum tiene previsto invertir en la restauración de los terrenos 0,62 euros por tonelada de tierra”. En su opinión, “la Junta no puede predicar sobre los valores de la tierra de Cervantes y por otro lado destruirlos”.

Sin embargo, la empresa insiste en los efectos inocuos de su actividad minera. En la asamblea celebrada en Castellar, un agricultor octogenario preguntó qué pasaría si encuentran monacita en su olivar. El representante de Quantum respondió: “No hay ningún problema. Arrancamos las olivas y las llevamos a otro terreno y las volvemos a plantar”, dijo Remón, asegurando que su producción no se alteraría.

La hija de este agricultor, Raquel López, una de las más activas en la plataforma, pide “respeto para estos agricultores y su forma de vida que ha quitado el hambre a muchas generaciones”.

Quantum no convence. El pasado 21 de mayo se celebró una manifestación a la que acudieron 2.000 personas y 300 tractores recorrieron el pueblo de Torrenueva. Vicente Luchena, portavoz de Ecologistas en Acción Ciudad Real cuenta que la manifestación fue impresionante. “Allí estaban mayores, pequeños, amas de casa… Si la respuesta social es como hasta ahora, la mina no tiene futuro”.

Pero, desde la Consejería de Minas tratan de restar importancia al proyecto. El director general asegura a Ecologista que “sólo se explotarán 300 hectáreas si el es estudio de impacto ambiental es favorable”. Aclara que “aunque los políticos sabemos de lo que sabemos, tenemos técnicos que están estudiando el proyecto”. E insiste: “Éste gobierno [el socialista] es el que va a proteger mejor a las ciudadanas y ciudadanos manchegos”, dice Cabezas.

Intereses mineros

Sin embargo, un técnico de la Junta, que no desea revelar su identidad, explica: “Ésta es una decisión política. Hay dos consejerías, Minas y Medio Ambiente. Si ésta última hace bien su trabajo, el proyecto no saldrá. Pero es posible que algunos ingenieros de minas tengan buenas relaciones con la empresa”, alerta.

Algunos profesores de minas de la Universidad de Castilla-La Mancha, del Instituto de Geología Aplicada, se van a poner al servicio de Quantum en estos proyectos.

Por su parte, el viceconsejero de Medio Ambiente manchego, Sergio González justifica que no rechacen el plan minero, como solicita la plataforma, Podemos y ahora el PP. “Hay que dar curso a las peticiones de la empresa. Los técnicos están estudiando el proyecto [inicial]. A día de hoy no sabemos cuáles son los planes de la empresa porque no ha presentado el estudio de impacto ambiental”.

Pero, quién está detrás de Quantum para que la Junta no rechace de plano el plan minero. Según dijo en las Cortes manchegas David Llorente [2], uno de los dos diputados de Podemos, existen, presuntamente, vínculos de Quantum con personas vinculadas al PSOE.

La investigación de los Papeles de Panamá ha sacado a la luz que Merino y Farshad Zandi, iraní millonario, íntimo amigo de Felipe González, comparten negocios [3]. Zandi presidió la desaparecida Fundación Atman, creada con González y Juan Luis Cebrián. Todo apunta que el millonario podría estar detrás de la financiación del plan minero en Ciudad Real. Esto coincide con la afirmación de Remón en una asamblea con campesinos y ganaderos en la que sostuvo que detrás del proyecto había “un hombre muy rico”. Para Ginés “la empresa quiere conseguir los derechos de explotación y después venderlos a una multinacional china o canadiense”.

El daño causado por la mina sería irreparable. Existen dos Zepas en la zona, es también lugar de campeo del águila imperial, de buitre negro y lugar de presencia del lince. Pero, según el funcionario de la Junta: “No será el lince el que pare la mina. Sí la movilización social”.

El Campo de Montiel también cuenta con especies protegidas a nivel regional. Además de valores arqueológicos y culturales. Por su vinculación con Cervantes y El Quijote, 23 municipios han firmado la petición de Campo de Montiel Histórico para declarar esta comarca Patrimonio de la Humanidad.

El portavoz de la Plataforma Sí a la Tierra Viva se pregunta: “Qué derecho tienen unos especuladores a destruir nuestro paisaje, nuestros olivos y nuestro modo de vida”.




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