Por una apuesta decisiva en la recuperación del río Guadalquivir

El informe científico elaborado por las Universidades de Granada, Córdoba y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), da la razón a diferentes organizaciones que en su día se pronunciaron en contra de una grave amenazada que atentaba al único río navegable de la Península Ibérica, nuestro Guadalquivir. Advierte de forma tajante que esta actuación va a suponer una alteración mareal del río Guadalquivir difícil de controlar, donde las labores de mantenimiento si a día de hoy ya de por si son frecuentes, no digamos al profundizar hasta ocho metros este dragado.

También se evidencia que la nueva esclusa, ya construida, (con un coste que consideramos desmesurado y sin tener la Evaluación de Impacto Ambiental definitiva) no se debió autorizar sin que antes se resolviera la cuestión del dragado, nos encontramos con una obra que no sirve para los fines que la justificaron, con una gran inversión de dinero público y que sólo servirá para hacer una mayor presión sobre la necesidad de hacer como sea un dragado que la justificaba, auque sospechamos que la obra no tiene más justificación que sí misma y es un buen ejemplo de la política de infraestructuras inútiles y de gran impacto ambiental que se han prodigado en los años previos a la crisis y que han contribuido a la gestación de ésta.

Por tal motivo, Ecologistas en Acción reseña que el documento denominado “Propuesta metodológica para diagnosticar y pronosticar las consecuencias de las actuaciones humanas en el estuario del Guadalquivir”, que todavía no se nos ha remitido oficialmente por parte de la Consejería de Medio Ambiente, da un paso favorable en la recuperación de nuestros ecosistemas fluviales andaluces.

Del mismo modo, la suma de los problemas de este proyecto más el Cambio climático afectará al sector de la pesca por el aumento de la temperatura del agua, el aumento de la salinidad y la acidificación de la misma, que perjudica de manera considerable a la reproducción y alevinaje de las especies presentes en la Reserva de Pesca de la desembocadura del río Guadalquivir, con una extensión de más de 200 kms2.

Además el sector turístico verá reducida su actividad debido al empeoramiento de las condiciones de la zona, por la calidad de sus playas, como por la pérdida del atractivo que tradicionalmente ha supuesto el Espacio Natural de Doñana y su entorno.

Por todo ello, la asignatura pendiente que tiene que impulsar la Junta de Andalucía son políticas en el desarrollo de la industria marisquera y pesquera que presenta sinergias positivas con el sector del turismo.

Por otro lado, a día de hoy, estamos pendientes de la declaración del río Guadalquivir como Patrimonio de la Humanidad, propuesta emitida en el año 2007, y mostramos extrañeza porque hasta el momento no ha habido declaraciones públicas de los alcaldes de la Red de Ciudades del Río Guadalquivir, que en su día suscribieron su oposición a todos los proyectos que atenten contra la conservación del río Guadalquivir.

Esperamos que la incorporación de la Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), Rosa Aguilar, suponga decir un no definitivo a la actuación pretendida por el Puerto de Sevilla.

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