El oso pardo no supone un peligro para las personas

El pasado jueves 11 de noviembre tuvo lugar la segunda de las ponencias “Gestión del Oso Pardo en el Parque Natural de Fuentes Carrionas” dentro de las jornadas “El Oso Pardo en Palencia” organizadas por Ecologistas en Acción, el encargado de desarrollar esta ponencia fue D. Pablo Zuazua Muñoz, Director del Parque Natural de Fuentes Carrionas, Fuente Cobre-Montaña Palentina y Jefe de la Sección de Espacios y Especies del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castila y León en Palencia.

Fueron varios los temas expuestos, los cuales ofrecieron una idea clara: el oso pardo es una especie aceptada de buen grado por la población y cuya presencia no supone peligro alguno para la personas, ni para las actividades que se desarrollan dentro del Parque Natural. Los casos documentados de incidencias de osos hacía humanos han sido solamente tres y todos ellos han sido ocasionados por la negligencia de las personas implicadas. En cuanto al ganado, los daños son muy pocos y de escasa entidad, siendo los colmenares los más damnificados por los ataques de osos. Se ha observado una tendencia de mayores ataques a colmenares a raíz de la retirada en el campo de cadáveres de la cabaña ganadera por el mal de las vacas locas, por lo que es fácil deducir que las carroñas son una fuente importante de la alimentación del plantígrado. Un aspecto a mejorar desde la administración es el pago de los daños, según el ponente la cantidad pagada es generosa, pero tarda bastante en pagarse (más de un año) debido a que el proceso es lento y complejo, justamente lo contrario a lo que ocurre en Asturias, donde los daños son abonados en una semana.

En cuanto a la repercusión que la posible construcción de una estación de esquí en San Glorio pudiera tener en la población oriental cantábrica de oso pardo, manifestó que lógicamente tendría un impacto sin matizar el alcance, aunque si aclaró que al tratarse de una zona incluida dentro de la Red Natura sería el Parlamento Europeo quien tendría la última palabra.

Las muertes de oso pardo en el Parque Natural por causas no naturales fueron otro de los temas que se trataron, siendo el veneno la máxima de las preocupaciones. Los ejemplares encontrados muertos lo han sido en una zona muy reducida y el esfuerzo realizado hasta la fecha por intentar esclarecer los hechos no ha dado resultados.

Por otro lado, la patrulla oso pardo sigue funcionando dentro del Parque Natural, ahora bajo el mando de la fundación Patrimonio Natural y se están comenzando a utilizar nuevos instrumentos de seguimiento de la especie, como es el fototrampeo, método que se viene utilizando desde hace varios años en la población osera occidental de la Cordillera Cantábrica, que permite una identificación individualizada que supone un mayor control y conocimiento de los individuos y de sus movimientos, lo que se tendría que ver reflejado en una mejor gestión de la especie.

Los pueblos enclavados dentro del Parque Natural se han visto beneficiados económicamente por tener oso pardo, y ese dinero puede seguir llegando si se consigue mantener una población viable de la especie. Hasta la fecha la población cantábrica oriental ha superado un profundo bache y en los últimos años se mantiene estable, notándose una tímida recuperación. Esa recuperación definitiva pasaría por conseguir una mayor conectividad entre ejemplares de ambas poblaciones cantábricas.

Para finalizar, resaltar dos aspectos importantes que se trataron en la ponencia: por un lado la necesidad de un mayor control sobre las pistas forestales abiertas en el Parque Natural para evitar el furtivismo, especialmente la de Resoba; y por otro, trabajar en el ámbito de la educación y la concienciación entre la población local de una manera continuada.




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