El estero de Domingo Rubio: siete años cegado

Una de las zonas húmedas de mayor valor ambiental de la provincia de Huelva permanece semidestruida desde que en 1998 se produjera la rotura de la balsa de lodos que la empresa “Áridos Don Sancho” poseía en sus inmediaciones.

Sucedió el mismo año que la rotura de la balsa de Boliden, en Aznalcollar, pero a diferencia de esta la restauración no se ha producido tal y como estaba obligada la empresa. En todo este tiempo la Delegación en Huelva de la Consejería de Medio Ambiente ha consentido que las miles de toneladas de lodos y arenas que irrumpieron tras la rotura de la presa de tierra en el cauce del estero permanezcan allí, cortándolo en dos e incomunicando la parte del nacimiento con la lindante con la carretera Autonómica San Juan del Puerto - Matalascañas. Este lugar Paraje Natural y Zona de la Red natura 2000 de la Unión Europea, en la que además existía una población de lince estable, permanece atravesado por una serie de caminos de arcilla que la empresa infractora comenzó en el año 200 al verse condenada por el desastre ocasionado por su balsa y que se paralizaron al comenzar las lluvias.

Los sucesivos expedientes abiertos no han tenido ningún efecto y este tímido inicio de restauración agravó mas la situación pues decenas de camiones vertieron arcillas rojas para construir una red de diques que permitieran a las excavadoras sacar las toneladas de arenas que ocluían el cauce.

Toda la fauna piscícola y especies como la nutria, que es residente en el lugar zona y aves como las garzas imperiales, los martinetes y avetorillos, aparte de cientos de anátidas que tenían su lugar de invernada o reproducción en la zona han visto modificado su hábitat y las condiciones de seguridad pues los caminos son utilizados para la pesca ilegal y el transito de quads y vehículos 4X4.

Mientras que el Guadiamar recibió cientos de millones y re realizó un corredor verde que se ha presentado hasta la saciedad en los medios de comunicación, en el caso del Estero Domingo Rubio nadie parece acordarse de hacer cumplir la legalidad, mientras que las miles de cigüeñas y los cientos de espátulas, flamencos y ánsares que lo frecuentan en diferentes épocas del año sufren molestias y agresiones facilitadas por esta colmatación traumática.




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