Tomelloso insostenible

El anuncio de la Diputación Provincial de Ciudad Real para que
Tomelloso sea distinguido en el plenario de la Red de Pueblos y
Ciudades Sostenibles de Castilla-La Mancha, a celebrar el 23 de
febrero en Azuqueca de Henares, invita a la perplejidad al analizar el
estado ambiental de la población. Un regalo que le viene muy bien al
equipo de gobierno para lucirse en vísperas del circo electoral de
mayo.

Los hechos, desplantes y silencios del ayuntamiento en temas de medio
ambiente – de los que Ecologistas en Acción puede dar fe- ensombrecen la retórica
huera y triunfalista de una sostenibilidad de la que las autoridades
locales presumen pero de la que sin duda carecen.

En 2006 el Ayuntamiento de Tomelloso emprende las fases iniciales en la
implantación de la Agenda 21 para revisar sus políticas y redirigirlas al
desarrollo sostenible, concepto manido y manipulado por la mediocre clase
dirigente de éste país. Ecologistas en Acción de Ciudad Real albergó razonables dudas sobre
la sincera voluntad del gobierno local pero dio un voto crítico de confianza.

Casi cinco años después podemos vaticinar que, en el mejor de los casos,
hay problemas crónicos que siguen sin resolverse; en el peor, hemos ido
para atrás.

El cierre de la depuradora de vinazas y la consiguiente barra libre para que
ciertas empresas hagan lo que les dé la gana con sus residuos vínicos
contaminantes; la construcción y apresurada puesta en marcha de la
almazara de alperujo de la influyente Cooperativa Virgen de las Viñas en el
casco urbano, burlándose de la ley y probablemente sin licencia municipal
de actividad (al menos en el inicio de su funcionamiento en noviembre de
2009); o la falta de regulación de actividades extractivas fuertemente
impactantes como los areneros, ilustran sobradamente la convicción con
que se toman nuestras autoridades su discurso de sostenibilidad.

El desarrollo urbanístico, la presión intolerable de la movilidad motorizada,
la privatización del servicio de aguas, las agresiones a árboles por las
reformas urbanísticas, la exposición a altos niveles de decibelios por la
industria, el tráfico rodado y algunos locales de copas y discotecas, la
inexistencia de un Consejo Local de Medio Ambiente, el desprecio a la ley
de acceso a la información en materia de medio ambiente a los
requerimientos formulados por nuestra asociación o la lentitud en la
eliminación de las incontables barreras arquitectónicas reflejan el
Tomelloso real que el Consistorio no admite y que una débil oposición
tímidamente denuncia.

No negamos mejoras sustanciales como el punto limpio, la generalización
de la recogida selectiva y de residuos peligrosos, el sellado del vertedero de
inertes, la consolidación de la red de espacios verdes, la Agenda 21
Escolar, la aprobación de la Ordenanza de Medio Ambiente o primeros
pasos de compra responsable en la administración local.Avances no
exentos de lagunas y, en algunos casos, a remolque de entidades
supramunicipales o por imperativo de la legislación.

Conclusión: Tomelloso está muy lejos, todavía, de la excelencia de
sostenible.




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