El proyecto de la refinería Balboa

Un análisis a la luz del fin de la era del petróleo.

Roberto Bermejo, ingeniero industrial y Profesor de Economía Aplicada de la Universidad del País Vasco [1]. Revista El Ecologista nº 67

El proyecto de construir una refinería a 200 kilómetros de la costa, como la que el Grupo Gallardo pretende construir en Tierra de Barros, Badajoz, es peculiar por lo inusual. Pero si a sus tremendos impactos ambientales le sumamos la irracionalidad económica que supone –hay sobreoferta de refino y una anunciada escasez de petróleo–, como se analiza en el artículo, el proyecto de refinería sólo puede calificarse como de auténtica locura.

España es un país de excesos. Se promueven iniciativas desconocidas en los países de la OCDE, bien por intensidad diferencial o por ser únicas. Estas iniciativas se justifican en aras del progreso y del desarrollo sostenible. El gobierno alardea de que España tiene el mayor número de kilómetros de autopistas y autovías y también de líneas ferroviarias de alta velocidad de Europa. Para ello España ha venido invirtiendo más del doble (en relación a su PIB) que la media de la Unión Europea (UE).

Además, España ha tenido la mayor burbuja inmobiliaria del mundo. Pero los gobiernos españoles no se paraban a pensar las razones por las que los demás gobiernos no trataban de emularnos ¿Para qué? La economía española crecía más que la media comunitaria. Sin embargo, algunos datos les debían haber llevado a reflexionar: el gasto social es mucho menor que la media comunitaria; el sistema educativo español es el peor de la OCDE; suele ser el país que más incumple la legislación ambiental de la UE; sufre una extraordinaria dependencia del petróleo; etc.

En este contexto de excesos, fruto de la incapacidad para entender el mundo actual (que nos presenta enormes retos) y, por tanto, para realizar políticas acordes con los mismos, no es de extrañar el apoyo de la Junta de Extremadura a la iniciativa del Grupo Gallardo de construir la primera refinería en la OCDE en décadas y a 200 kilómetros de la costa. Tal despropósito se defiende con los argumentos siguientes, extraídos de la justificación del Estudio de Impacto Ambiental:

Análisis socioeconómico del proyecto de la Refinería Balboa

“El mercado mundial de crudo se ha caracterizado en los últimos 30 años por un marcado incremento de la demanda. En este lapso de tiempo apenas se han abierto nuevas refinerías; por el contrario han sido cerradas las más ineficientes. Mayor demanda, combinado con menor capacidad de refino, han colocado al sector al borde de la saturación” (Pág.23); “En España, la situación es en todo análoga a la de los países de nuestro entorno” (Pág. 27).

Mostraré que estos argumentos están fuera de la realidad, analizando la situación y previsible dinámica futura del petróleo y de su refino.

La situación del petróleo en el mundo

Los yacimientos gigantescos que han satisfecho la mayor parte de la demanda se están agotando y los nuevos son cada vez más incapaces de sustituirlos. El 70% del petróleo proviene de yacimientos de más de 30 años. Unos 120 yacimientos con una capacidad de bombeo superior a 100.000 barriles diarios (b/d) suministran el 50% del petróleo. 70.000 yacimientos completan la otra mitad de la oferta. Son pequeños y de vida corta. Esta situación provocó que a partir de 2005 se estancara la oferta de petróleo y que desde entonces se haya mantenido en una meseta oscilante (+/- 5%).

El estancamiento de la oferta provocó la aceleración de una escalada de precios (que veía produciéndose desde 1999) en el periodo 2005-2008, alcanzando 147 dólares por barril ($/b) a mediados de 2008. Después se desplomó, pero desde principios de 2009 viene produciéndose una nueva escalada, cuyo ritmo depende de las expectativas de recuperación del crecimiento. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que el precio medio de 2010 supere los 86 $/b. Los precios altos produjeron una redistribución mundial del consumo. Los países exportadores de combustibles fósiles siguieron aumentando su consumo a fuerte ritmo, por lo que fueron reduciendo las exportaciones. También aumentó mucho el consumo de los países emergentes importadores de energía fósil. Así que el resto de países redujeron el consumo en la misma cantidad. Y éstos fueron los países pobres (que no podían comprar un petróleo caro) y sobre todo los de la OCDE. Esta reducción se debió a la destrucción de demanda por el encarecimiento del petróleo y a las políticas de ahorro de la UE y de Japón. El consumo de petróleo mundial se redujo en 2009 por primera vez desde 1983 y en 2010 vuelve a crecer con fuerza en los dos grupos de países citados. Arabia Saudita lo hace al ritmo anual del 10%.

Dado que hay un consenso amplio en que el petróleo tiende a encarecerse por su escasez, se prevé que los países OCDE sigan reduciendo su consumo y especialmente la UE por sus políticas de descarbonización de la economía. Lo cual quiere decir que en 2005 la OCDE alcanzó el techo de consumo.

El techo del petróleo y sus consecuencias

Las curvas de descubrimientos de yacimientos y de extracciones adoptan una forma de campana y unas pocas décadas después de que la primera curva alcanza el techo lo hace, así mismo, la segunda. La causa es que un ritmo decreciente de nuevos descubrimientos y una demanda ascendente llevan inexorablemente al punto en que el petróleo nuevo descubierto es inferior al consumido en un periodo determinado, y luego el desfase crece, acelerándose el agotamiento de las reservas. El techo mundial de descubrimientos se produjo en 1964 y el desfase entre petróleo descubierto y consumido empezó en 1981.

Los expertos más destacados consideran bien que el techo de extracción se ha producido o bien que ocurrirá en la primera mitad de esta década. Las diferencias sobre el techo son sólo del orden de 0,5-2 millones de barriles diarios (Mb/d) (la oferta está en unos 85 Mb/d). Debido a que la oferta sigue en una meseta oscilante, crece el número de expertos que la identifican con el techo y prevén un pronto inicio de la caída. Pero otros afirman que se produjo cuando la oferta repuntó un poco a principios de 2008, por lo que ya se ha iniciado la caída. La bajada del consumo dificulta saber dónde estamos. Otros expertos retrasan el techo a algún punto entre ahora y 2015.

El potencial geológico se ve limitado por factores climáticos, tecnológicos, ambientales y políticos. Hay una estrecha correlación entre la elevación de la temperatura en las aguas y la severidad de los huracanes (la cual se ha duplicado desde la década de los 70), que han dañado (a veces de forma irreversible) las explotaciones petrolíferas del Golfo de Méjico. La explosión de la plataforma Horizon de BP, ha puesto de manifiesto las dificultades extremas para garantizar la seguridad de la extracción de yacimientos marinos profundos (más de 500 metros) y especialmente los ultra profundos (más de 1.500 metros). Este petróleo es la última opción de lograr crudo en cantidades significativas, pero caro. A medida de que se van agudizando las tensiones sobre el reparto de petróleo, aumenta la frecuencia de conflictos armados y éstos provocan la destrucción de recursos.

La experiencia histórica nos muestra los fuertes impactos que produce el crecimiento explosivo del precio del petróleo. Todo indica que la escalada del petróleo del periodo 2002-2008 agravó la crisis actual por la inflación que provocó y la fuerte carga de las importaciones de petróleo. El impacto de la nueva escalada de precios del petróleo que se está gestando va a producir una honda y prolongada crisis económica. El sector más directamente impactado será el transporte (que depende en un 98% del petróleo en la UE), lo que provocará una drástica reducción del consumo en la OCDE y un elevado trasvase modal de viajeros de la carretera al ferrocarril, y en mercancías de la carretera al barco y el ferrocarril.

En España más del 70% de energía importada corresponde al petróleo y al gas natural, frente a la media de la UE que es del 50%. Y la aportación del petróleo es cerca del 50% del total. Esta enorme dependencia determina una vulnerabilidad extrema.

Análisis y perspectiva del sector de refino

El sector del refino en la OCDE ha conocido largos periodos de márgenes comerciales muy bajos y periodos cortos de márgenes altos. Periodos especialmente duros fueron los 15 años anteriores a la década pasada, debidos a un petróleo muy barato. Ello provocó una fuerte reducción del número de refinerías. En el periodo 1981-1986 se redujo en un 20% la capacidad de refino (en EE UU había 300 en 1982 y en la actualidad hay 150). El cierre de refinerías fue compensado, en parte, por ampliaciones de otras. En el periodo 2004-2008 se vivió una época dorada. Pero el desplome de la demanda en la OCDE por la crisis ha generado una fuerte reducción de los márgenes de refino y un aumento de la sobrecapacidad.

Europia (la patronal europea del sector) prevé que en EE UU, Japón y Europa la demanda se seguirá reduciendo, por lo que el sector tendrá que contraerse. En 2009, se redujo la capacidad de refino en Norteamérica y Europa en 1,05 Mb/d y se espera que en 2010 la reducción sea de 1,32 Mb/d. Las petroleras declararon en 2009 pérdidas o severas caídas de beneficios en el capítulo de refino. También la AIE prevé una reducción de capacidad y del índice de utilización de las refinerías en la OCDE en los años próximos, lo cual se traduce en que “los operadores de EE UU, Europa y Japón sufrirán la gran mayoría de los recortes de utilización”.

En Europa, las petroleras principales están cerrando refinerías que no pueden vender. Shell, a pesar de ser históricamente la primera petrolera de Europa, ha decidido cambiar de estrategia: reducir el negocio del petróleo y volcarse en el gas. El analista D. Lacalle resume la situación: “En suma, la caída de la demanda del 10% en 2009, que todas las petroleras ven como estructural, no coyuntural, va a llevar al cierre de al menos 3,4 millones de barriles al día, un 18% de la capacidad de Europa entre 2010 y 2020. Y aún así seguirá habiendo sobrecapacidad” [1].

La situación del sector en España es coherente con este panorama, aunque agravada por una crisis particularmente aguda y porque Repsol y Cepsa han venido invirtiendo mucho desde 2007 en ampliar su capacidad de refino. Y la baja demanda les ha obligado a parar refinerías, a reducir el nivel de producción y a recortar los planes de inversión. Por ello D. Lacalle [2] recomienda que vendan algunas que “son razonablemente rentables”, antes de que la situación empeore más.

Se suele justificar la ampliación de refinerías por la escasez de producción doméstica de gasóleos y keroseno, lo que obliga a importarlos. Esta necesidad se debe a que se ha intensificado el uso de gasóleo en los vehículos, mientras que el de gasolina se ha desplomado. Y, como las refinerías no pueden producir sólo uno u otro combustible, se producen grandes superávit de gasolinas y escasez de gasóleo. Este fenómeno es común al del resto de Europa. Por el contrario, Estados Unidos tiene exceso de gasóleo, por lo que se producen exportaciones complementarias entre ambos. Pero las inversiones realizadas en España y la caída de la demanda han reducido mucho las importaciones.

Ante esta situación resulta un despropósito el proyecto de la refinería Balboa, pero sus características lo convierten en algo incalificable. Una refinería nueva cuesta un 40% más que la ampliación de una preexistente, para igual capacidad de refino. Pero la nueva refinería estaría ubicada a 200 km de la costa, por lo que necesitaría un oleoducto para traer el petróleo de la costa, un poliducto para devolver a la costa los productos elaborados para su distribución y las instalaciones portuarias. Todo lo cual superaría en más de un 50% el sobrecoste frente a una ampliación. Y esto sin tener en cuenta los elevados costes del impacto sobre la agricultura y el turismo. Además, el tráfico anual de petroleros en la zona de Doñana se elevaría de 40 a 110-120.




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