El Pacto del Euro erra en el análisis y las propuestas

Ecologistas en Acción considera que el Pacto del Euro no comprende el contexto de criris energética en el que nos encontramos y pretende mantener el crecimiento de la economía a través de la competitividad, cuando esto es imposible.

La Unión Europea acaba de avanzar el Pacto del Euro. Consiste en una bateria de nuevos recortes a los derechos sociales. Coloca la competitividad como el elemento central para “salvar” la moneda única. Para fomentarla avanza en distintos acuerdos:
- El primero, fomentando por el Gobierno alemán y avalado por el español, es ligar salarios y productividad.
- El control del déficit se pretende que sea una obligación legal, incluso constitucional, en los países euro.
- Habrá un nuevo desplazamiento de impuestos directos, más distributimos, hacia impuestos indirectos, como el IVA.
- Se vuelve a incidir sobre la necesidad de retrasar la edad de jubilación.
- En línea con los famosos Planes de Ajuste Estructural que el FMI lleva implantando en los países del Sur durante varias décadas, se recortán los gastos sociales improductivos (es decir, los servicios sociales).
- Por último, se avanza en el gobierno económico de la UE, con la obligación de presentar planes estatales que tendrán que ser refrendados por la UE.

Estas medidas serán aprobadas, previsiblemente, en el Consejo Europeo del 24 y 25 de marzo.

Ecologistas en Acción considera que la UE, nuevamente, erra su análisis y, por lo tanto, con las medidas que propone. La competitividad no es un problema, la capacidad de aumentar continuamente la producción no es necesaria. Realmente lo que la UE necesita es empezar una transición acelerada hacia un modelo de producción y consumo con cada vez menor volumen.

Actualmente estamos viviendo una escalada de los precios del petróleo importantísima. Esta escalada se produce a raíz de la guerra en Libia, que no llega a atesorar ni el 3% de las reservas mundiales. En realidad, la desestabilización libia no debería generar este importantísimo ascenso del crudo si la capacidad de producción mundial no estuviese en el límite ya. Es decir, que es más que probable que estemos ya en el pico de máxima producción mundial, en el pico del petróleo, y que, a partir de aquí, tengamos cada vez menos petróleo disponible. Por lo tanto, lo lógico es aprender a usar menos, no intentar aumentar su utilización maximizando la competitividad.

En ese sentido las medidas que debería adoptar la UE son del tipo de las que Ecologistas en Acción propone para el Estado español, basadas en una reducción del consumo energético, como vienen recogidas en su informe Propuesta ecologista de generación eléctrica para 2020.

Sin un combustible barato y disponible en grandes cantidades, como ha sido el petróleo, no va a ser posible mantener una economía globalizada. Por lo tanto, desde esa perspectiva, intentar apuntalar una moneda global como el euro no tiene sentido, máxime cuando se hace a costa de un nuevo recorte de los derechos sociales de la ciudadanía europea.

Ecologistas en Acción considera que los tremendos esfuerzos que tenemos que llevar a cabo en los próximos años deben centrarse en reconstruir una economía basada en los circuitos cortos de distribución y consumo bajo criterios de reducir el uso de recursos y cerrar los ciclos de la materia, consiguiendo que nuestros residuos no sean tóxicos. En este marco, un gobierno económico global de la zona euro será algo poco útil.

Esto va a requerir importantes inversiones. Lo más sensato es que estas inversiones las realice quien más tiene. Por lo tanto es imprescindible una reforma fiscal progresiva y justa que vaya en la dirección contraria a la que la UE está impulsando.

Por último, vivimos en un contexto como el español (extensible al europeo) con 4,3 millones de personas paradas (récord histórico), beneficios de las empresas del Ibex35 de 49.881 millones de euros (récord histórico), y con un aumento de los salarios de los consejeros delegados y principales ejecutivos de las grandes empresas del Ibex35 de un 20% hasta cobrar de media 3,2 millones de euros (récord histórico). En un contexto como ese no son necearios más recortes en las prestaciones sociales, ni retrasos en la edad de jubiliación, sino todo lo contrario.




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