Gasto municipal en el Toro del Aleluya

Ecologistas en Acción solicitará al gobierno municipal, que salga de las
urnas, la eliminación del gasto público en la organización de la fiesta de
“ El Toro del Aleluya”, por considerarlo una tradición cruenta contraría a
la sensibilidad de muchos arcenses y porque supondrá una reducción del déficit económico que sufre el ayuntamiento. Esta solicitud la harán
también a los ayuntamientos de todas las localidades que organizan con dinero público fiestas similares, como Benamahoma, Grazalema, Paterna o Vejer.

Para Ecologistas en Acción estas tradiciones ya no son aprobadas por la mayoría de la ciudadanía, pero son difíciles de extinguir por los
intereses económicos que la rodean. Aunque esta organización defiende la abolición de este festejo taurino, en principio, sólo solicita que sean entidades privadas las que organicen y sufraguen los gastos que ocasionan.

Para los ecologistas, en España cada día hay una mayor oposición al
maltrato de los animales. La empresa de encuestas Investiga concluye que el interés de los españoles por las corridas de toros ha menguado de forma importante a lo largo de estos años. En 1985, la población se dividía casi a partes iguales entre los que no tenían ningún interés por los toros y los que sí. En la actualidad, aunque no lo parezca, los interesados no llegan a ser un tercio de la población, aunque tienen mucho poder mediático, ya que tienen el apoyo de la mayoría de las administraciones y de los medios de comunicación.

En los últimos años, los defensores de los derechos de los animales han logrado ganar numerosos territorios libres de alberos manchados de sangre.

Desde que Canarias prohibieran todo tipo de maltrato animal en 1991,
incluidas las corridas de toros, la lucha se centra en el terreno
municipal. El Parlamento de Cataluña prohibió las corridas de toros, pero pocas semanas después cometió el interesado y grave error de aprobar una norma que aseguraba la pervivencia de los denominados "correbous". Ya son más de 60 las localidades españolas que se han declarado expresamente abolicionistas de la lidia y muchas más se limitan a eliminar todas las ayudas financieras a un negocio altamente subvencionado como es el de los festejos taurinos.

Por mucho empeño que pongamos en defender estas celebraciones de Arcos, Benamahoma, Grazalema, Paterna o Vejer, si hemos
madurado como civilización, ha llegado la hora de eliminarlas o al menos no subvencionarlas con dinero público. Nuestros “gobernantes” también deberían de guiarse por su sensibilidad y no sólo por el temor a las represalias de los “taurinos” y de los que se benefician de esta fiesta a costa del dinero de todos y todas.




Visitantes conectados: 375