IV edición de los Premios Sombra a la peor publicidad

Ante la falta de un análisis crítico del papel ideológico de la publicidad, Ecologistas en Acción organiza por cuarto año consecutivo Los Premios Sombra a la peor publicidad. El próximo 24 de mayo se darán a conocer los anuncios ganadores.

Como cada año, el Festival publicitario El Sol volverá a galardonar entre el 26 y el 28 de mayo aquellas campañas publicitarias que destacan por su creatividad. Sin embargo, la publicidad es mucho más que eso.

Es frecuente recalcar el papel comercial, informativo o de entretenimiento de la publicidad, pero ¿y su papel como transmisor de valores o incluso como lobby ideológico? Los Premios Sombra se han convertido en estos últimos años en un indispensable ejercicio de análisis crítico ante uno de los principales agentes de transmisión de unos valores que, en muchos casos, tienen consecuencias nefastas.

Los Premios Sombra nacieron justamente para señalar los anuncios que han destacado en el último año por transmitir valores sexistas, insolidarios, consumistas o que hacen pasar un producto como ecológico sin serlo realmente. Pero estos premios también suponen una llamada de atención ante una influyente forma de comunicación que, con el fin de fomentar el consumo, termina por promover el hedonismo, el individualismo o incluso la insolidaridad entre las personas.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Vivimos en un escenario de saturación publicitaria donde los anunciantes se han especializado en crear vínculos emocionales con sus clientes, más de 1.700 millones de consumidores en todo el mundo que participan en una competitiva guerra comercial de percepciones. Reducida al mínimo la función informativa de la publicidad y aprovechando las posibilidades del lenguaje audiovisual y los nuevos canales de comunicación, los anunciantes han volcado sus esfuerzos en incrementar el valor de sus marcas dentro del mercado de intangibles, hasta el punto de convertir el producto en sólo un elemento más de un amplio proceso comunicativo.

Para ello, la publicidad se ha ido especializando en prometer que ese mercado de productos y marcas satisface desde las necesidades más básicas a los anhelos y aspiraciones laborales, sociales o sentimentales de la ciudadanía. La estrategia que se ha mostrado más potente, al fin, es insistir de forma creativa en las supuestas carencias que aquejan al consumidor. Porque sus inseguridades son las que mejor promueven el consumo irresponsable.

El resultado es que el consumo ha adquirido un papel tan central como paradójico: un tercio de los consumidores europeos presenta un nivel alto de adicción al consumo, problemas graves de compra impulsiva, o una clara falta de autocontrol en sus gastos. Y mientras crece a 350 millones el número de obesos en lo países del Norte y se constata que la injusta distribución de los recursos no se soluciona simplemente con un mayor crecimiento económico, recibimos cada vez más pruebas de que el actual modelo de consumo está basado en el despilfarro: Cuando 800 millones de personas viven en la pobreza más severa, un tercio de los alimentos que se producen se pierden sin ser consumidos (FAO 2011).

Los ganadores de los Premios Sombra 2011 se anunciarán el 24 de mayo en el sitio web de Ecologistas en Acción




Visitantes conectados: 463