El Ayuntamiento niega contaminación atmosférica

Tanto el informe de la Organización Mundial de Salud (OMS) como el de Ecologistas en Acción coincidían recientemente en la superación de los niveles de partículas PM 10 (menores de 10 micras) considerados nocivos para la salud por parte de la ciudad de Cádiz. Pues bien, la máxima autoridad ambiental local de la ciudad, la concejala Paloma Bordons, en vez de reconocer el problema y apuntar vías de solución, se dedica a negar la evidencia y culpar a los que traen las malas noticias. Lamentable.

Que respirar aire contaminado es perjudicial para la salud es una evidencia científica. Que la política de transporte del ayuntamiento, al propiciar vehementemente el vehículo privado, no contribuye a esta mejora, es otra realidad. Que las competencias que el reciente Decreto por el que se regula la calidad del medio ambiente atmosférico en Andalucía faculta a los ayuntamientos para elaborar planes de mejora de la calidad del aire en el ámbito municipal y para reducir el tráfico urbano, son otros hechos fehacientes. ¿Qué hace al respecto el consistorio gaditano? Culpar del aire contaminado a las actividades portuarias y a la estabilidad atmosférica, o sea, escurrir el bulto.

Sin negar la incidencia del trasiego de graneles en el Bajo de la Cabezuela, del polvo sahariano o de la ausencia de lluvias, el principal responsable de que los gaditanos respiremos un aire sucio es el tráfico motorizado, cuyo incremento el ayuntamiento incita mediante la insostenible política de los aparcamientos subterráneos. ¿Qué debería hacer ( y no hace) para revertir esta situación? Le ofrecemos alternativas posibles y plausibles:

• Ampliar las estaciones de medición de la contaminación atmosférica (en la actualidad sólo contamos con una, la de la Avenida Marconi), con registros de partículas PM 10 y PM 2,5, SO2, NOx, Ozono, CO,...

• Informar a la ciudadanía de la superación de los límites legales cuando ocurra y adoptar planes y programas de mejora.

• Comprometerse a una política genuina de potenciación del transporte público y del no motorizado (bicis sobre todo), disuadiendo (no incitando) al uso del vehículo particular en la ciudad.

• Constituir el Consejo Local de Medio Ambiente para que los representantes de los colectivos sociales podamos contribuir a la elevación del nivel de conocimiento y de compromiso de la ciudadanía en asuntos medioambientales.




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