Principales líneas de trabajo para los próximos años

A comienzos del mes de diciembre, durante el V Congreso de Ecologistas en Acción, celebrado en Barcelona, se establecieron y ponderaron de forma colectiva las principales líneas de trabajo de la organización para los próximos años.

La organización ecologista analizó el contexto en el que se va a desenvolver su activismo en los próximos tres años. Desde Ecologistas en Acción se viene denunciando desde hace mucho tiempo que el cambio climático avanza sin que las innumerables reuniones y declaraciones políticas desemboquen en una reducción de las emisiones, tal y como tristemente se ha podido comprobar en Durban; la biodiversidad continúa disminuyendo de forma acelerada; muchos recursos minerales se agotan, con especial mención a los combustibles fósiles, de los que depende ahora mismo el sistema económico global; el acceso al agua cada vez se complica más y, además, esta crisis ambiental se imbrica con la crisis económica y financiera provocada por la inmoral supeditación del bienestar de las personas a la lógica de acumulación del capital.

Para Ecologistas en Acción, los gobiernos no tienen como prioridad el mantenimiento de la vida y la justicia, por ello, focalizan su actividad en recuperar las tasas de ganancia a costa de transferir lo poco público que queda a los intereses privados. Los recortes sociales obligan a que una buena parte de lo que se cubría mediante servicios públicos recaiga en el ámbito privado del hogar y, dadas las relaciones de poder en las sociedades patriarcales, sobre las espaldas de las mujeres.

La organización ecologista subraya que la verdadera crisis que pone en peligro a las personas es la social y la ecológica, que amenaza con deteriorar la base material que sostiene la vida. Así, sostienen que la sociedad vive sacando de la Naturaleza más de lo que esta puede producir y explotando los trabajos gratuitos o muy mal remunerados que sostienen el bienestar cotidiano en los hogares y, además, creando unas circunstancias de desigualdad social y territorial cada más polarizadas, dentro y fuera de nuestras fronteras. La crisis es, por tanto, ecológica, política, cultural y social… aunque apenas se hable más que de la financiera y económica.

Según Ecologistas en Acción, los avances en la concienciación ambiental y en las políticas puestas en práctica, no guardan relación con la gravedad del problema actual. Se sigue sin afrontar el elemento central de la crítica ecologista desde hace varias décadas: el conflicto básico entre un planeta Tierra con recursos limitados y finitos y un sistema socioeconómico que pretende expandirse continuamente, impulsado por la dinámica de la acumulación del capital que beneficia sólo a unos pocos.

Para Ecologistas en Acción, resulta evidente el hecho de que la sociedad del crecimiento se encuentra construida sobre la miseria de la mayor parte de los seres humanos y sobre el deterioro del entorno del que dependemos. En este marco, reducir el gasto global de energía y materiales, así como la generación de residuos no es una opción, es una necesidad que impone un planeta con recursos limitados, en el que ya se evidencian los efectos de la superación de esos límites. Obviamente, quien puede y debe reducir en mayor medida es quien gasta de forma mayoritaria los recursos y genera los residuos, es decir, los países enriquecidos.

En este sentido, una de las líneas prioritarias de trabajo de Ecologistas en Acción para los próximos años, se centra en la sensibilización, denuncia y propuesta de alternativas encaminadas a que el sistema socioeconómico tome en consideración y se ajuste a los límites biofísicos del planeta y la riqueza se reparta con criterios de justicia.

Para promover este cambio cultural es preciso realizar una profunda revisión de valores: primar la cooperación ante la competencia, el altruismo ante el egoísmo; adaptar las estructuras económicas y productivas al cambio de valores; sustentar la producción y el consumo esencialmente a escala local; redistribuir con criterios ecológicos y de equidad el acceso a recursos naturales y las riquezas; limitar el consumo a las capacidades de la biosfera; reutilizar, rechazar el consumismo, tender hacia bienes que duren, que se puedan reparar y conservar; y reciclar en todas nuestras actividades.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, la economía debe ser el proceso de satisfacción de las necesidades de mantenimiento de la vida. La organización social debe dejar de tener los mercados como epicentro y centrar la atención en las personas y en los procesos que sostienen la vida, buscando nuevos caminos en la intersección de la economía, el feminismo y la ecología.

Aprender a vivir bien con menos y poner los cuidados y mantenimiento de la vida en el centro, constituyen un importante “paraguas cultural” en el que se cobijan e integran todas las denuncias y propuestas que forman parte del trabajo del ecologismo social: reducir emisiones de CO2 y frenar el cambio climático, menos gasto de energía fósil, menos residuos, menos carreteras, menos extracción de materiales, menos transporte, más tiempo para la vida, más cercanía, más agricultura ecológica, una educación para la sostenibilidad y no para el mercado…




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