Madrid: Cine Cuando el Viento Sopla

Aniversario de Fukushima

Ciclo de Cine Clásico Antinuclear

Viernes, 23 de marzo, 19:30 h.: Cuando el Viento Sopla

Título original: When the Wind Blows. Película de animación dirigida por Jimmy T. Murakami. Duración: 84 minutos. Reino Unido, 1986

Jim y Hilda Bloggs son una pareja de jubilados que viven en una remota zona rural de Gran Bretaña, poco antes del inicio de una guerra nuclear. Profundamente patriotas, tienen absoluta confianza en su gobierno y se han informado, sobre todo, de lo que es necesario hacer en caso de que el enemigo ataque su país. Jim ha leído los folletos oficiales sobre la bomba atómica e inicia la construcción de un refugio que les protegerá en caso de una explosión nuclear.

- Lugar: Marqués de Leganés 12 - 28004 Madrid. T.: 915 31 27 39
- Organizado y presentado por Periodistas en Acción y Área de Energía de Ecologistas en Acción


Programa Ciclo de Cine Clásico Antinuclear

Ciclo de Cine Clásico Antinuclear

El desastre de Fukushima, sumado a la memoria de otros desastres nucleares, arroja una imagen nítida sobre la energía nuclear: los riesgos producidos por su producción y uso son incompatibles con un desarrollo seguro, armónico y democrático.

La energía nuclear es antitética al concepto más básico de seguridad humana, ya que sus instalaciones se basan en un fundamento absolutamente falaz, que no es otro que la inmutabilidad del entorno en el que se imponen sus instalaciones.

Además, no se debe olvidar, que la generación nuclear provoca una concentración de poder que marca el escenario de las grandes multinacionales y consecuente dependencia de la sociedad y el mundo. Por desgracia, la actual crisis explicita cual es el papel del mercado arrojándose sobre una depredada sociedad.

A todo esto, hay que sumarle la proyección militar consustancial a la energía nuclear. La energía nuclear se sigue usando para amenazar, para enfatizar lenguajes de miedo y chantaje global.

Por si todo lo anterior fuera poco, hay que subrayar el factor tiempo.
De este modo, la energía nuclear funciona como una herida en la historia de la humanidad, cuya cicatrización no se acierta a ver en el horizonte: concentración de poder en manos de multinacionales y el consiguiente escenario de injusticia social y dominio económico y de los recursos naturales; pérdida de democracia neta y de soberanía popular; focos de inseguridad constante, accidentes, incidentes, residuos; militarización, etc.

Por todo lo anterior, y ante el despiadado trabajo de los potentes grupos de presión pronucleares, es necesario crear foros de reflexión, crítica y denuncia, que sitúen a la energía nuclear ante el juicio inapelable de una sociedad que mayoritariamente la rechaza.




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