Brutales podas en un camino rural de Argamasilla de Alba

Año tras año, por estas fechas, se suceden podas salvajes que laminan la vida de los árboles que jalonan caminos rurales o de servicios, propiedades agrícolas e infraestructuras. Ya sean los infractores subcontratas sin control o particulares
escondidos en el anonimato y la impunidad, los organismos responsables (Servicio
Periférico de Agricultura de Ciudad Real y Confederación Hidrográfica del Guadiana)
hacen la vista gorda o restan importancia a unas agresiones, en toda regla, contra la
naturaleza.

Esta vez le ha tocado al conocido por los lugareños como “El Camino de los coches” que va en
paralelo a la vereda que une Tomelloso y Argamasilla de Alba pero que se encuentra dentro
del término municipal de esta última población.

Rodeado de cultivos y acequias de riego, nos encontramos con un alineamiento de árboles
ornamentales que, con bruscas interrupciones, infiere personalidad y suaviza la dureza de un
paisaje muy transformado. Cabe recordar que estos discretos corredores forestales proveen de
alimento y plataforma para la nidificación a una parte de la avifauna local.

En el citado camino, muy próximo a Tomelloso, veinticinco árboles, principalmente moreras,
han sido desmochados en pocos días, dejando solamente el tronco hasta la cruz. Se trata de la
modalidad de poda más destructiva.Pies arbóreos de medio siglo o más, irrecuperables, yacen
como fantasmas en un camino olvidado.

Ecologistas en Acción puso los hechos rápidamente en conocimiento del Servicio Periférico de
Agricultura (antigua delegación provincial). La respuesta que obtuvo revela el bajo perfil o
dudosa ética de algunas personas que están al frente o trabajan en las administraciones
públicas con competencias en medio ambiente; al no ser especies protegidas, no podían hacer
nada. Para redondear tan soberbia atención, nos deniegan el contacto con el jefe forestal de la
unidad comarcal.

La Ley 3/2008, de 12 de junio, de Montes y Gestión Forestal Sostenible de Castilla-La Mancha,
dicta la necesidad de pedir autorización a los órganos ambientales para cualquier actuación en
las masas forestales y cubiertas de vegetación natural, aunque no revistan interés ecológico o
no estén legalmente protegidas.
Afortunadamente, y a diferencia de Agricultura, el Seprona nos da la razón, recogiendo nuestra
denuncia e iniciando la inspección y correspondiente atestado, esperando que nos sea
comunicado el resultado.

Pedimos una definitiva y óptima gestión de los cinturones e islas forestales de nuestros
campos, desprotegidos y a menudo víctimas de la motosierra y el fuego de desaprensivos. Su
cuidado y regeneración, controlando el avance de las especies exóticas invasoras, y
potenciando las autóctonas y naturalizadas no agresivas, no debe aplazarse por más tiempo.
Como tampoco debería aplazarse la limpieza de puntos negros de escombreras y el
incremento y regularidad de patrullas de la guardería rural, que pongan coto a una situación
que viene dándose, también, en “El Camino de los coches” desde hace demasiados años.




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