Refinería Balboa; se acabó

Con una resolución negativa del proyecto Refinería Balboa por parte del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ya podemos dar por finalizado un intenso y largo recorrido que se inició hace ocho años, cuando comenzaba la lucha contra la refinería. Nacía entonces un movimiento social con pocos precedentes en la historia reciente de Extremadura en la que los ciudadanos se enfrentaban a la imposición de forma pacífica, organizada y preparada.

Informándonos y divulgando esa información; exigiendo un debate vetado sistemáticamente por parte de los promotores políticos y mediáticos del proyecto; denunciando las múltiples irregularidades de un procedimiento opaco; coordinando nuestra lucha con otras de distintos territorios; tratando de hacer oír la opinión de unos ciudadanos a los que nunca se preguntó sobre los planes de desarrollo de su tierra; demandando el amparo de instituciones nacionales e internacionales ante la vulneración de nuestros derechos,… lo que nació como una imparable respuesta cívica a una imposición, se fue extendiendo desde Tierra de Barros al resto de Extremadura, de España y hasta de Europa (fueron muchos los viajes de la Plataforma a Bruselas, buscando en las instituciones europeas el amparo que no encontrábamos en las españolas).

En contra de lo que pretendían quienes – como el promotor, Alfonso Gallardo y el PSOE extremeño- exigían un dictamen político, finalmente ha prevalecido la razón del estado de derecho y se han impuesto los criterios técnicos. En contra de quienes – como Guillermo Fernández Vara- impidieron en su día que saliera a la luz la resolución negativa del proyecto, rozando con ello la prevaricación, la Declaración de Impacto Ambiental ha visto la luz sujeta a los informes elaborados por los profesionales del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y no a las decisiones de los políticos.

Resulta gratificante comprobar cómo los argumentos imparciales de la DIA coinciden con los que venimos esgrimiendo desde hace años. La idea de una refinería de crudos pesados en Tierra de Barros era una aberración ambiental que hubiese perjudicado irremediablemente a los sistemas económicos de la zona – en la que se produce más del 60% del vino y del 40% del aceite de oliva de Extremadura- así como a la salud y calidad de vida de sus habitantes, por muchas “Mejores Técnicas Disponibles” que se hubiesen utilizado. Del mismo modo, infraestructuras como el oleoducto y el poliducto hubiesen causado un impacto inasumible a lo largo de los más de 200 kms. de su trazado, incluyendo zonas tan sensibles como Doñana o la Sierra de Huelva. Por otro lado, el considerable aumento de tráfico de petroleros con el consiguiente incremento del riesgo de mareas negras en la costa onubense; las afecciones a la cuenca transfronteriza del Guadiana, compartida con Portugal; la ubicación de la planta sobre el milenario camino de la Vía de la Plata; el descomunal consumo de agua en una cuenca deficitaria; la apuesta insostenible por los recursos fósiles y por la dependencia energética; el extraordinario incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero de Extremadura; …. Son algunos de los muchos argumentos que convertían a este proyecto en nefasto.

Y todo ello, a cambio de unos supuestos puestos de trabajo que, según sus promotores y sus padrinos políticos, serían la panacea contra el desempleo en nuestra región. En numerosas ocasiones hemos desmontado esa quimera, basándonos simplemente en los datos de la propia empresa cuando, en su Estudio de Impacto Ambiental asegura que – como máximo- la planta contaría con 450 trabajadores, de los cuales el 85% tendría su origen fuera de los 21 pueblos más afectados (Tomo I del EsIA, página 102. Anexo 9 “Análisis del Impacto Socioeconómico de la Instalación de un Complejo Refinero en Extremadura” páginas 66 y 106). Intentar vender a la población una instalación que sólo crearía 67 puestos de trabajo en una zona con 136.000 habitantes, como la solución definitiva al desempleo, sólo puede calificarse de engaño. De engaño inmoral, pues con él se juega con las expectativas e ilusiones de miles de personas, en concreto de los 138.177 parados extremeños. Ello cobra especial gravedad en las circunstancias actuales, dramáticas para muchas personas, en las que una mentira como la del milagro del empleo refinero, se ve revalorizada para quienes la utilizan.

Pero además de las previsibles afecciones negativas de la refinería, además de las falsedades utilizadas para su justificación, desde el inicio de este capítulo de la historia de Extremadura que hoy acaba, nos tuvimos que encontrar con algo tan preocupante como es el tremendo déficit democrático de nuestra tierra. Lo que en un principio era la mera oposición a un proyecto industrial, se acabó convirtiendo en la lucha por unos derechos ciudadanos. En estos años hemos sufrido en nuestras propias carnes los abusos de poder de gobiernos locales y autonómicos en manos del PSOE, partido que no sólo auspició el proyecto desde el principio, sino que no ha dudado en imponer su defensa a ultranza por encima de los derechos de los ciudadanos. Cientos de multas, censura de programas de radio, cargas policiales, detenciones ilegales, prohibiciones para el uso de lugares públicos para reuniones, actos o exposiciones, insultos, insidias y descalificaciones de todo tipo, han sido las únicas respuestas de unos representantes públicos que ejercieron una auténtica persecución y que, en tres legislaturas, no tuvieron tiempo de recibir a la Plataforma Ciudadana Refinería No. Como ejemplo emblemático de las consecuencias acarreadas por enfrentarse públicamente a este proyecto quedará para la posteridad el vergonzoso caso de las once personas falsamente imputadas por delito de agresión por el alcalde de Villafranca de los Barros en 2005. Nunca hubieran sospechado estos ciudadanos lo caro que podía resultar en esta tierra interferir en los planes de quienes la gobernaban.

Además de todo ello, los extremeños tuvimos que contemplar cómo convertían en causa común la defensa del proyecto petrolífero, UGT y CCOO, los dos sindicatos mayoritarios – defendiendo el proyecto particular de un empresario, en lugar de a los trabajadores- y de la Universidad de Extremadura – que realizaba informes a medida encargados y financiados por Gallardo-. Comprobamos así que, no sólo podían ser comprados los apoyos mediáticos, sino también los sociales y los técnicos.

Pero junto con la persecución, y junto con el desfile de apoyos comprados, hay algo igualmente preocupante y que se ha fomentado premeditadamente desde algunos responsables públicos: La división entre la población. Al convertir un proyecto industrial en una cuestión ideológica y al alimentar la confrontación, pretendían favorecer sus intereses partidistas, pese a que la gran damnificada fuese algo tan valioso como la convivencia.

También hemos podido comprobar en primera persona hasta qué punto puede ser difícil ejercer de ciudadanos críticos cuando existen medios de comunicación que, en el mejor de los casos censuran, silencian y condenan al ostracismo a quienes no favorecen a sus intereses políticos o empresariales y, en el peor, manipulan la información, ofreciendo una versión de la realidad poco o nada imparcial. Medios privados como el diario Hoy o la cadena Ser o públicos como Canal Extremadura o los medios municipales de Villafranca de los Barros, han hecho todo cuanto ha estado en sus manos para que la opinión pública no tuviese constancia de nuestro mensaje y para crear una imagen distorsionada de nuestro colectivo.

No nos hubiese sido posible esquivar tal tapón mediático de no ser por medios como Radio Nacional de España, Kaos en la red, COPE Almendralejo, Extremadura al Día o La Gaceta Independiente, entre otros. También es necesario mencionar expresamente a la productora Libre Producciones, vetada por el anterior gobierno regional hasta límites escandalosos por abordar el asunto de la refinería en su labor profesional. A todos ellos, no podemos sino mostrar nuestro agradecimiento por constituir honrosas excepciones en tan servil panorama mediático.

También tenemos que agradecer el apoyo que hemos recibido en estos años por parte de asociaciones y colectivos, entre las merecen especial mención los grupos conservacionistas: Greenpeace, Ecologistas en Acción, WWF/Adena, Seo/Bird Life, Amigos de la Tierra, Plataforma Contra la Contaminación de Almendralejo o Adenex. Tampoco dudaron en hacer suya esta lucha colectivos como la Mesa de la Ría (Huelva), IU Andalucía, Partido Andalucista, PP Andalucía, Amigos de la Vía de la Plata, Liga para a Protecção da Natureza (LPN), Los Verdes Europeos, CGT, CNT, Coag, Asaja, Oce, Quercus, Bloco de Esquerda, Geota, Aldea Moret y muchos otros cuya enumeración sería demasiado extensa.

En el apartado de reconocimientos, cabe destacar, sin ambages, el papel jugado por IU Extremadura, formación política que, desde el principio, ha mantenido una inequívoca postura frente al proyecto y que en la presente legislatura ha resultado especialmente valiosa al saberla hacer valer de forma prioritaria.

También nos parece merecedora de reconocimiento la apuesta realizada tanto por el actual gobierno de Extremadura como por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente para que el dictamen final se basase en criterios técnicos, y no políticos.

Del mismo modo, nos gustaría dar las gracias a todos esos miles y miles de ciudadanos valientes que un día decidieron asistir a una manifestación, firmar una alegación, o apoyar de una u otra forma a la plataforma. A los innumerables expertos, naturalistas, articulistas, editores, investigadores, profesores,… que enriquecieron el haber de la plataforma con sus inestimables aportaciones en forma de conferencias, artículos, estudios,… A los artistas, músicos, escritores,… que dieron distintas formas a nuestro mensaje y lo difundieron.

Muchas gracias a todos aquellos ciudadanos que han trabajado de forma absolutamente desinteresada –tanto los que lo hicieron un día, como los que lo hicieron ocho años- para que este día fuese posible. Con todos ellos queremos compartir este día.

Entre todos, además de impedir que se llevase a cabo un esperpéntico proyecto, hemos conseguido al menos dos cosas muy importantes. Por un lado, dejar patente que la refinería de petróleo en Tierra de Barros era el fruto de un problema de fondo mucho más grave: Un modelo de desarrollo obsoleto, nada respetuoso con el territorio ni con sus gentes, no acorde con los recursos naturales o las potencialidades de nuestra tierra y más cercano a lo más burdo de la economía del pelotazo que a la de una economía inteligente y sustentable que genere riqueza, empleo y calidad de vida en nuestros pueblos y ciudades. Por otro lado, ha quedado patente que los ciudadanos, ante las arbitrariedades e imposiciones de los gobernantes, cuando estos abandonan la obligación de velar por los derechos comunes y comienzan a trabajar por los intereses particulares, pueden y deben de unirse. Y que, cuando lo hacen, pese a los inherentes obstáculos, tienen muchas más posibilidades de alcanzar sus objetivos que si permanecen impasibles.

Rueda de prensa sobre la DIA Negativa de Refinería Balboa. Parte 1.

Rueda de prensa sobre la DIA Negativa de Refinería Balboa. Parte 2.

Audio de la rueda de prensa:




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