Graves daños en las lagunas de la Dehesa de Monreal, refugio de la malvasía cabeciblanca

La Junta de Castilla-La Mancha abandona a su suerte a las lagunas de la Dehesa de Monreal, el principal refugio de la malvasía cabeciblanca, después de haber invertido más de 1,5 millones de euros para su protección. Tras autorizar la caza, el propietario de la laguna realiza obras de descuaje de la vegetación, dragado e instalación de puestos de caza en plena época de nidificación.

Las lagunas de la Dehesa de Monreal se habían convertido en un refugio para las aves acuáticas y el principal para la malvasía cabeciblanca en Castilla-La Mancha desde que en 1995 se suscribiera un convenio entre la Consejería de Agricultura y el propietario de la finca, Juan Rubio, un conocido empresario toledano. El acuerdo contemplaba el cese de la actividad cinegética en el humedal a cambio de una sustanciosa compensación económica. Desde ese año se ha gastado un millón y medio de euros en la protección del mejor refugio de la malvasía cabeciblanca, especie declarada en peligro de extinción.

El resultado del convenio ha permitido la recuperación significativa de la especie, que ha colonizado desde la Dehesa de Monreal otros humedales y que ha aumentado su población.

En España, gracias a los esfuerzos en su conservación, la especie a ha pasado de los 22 ejemplares censados en 1977, a los 900 en 1.997 y a los 2.300 actuales. De ellos en Castilla-La Mancha habitan un 30%. El papel de la Dehesa de Monreal en esa recuperación ha sido esencial como núcleo reproductor estable en el centro de Península donde es habitual la nidificación de más de 100 parejas.

Sin embargo, en 2010 el convenio se canceló y entonces la propiedad ha decidido volver a cazar en las lagunas haciendo borrón y cuenta nueva tras haber ingresado un gran volumen de dinero público y obtenido diversos premios, entre ellos el de la Fundación Fondena, que lo recibió en 2003 de las manos del Rey Juan Carlos.

La propiedad de las lagunas inició así los trámites para incorporar las lagunas a un coto de caza y, tras conseguir la aprobación de la Delegación de Agricultura de Toledo, ha iniciado la realización de una serie de obras que están afectando muy gravemente al ecosistema del humedal. Desde el mes de abril, mediante la utilización de maquinaria pesada se están realizando importantes movimientos de tierra, excavaciones y descuajes de vegetación, todo ello destinado a la instalación de puestos de caza y a la apertura de calles donde sea más fácil disparar y cobrar las piezas.

Se da la circunstancia, según ha podido corroborar Ecologistas en Acción, de que las obras se han realizado en plena época de nidificación afectando a las anátidas que iniciaban la cría, entre ellas la malvasía cabeciblanca.

Ecologistas en Acción ha denuncia esto hechos ante la Jefatura de Servicio de Montes y Espacios Naturales de Toledo y los ha puesto en conocimiento también del Director General de Montes, Javier Gómez Elvira.

En su escrito de denuncia la asociación pide toda la información sobre el plan técnico que va a permitir la caza en el humedal y sobre las actuaciones administrativas llevadas a cabo para garantizar la protección de la zona y de la malvasía cabeciblanca. Asimismo se ha pedido la apertura de un expediente sancionador por infracción muy grave de la Ley de Conservación de la Naturaleza de Castilla-La Mancha, la paralización de las obras y la restauración del daño causado.

Ecologistas en Acción considera que tras años de cuantiosas inversiones públicas no se puede autorizar sin más la caza en el humedal y lo que procede es un evaluación del impacto que este aprovechamiento y de las obras a él asociadas van a tener, con especial atención a la malvasía cabeciblanca ya que su Plan de Recuperación aprobado en 1995 establece que se evitarán todas las acciones que supongan una afección a la especie o a sus hábitats.

La solución a esta situación sería un plan de gestión que contemplara la protección del humedal y la garantía de no afección a las especies protegidas que lo habitan. En este sentido hay que señalar que la caza de acuáticas es una práctica de riesgo ya que es muy difícil distinguir en el momento de disparo si se apunta a especie cazable o protegida.

Ecologistas en Acción considera la situación gravísima y exige de la propiedad un gesto de racionalidad que permita garantizar la protección de la zona. En todo caso, la asociación está estudiando otras acciones que llevar a cabo para detener una de las tropelías ambientales más graves que se han producido en los últimos años en los humedales de Toledo.

Por último, conviene recordar que este espacio fue incluido en el año 2001 entre la lista reducida (20) de humedales españoles candidatos a la lista internacional del Convenio de Ramsar/Unesco, al cumplir siete criterios de importancia ornitológica mundial, incluyendo la invernada y nidificación de especies como la malvasía cabeciblanca, la pagaza piconegra, el calamón común o el pato colorado. También está Clasificado en el grupo 1 del catálogo de Áreas Importantes para las Aves (IBA) y está incluido en la Red Natura 2000 dentro del Lugar de Interés Comunitario de los Yesares del Valle del Tajo.




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