Caballos en el Corredor Verde del Guadiamar

La presencia incontrolada de caballos en el Guadiamar supone un problema
ecológico y de seguridad alimentaria.

Los representantes de Ecologistas en Acción y de CC.OO. en el Consejo
Provincial de Medio Ambiente de Sevilla, han denunciado que la presencia
masiva e incontrolada de caballos en el Corredor Verde del Guadiamar está
generando graves impactos sobre la conservación de ese espacio protegido y
un grave riesgo de seguridad alimentaria.

El Corredor Verde del Guadiamar es un espacio protegido con la figura de
Paisaje Protegido que se estableció tras el desastre del vertido de la
balsa de Boliden en Minas de Aznalcóllar con un doble propósito, por una
lado, garantizar, mediante la restauración ecológica del río y sus
márgenes, la conexión entre Doñana y Sierra Morena a modo de corredor
ecológico, pero también, como fórmula para garantizar que la contaminación
residual del vertido minero no pudiese llegar a la cadena alimentaria para
lo que se prohibieron la caza y los usos agrícolas y ganaderos en los
terrenos declarados Corredor Verde.

La masiva presencia de caballos está ocasionando, especialmente en veranos
muy secos como el pasado de 2012 con todo el pasto agostado, que el
ramoneo de los caballos acabe con los árboles de las repoblaciones
llevadas a cabo en el corredor, que tanto esfuerzo y dinero costaron, ya
que es la única comida de la que disponen, provocando graves afecciones y
daños de muy difícil recuperación.

Por otro lado, resulta preocupante que la crisis económica que ha
impulsado que muchos propietarios de caballos de municipios cercanos al
corredor los "liberen" en éste para no tener que hacerse cargo de su
manutención, esté provocando también un aumento del consumo de carne de
caballo, cifrado en más del 250% en Andalucía, lo que hace que a día de
hoy no se pueda garantizar que caballos que han pastado en el Guadiamar
pastos contaminados no vayan a ser consumidos por la población.

A esta situación se llega por la presión que algun@s alcaldes de la zona
ejercen para que la administración ambiental que tendría que impedir esta
situación haga la vista gorda, generalizándose este proceder ilegal. Se
han rebajado las multas impuestas por tenencia de caballos en el Corredor,
de forma que llega a salir a cuenta tener los caballos en el Guadiamar
aunque de vez en cuando a algún propietario le caiga una multa de los
agentes de medio ambiente. Así, las multas han pasado de 2000 euros a 200,
cuando mantener un caballo en la cuadra ronda los 200 euros al mes, cuando
el régimen sancionador que debe hacerse cumplir establece al menos como
grave el pastoreo reincidente, con sanciones entre 600 y 60.000 euros que
la propia administración no cumple.

Hay que sacar los caballos del corredor por reestablecer la legalidad, por
los daños a la vegetación y además porque no hay garantías de que estos
caballos acaben en la carnicería. El decreto 112/2003 de 22 de abril que
regula este espacio prohíbe en su artículo 5.a estas prácticas y en su
apartado b, el autoconsumo de flora y fauna silvestre por seguridad
alimentaria.

La respuesta del Delegado de Agricultura y Medio Ambiente es que no se
piensa sacar los caballos sino que se está llegando a acuerdos para
ficharlos, no es una solución legal ni responsable, a día de hoy es tal el
descontrol que no hay garantías de fichar a todos los caballos que están
en el corredor y por tanto debe primar la seguridad alimentaria, más aún
sabiendo las enormes repercusiones económicas que tienen las dudas que se
pueden generar sobre el consumo de determinados productos alimentarios
cuando no hay suficientes garantías.

Ecologistas en Acción exige que todos los caballos presentes en el
Guadiamar se retiren a una parcela de la administración en las que se
garantice su mantenimiento en buenas condiciones de bienestar animal y que
desde aquí vayan siendo retiradas por sus propietarios previo registro
específico que imposibilite su venta para carne.




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