Manifiesto en defensa de los humedales manchegos

El pasado domingo 17 de febrero un centenar de personas realizaron una marcha senderista por el parque natural de las Lagunas de Ruidera, organizada por Ecologistas en Acción de Ciudad Real, para denunciar el pésimo estado de los humedales manchegos y exigir al gobierno de Castilla-La Mancha medidas urgentes para protegerlos de las múltiples agresiones que sufren.

En la marcha se leyó el siguiente manifiesto.

Manifiesto en defensa de los humedales manchegos
Salvemos La Mancha Húmeda

Hoy nos hemos citado aquí, en el parque natural de las Lagunas de Ruidera, uno de los más valiosos tesoros lacustres de La Mancha, personas de toda la provincia para denunciar la crítica situación en que se encuentran los ecosistemas hídricos manchegos. Con esta marcha que acabamos de realizar queremos hacer un llamamiento a toda la población, y muy especialmente a nuestros gobernantes, para que se adopten medidas urgentes que protejan nuestros humedales de las múltiples agresiones que sufren, de modo que recuperen su estado natural.

El agua es uno de esos recursos que son esenciales para la subsistencia y para el desarrollo de cualquier actividad de los seres vivos. Prueba de ello es que las comunidades humanas se han asentado durante miles de años en los valles fluviales, sus llanuras inundables y sistemas lacustres como este en el que ahora nos encontramos.

Más allá del valor económico que los humedales aportan a sectores como la agricultura, la pesca, la industria o el turismo, su importancia reside en la gran diversidad biológica que albergan. Además de ser los principales generadores de recursos hídricos para abastecimiento de agua dulce, son reguladores del ciclo del agua, reteniendo las grandes avenidas, almacenando el sobrante de agua en los periodos húmedos y liberándolo en los secos. Las zonas húmedas sirven de depuradoras naturales que retienen el exceso de nutrientes o contaminantes de las aguas, y también son reguladoras del clima, jugando un papel esencial contra el cambio climático al ser importantes sumideros de carbono.

Los manchegos podemos sentirnos afortunados pues, a pesar de vivir en una región interior, disponemos de un privilegiado ecosistema hídrico, repleto de cuencas fluviales, sistemas lacustres e inmensos acuíferos interconectados, que han llevado a la UNESCO a catalogarlo como Reserva Mundial de la Biosfera. Estos humedales no sólo favorecen la vida de multitud de especies animales y vegetales, sino que también han hecho posible que los manchegos habitemos y poblemos estas llanuras a lo largo de toda la historia.

Pero si algo no hemos aprendido de nuestros ancestros, por mucho progreso y avance tecnológico del que nos jactemos, es a valorar y proteger los recursos naturales y los ecosistemas que hacen factible nuestra vida y la de las generaciones futuras. En unas pocas décadas hemos destruido este enorme legado de la Naturaleza que nuestros antepasados supieron gestionar de forma sensata. Las políticas insostenibles del pasado siglo que han potenciado la agricultura industrial intensiva, el urbanismo desaforado y el cambio climático, han secado nuestros ríos, lagunas y acuíferos, y han contaminado sus aguas hasta el punto de poner en serio riesgo su potabilidad, hipotecando la salud ambiental de nuestro presente, el futuro de nuestros hijos y el de la biodiversidad. Nuestros grandes tesoros húmedos, como las Tablas de Daimiel o las Lagunas de Ruidera agonizan lentamente. Pese a aparentes situaciones de mejoría interesadamente resaltadas, fruto de circunstancias meteorológicas puntuales, la sobreexplotación de los acuíferos compromete seriamente el futuro de los humedales manchegos.

Pero como siempre que se trata de la gestión de lo público, el principal responsable de esta catástrofe no es otro que nuestro Gobierno autonómico, que ha consentido en muchas ocasiones, e impulsado en otras, todas estas agresiones, en nombre de un crecimiento económico que siempre acaba beneficiando a unos pocos y perjudicando a la mayoría. Si el antiguo gobierno del PSOE fue responsable de la sobreexplotación de los acuíferos, al nuevo Gobierno del Partido Popular le ha faltado tiempo para acabar con el Plan Especial del Alto Guadiana, poniendo en seria duda el cumplimiento de la Directiva Marco del Agua. Estos despropósitos medioambientales, han puesto también en riesgo la catalogación de la Mancha Húmeda por parte de la UNESCO como Reserva de la Biosfera, lo que supondría, no sólo una catástrofe ambiental sin precedentes, sino también una importante pérdida de credibilidad y de ingresos provenientes de la Unión Europea.

Y por si no fuera poco, surgen nuevas amenazas para nuestros desvalidos humedales. La última se llama “fractura hidráulica” (fracking, en inglés). Se trata de un nuevo sistema de extracción de gas enormemente agresivo, que provoca la contaminación de las aguas tanto subterráneas como superficiales. En nuestra región ya se ha dado luz verde a varios estudios de prospección, uno de ellos justo al lado de las Lagunas de Ruidera, en el término municipal de Alhambra. Desde Ecologistas en Acción, pedimos a nuestro Gobierno que siga el ejemplo de otras comunidades autónomas como la de Aragón, que han comprendido la gravedad de esta nueva amenaza, y declare la región Castellano-Manchega territorio libre de fracking.

Por último, queremos recordar a la población manchega y particularmente a los políticos y grandes empresarios que el agua es un bien común, del que todas la ciudadanía tiene derecho a beneficiarse, y que, por tanto, no tienen legitimidad para convertirla en una mercancía más con la que especular en los mercados, como pretenden. Es un error tratar de salir de esta crisis económica sobreexplotando nuestros recursos naturales y agudizando la crisis ambiental, porque finalmente el destino del hombre va unido al de la Naturaleza. Tenemos derecho a ver correr nuestros ríos y arroyos; tenemos derecho a ver sus límites deslindados; a que sus cauces y riberas se pueblen de vegetación constantemente; a que nuestras charcas, navas, vegas, tablas, lagunas y aguazales se inunden; tenemos derecho a que de nuestros humedales emane la vida libremente. Asumamos el compromiso moral de recuperar y transmitir el vínculo de este legado, hacerle justicia y conservarlo.




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