En el aniversario de Fukushima, celebran el cierre de Garoña

Las renovables de Castilla y León multiplican por cinco la producción nuclear de la central de Garoña, por lo que su cierre no tendrá ningún efecto en el abastecimiento eléctrico regional.

El 11 de marzo se cumplen dos años del accidente de Fukushima-Daiichi, en Japón, que mostró a las claras la imposibilidad de garantizar plenamente la seguridad de las centrales nucleares. Ecologistas en Acción quiere solidarizarse con los afectados del segundo accidente nuclear más grave de la historia, con unos costes económicos y sanitarios enormes, pendientes de precisar.

En los dos años transcurridos desde el accidente, países como Alemania, Bélgica, Italia y Suiza han abandonado sus programas nucleares. El propio Japón está preparando una "Nueva Estrategia Energética" que partiendo de la presencia testimonial actual de las energías alternativas baraja un escenario de apagado de todos sus reactores nucleares en 2030, sustituidos por energías renovables y combustibles fósiles.

En contraste, los Gobiernos de Castilla y León y España siguen con un apoyo encendido de la energía nuclear en todo su ciclo, incluida la minería de uranio y la fabricación de combustible en Salamanca. No obstante, los graves problemas técnicos de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), gemela de uno de los reactores accidentados en Fukushima, han determinado que sus propietarios, Endesa e Iberdrola, hayan decidido aceptar su cierre el próximo 1 de julio para no tener que afrontar las inversiones en materia de seguridad exigidas por las autoridades europeas.

Así, tras su ridículo en la defensa de la continuidad de la central nuclear de Garoña y los privilegios económicos y fiscales otorgados a las eléctricas para la quema de carbón en las grandes centrales térmicas de León y Palencia, la apuesta de la Junta de Castilla y León por las energías sucias tiene su contrapunto en las estimaciones oficiales sobre producción de energía eléctrica en España durante el año 2012, que acaban de ser publicados por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo y la Comisión Nacional de la Energía.

Así, resulta que durante el año pasado la producción eléctrica de origen renovable (hidráulica, eólica, solar y biomasa) fue en Castilla y León por cuarto año consecutivo superior a la de las centrales termoeléctricas abastecidas por carbón y combustible nuclear, a pesar del fuerte incremento de la quema de carbón en 2012.

Evolución de generación de electricidad en Castilla y León

Origen 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
Térmica 20.416 20.299 16.913 17.585 14.903 6.922 2.558 12.038 12.723
Nuclear 4.050 3.680 3.842 3.482 4.021 3.580 3.837 3.748 3.880
Hidráulica 9.028 5.791 8.621 11.307 5.323 5.779 11.828 8.167 5.078
Eólica 2.361 3.462 4.102 4.612 5.583 7.682 8.361 9.076 11.283
Solar 1 4 15 66 261 556 602 731 831
Biomasa 558 583 687 885 785 881 1.265 1.072 1.109

Participación de las Energías Renovables (hidráulica, eólica, solar y biomasa)

% Producción 33 % 29 % 39 % 44 % 39 % 59 % 78 % 55 % 52 %
% Consumo 103 % 82 % 109 % 133 % 91 % 118 % 175 % 153 % 153 %

Fuentes: EREN, Ministerio de Industria, Comisión Nacional de la Energía. Todos los datos en gigavatios hora (GWh)

En un año malo para la energía hidroeléctrica, la electricidad renovable quintuplicó en Castilla y León la generación eléctrica de la central nuclear de Garoña. Sólo los parques eólicos produjeron el triple de electricidad que Garoña, e igualaron la generación de las cuatro grandes centrales de carbón de la región, cuya actividad se ha recuperado gracias a las subvenciones al carbón, tras el desplome de 2009 y 2010.

La suma de las energías renovables de Castilla y León viene cubriendo sobradamente en los últimos años la totalidad del consumo eléctrico regional. Sin embargo, la Junta de Castilla y León sigue empeñada en apadrinar los intereses de las grandes empresas eléctricas, apuntalando centrales obsoletas y peligrosas como Garoña, Anllares, Compostilla, La Robla o Velilla en lugar de apoyar las fuentes de energía que realmente inducen tecnología y empleo en la región, como son las renovables. La exención a estas cinco centrales del nuevo impuesto sobre el impacto ambiental de la energía eléctrica de Castilla y León, que se aplica a las centrales hidroeléctricas y eólicas, no es más que un epílogo delirante de esta apuesta por las energías sucias.

En opinión de Ecologistas en Acción, el impacto paisajístico que ha asumido Castilla y León con los grandes embalses hidroeléctricos y los parques eólicos debe conllevar la supresión de las fuentes de energía más contaminantes y peligrosas. A la próxima clausura de la central nuclear de Garoña, por innecesaria y peligrosa, debe seguir la reducción paulatina de la quema de carbón en las cuatro grandes centrales térmicas de la región, y el abandono definitivo de la minería de uranio en Salamanca, como contribución de la región a la lucha contra el cambio climático y la radiactividad.

Más información:
- EREN. Estadística energética en Castilla y León. www.eren.jcyl.es
- Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Estadísticas eléctricas mensuales. www.minetur.es
- Comisión Nacional de la Energía. Ventas de Energía del Régimen Especial. www.cne.es




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