Incendios en Valencia

Los incendios de las comarcas del interior empezaron hace décadas.

Luis Suller Estevan, Ecologistas en Acción de La Serranía y Plataforma de Afectados por los Incendios. Revista El Ecologista nº 74.

Las más de 50.000 hectáreas arrasadas por el fuego en los incendios de Cortes de Pallás y Andilla, en el interior de la provincia de Valencia, han generado una tremenda alarma social. La descoordinación de las labores de extinción y la precariedad de los medios, sobre todo en los primeros y decisivos momentos, junto a la mala gestión del monte han tenido unas consecuencias dramáticas.

Las comarcas de interior afectadas por los devastadores incendios de este verano son zonas envejecidas, despobladas y empobrecidas. Son las comarcas más pobres del territorio valenciano. Deberíamos hacer un poco de historia sobre la realidad de estas comarcas que ya sufrieron los grandes incendios de los 90, con más de 150.000 hectáreas (ha) afectadas. Solo en La Serranía se quemaron más de 50.000 ha. Por aquel entonces la oposición autonómica (PP) pedía la dimisión del Presidente. Dieciocho años después revivimos la misma situación (abandono, descoordinación y falta de medios), y todavía se práctica la misma política forestal: la “No Política”.

La realidad de estas zonas en estado de recuperación es que son un auténtico polvorín vulnerable al fuego. Si a esto le sumamos los recortes que superan el 70% con respecto al 2011 en materia de prevención, vigilancia y extinción de fuego, nos encontramos un escenario de extrema fragilidad.

Verano de 2012

Los incendios llegaron de forma prematura este año a nuestra comarca. El pasado 1 de junio la mente perversa de un incendiario quiso que más de 1.000 ha fueran devastadas por el fuego. En ese momento los recursos para la extinción eran los mismos que en invierno: dos brigadas de emergencia ubicadas a docenas de kilómetros (las brigadas de refuerzo no se han contratado hasta el 1 de julio y concluirán en septiembre y se han reducido en 400 personas). La proximidad de un pantano así como las lluvias caídas esos días fueron decisivas en la extinción de aquel incendio.

Apenas un mes más tarde sufrimos otro viernes negro: a las 16:35 se dio el aviso al 112 de la existencia de un incendio en el término municipal de Andilla. En ese instante el incendio de Cortes de Pallás llevaba casi dos días activo, devorando la masa forestal, por segunda vez en menos de 18 años, de la Hoya de Buñol.

El hecho de tener los medios de extinción desplazados en esta última comarca hizo que la respuesta en Andilla fuera extremadamente débil y tardía. En las primeras 2 horas se habían quemado más de 500 ha. Un gran error del Cuerpo de Mando de Extinción fue no centrar todos los esfuerzos en sofocar en las primeras horas el incendio de Andilla.

Siempre nos quedarán dudas: ¿se podía haber evitado esta catástrofe ecológica si no hubieran recortado brigadas y medios como los camiones autobomba de los pueblos de Andilla, Alcublas, Higueruelas y Lliria? Otro error imperdonable del Puesto de Mando Avanzado fue ignorar la opinión de alcaldes, agentes medioambientales y vecinos conocedores del terreno. Todos estos errores, junto a la absoluta descoordinación de los dos primeros días del incendio, hicieron que este tomara unas dimensiones gigantescas. Según Serafín Castellano, Conseller de Gobernación de la Generalitat, “las comarcas de la Serranía y Alto Palancia se dieron por perdidas”, mientras que se centraban todos los esfuerzos en el Parque Natural de la Sierra Calderona. ¿No sería por la presencia, ahí, de chalets de lujo y la Base Militar de la OTAN de Bétera? En estos puntos sí que se trabajó en contrafuegos y cortafuegos con maquinaria pesada apoyada por medios aéreos.

Mientras tanto pueblos sitiados por el fuego como Andilla y sus aldeas, Alcublas o Altura no vieron una sola descarga aérea en las 30 primeras horas. Esto nos lleva a una conclusión: nos han dejado quemar.

Tras ser testigos impotentes de cómo el fuego devoraba nuestros montes, en los medios de comunicación del Gobierno autonómico solo tiraba balones fuera. Ya tenían detenidos e identificados los presuntos responsables; el otro culpable era la climatología. Además no dudaron en calificar el fuego como “fuera de capacidad de extinción”. Todo menos asumir la responsabilidad del absoluto estado de abandono en que están nuestros montes, el nefasto efecto de prácticas silvícolas erróneas y la falta de medios de prevención y extinción.

Ahora nos vamos a enfrentar a graves problemas inmediatos, como es la calidad del agua que se verá afectada por el arrastre de cenizas, la pérdida de suelo fértil y la destrucción de muros de piedra seca. A la pérdida de flora y fauna autóctona se suma la apertura de la “media veda” de caza, que no hará más que agravar la situación en que se hallan los animales desplazados por los incendios, que serán perseguidos de forma salvaje; además se moverán a los cultivos y zonas forestales colindantes, provocando daños que deberán ser reparados.

Otro sector muy afectado es el apícola: la provincia de Valencia y más concretamente las zonas afectadas por los incendios, son la cuna de la miel y grandes zonas de pastoreo de abejas. Casi 3.000 colmenas han ardido; menos mal que en esta época la gran mayoría de colmenas están en otras provincias. ¿Dónde se ubicarán al acabar el verano, al acabar su trashumancia, si las zonas de campeo están arrasadas?

El sector agrícola ha sufrido daños muy altos ya que se han calcinado muchísimos cultivos y arbolado que tardará años en recuperarse. El Decreto de Ayudas es totalmente insuficiente, además de tener un condicionado muy difícil de cumplir, como es la obligación de restituir los plantones afectados antes de un mes. Resulta totalmente ilógico plantar arbolado en pleno estío, con sequía y altas temperaturas. Tampoco se indemnizarán aquellos cultivos que no superen el 30% de daños. Esto demuestra la verdadera intención del Consell: gastar lo mínimo en estos menesteres.

Plataforma de Afectados por los Incendios

Ante la gravedad de estos hechos, desde Ecologistas en Acción de La Serranía no dudamos en convocar una asamblea vecinal, que se celebró el 7 de julio, en la que participaron más de 1.000 personas. Ese mismo día quedó constituida la Plataforma de Afectados por los Incendios, que desde su nacimiento no ha parado de trabajar y sumar adhesiones de todos los sectores afectados y comarcas del territorio. El colofón de esta campaña fue la manifestación que, bajo el lema de “Abandonaos, recortaos y quemaos” tomó la ciudad de Valencia el 27 de julio. Más de 10.000 personas llegadas desde las comarcas de interior nos movilizamos para exigir y denunciar:

  • La dimisión del Conseller de Gobernación, Serafín Castellano, responsable de la extinción de incendios, por el absoluto desastre de su gestión.
  • La declaración de zona catastrófica.
  • La gestión de las ayudas se debe hacer desde los ayuntamientos con la participación del tejido social.
  • Moratoria de la veda de caza así como atender y cuidar a la fauna superviviente.
  • Contratación urgente de los medios de prevención y extinción que había antes de 2010, máxime en un año en el que se dan unas condiciones tan adversas y extremas.
  • Política forestal consensuada y dotada de fondos para reconducir la intolerable situación en la que se haya la masa forestal.

Estas son algunas de las demandas de la Plataforma de Afectados por los Incendios, que piensa seguir trabajando para el consenso de una hoja de ruta en la gestión forestal a defender desde los colectivos y con un seguimiento y vigilancia de las actuaciones de la Administración en materia forestal. Todo ello desde la obligación moral de luchar para conservar y cuidar la naturaleza.




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