15 aniversario del vertido tóxico de Boliden

La solución a la crisis no puede venir de una minería que ha demostrado su permanente insostenibilidad ambiental, económica y social ya que cuando las ganancias no son las esperadas toca socializar las pérdidas.

Hoy, día del 15 aniversario del vertido tóxico de Boliden en minas de Aznalcóllar, Ecologistas en Acción quiere manifestar que la solución a la crisis económica que atravesamos es también ecológica y de valores y por tanto recurrir a la minería como solución para salir de ésta nos situará en un escenario de agravamiento de la situación por el empeoramiento de las condiciones ambientales por los impactos directos e indirectos que viene ocasionando y porque seguiremos en la creencia que el crecimiento económico sin más, será la solución cuando estamos topandonos ya con los límites físicos del planeta, que no admite más la continuidad de una economía extractivista origen de la situación de crisis global que padecemos.

Hay que recordar que continúan los problemas ambientales en la explotación a cielo abierto derivados del acumulo de miles de toneladas de residuos sin tratar y de la presencia de 2 cortas llenas de aguas tóxicas y residuos que pueden contaminar el acuífero.

Se podría argumentar que estos problemas son cosa del pasado y que la minería moderna es respetuosa con el medio ambiente, pero basta comprobar las múltiples denuncias acumuladas por los nuevos desarrollos mineros como los de Mina Las Cruces o las de Agua Blanca para comprobar que los proyectos sólo mejoran en el papel y que a la hora de su ejecución son igual de sucios que los del siglo pasado. Los impactos derivados de las explotaciones a cielo abierto se han demostrado inabordables y son proyectos que en cuanto acaba su rentabilidad van dejando miles de toneladas en montañas de escorias mineras de las que las administraciones se tendrán que hacer cargo para siempre en un claro ejemplo de privatización de ganancias y socialización de costes.

Nuevos problema amenazan al Guadiamar transformado en Corredor Verde y espacio protegido.

A los problemas del resurgir de la minería en la comarca hay otros no resueltos relacionados con la gestión y uso del Corredor Verde, continúa la presencia ilegal de caballos y parece confirmarse que las concesiones otorgadas de aguas del embalse del Ágrio para la industria y la agricultura van a usar el Guadiamar como canal de riego, alterando el régimen natural que debía permanecer inalterado para que cumpla sus funciones ecológicas como espacio protegido que es.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir viene dando concesiones de aguas del embalse el Ágrio para la industria termosolar que se ha instalado en Sanlúcar y para regadíos de la marisma de Aznalcázar, autorizando el uso del río como canal para la conducción del agua, lo que modifica el régimen natural de río alterando su ecología. Sólo la captación y conducción por tubería cerrada sería compatible con la conservación del río como espacio protegido y es lo que se viene demandando por las organizaciones ecologistas en las alegaciones que se han presentado a estas concesiones.

Abengoa parece dispuesta a asumir ese compromiso pero no parece que estén por la labor los regadíos de los Hatos que han venido sobreexplotando durante años de forma ilegal el acuífero y que sólo con que pagaran las multas que se le han impuesto se podría pagar la tubería. La fiscalía ha trasladado esta misma semana una denuncia al juzgado de Sanlúcar para aclarar las responsabilidades en el incumplimiento de sentencias firmes que condenan a estas fincas a sanciones millonarias por sobreexplotación del acuífero por pozos ilegales.

Otro grave problema del Corredor Verde es la proliferación de caballos práctica ilegal pero consentida por las presiones de los alcaldes de los pueblos aledaños que facilitan así la alimentación de los caballos a sus vecinos sin prever las posibles consecuencias sanitarias que se pueden derivar al estar consumiendo pastos contaminados por los metales pesados que quedaron de forma residual en el suelo tras las labores de limpieza y que la vegetación acumula. No hay garantías, al tratarse de una actividad ilegal, de que estos animales no acaben siendo consumidos por personas ya que es habitual el consumo directo de carne de caballo o su destino a embutidos, lo que puede dar lugar a un problema alimentario que podría tener consecuencias para los ganaderos que están haciendo las cosas bien.

Además, durante el verano se produce una afección grave sobre el arbolado al ser consumido directamente por el ganado, llegando a producir la muerte de muchos ejemplares de la arboleda que empezaba a consolidarse en el Corredor.

Por tanto, desde Ecologistas en Acción exigimos en este triste aniversario que no se permitan más explotaciones mineras a cielo abierto en Andalucía y se eviten las agresiones a un espacio protegido singular como el Guadiamar que estaba resurgiendo del mayor atentado ambiental ocurrido en Andalucía.




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