Denuncian el patrocinio del Metro de Madrid por Vodafone

Metro Metro de Madrid y Vodafone han llegado a un acuerdo por el que durante tres años la estación de Sol y toda la línea 2 del suburbano pasarán a llamarse “Estación Vodafone Sol” y “Línea 2 Vodafone”.

Ecologistas en Acción denuncia esta campaña publicitaria y pide su retirada por los siguientes motivos:

- 1.- El abuso de la publicidad en el interior del metro utiliza como coartada la falta de financiación. Sin embargo, la reducción en la financiación trae causa de la falta de apuesta de la Comunidad de Madrid por el transporte público.

- 2.- Las infraestructuras públicas no deberían de ser utilizadas para fomentar el consumismo de productos tecnológicos, cuyo abuso, conduce a una sociedad pasiva y acrítica. En su lugar, las instalaciones de Metro de Madrid podrían ser utilizadas para el fomento de la cultura o de prácticas sociales más justas.

- 3.- Según las informaciones periodísticas, el cambio en la denominación de la línea 2 incluye la integración de los logos de Vodafone en varios de los elementos de las estaciones, como accesos, directorios de los vestíbulos y pasillos de todas las estaciones, pero también en los directorios de los andenes, en los teleindicadores, en los trenes de la línea, así como en los vestíbulos, andenes, pasillos y trenes del resto de estaciones de la red donde se mencione la correspondencia con la línea. En el caso de Sol, el nuevo nombre de la estación estará visible en accesos, vestíbulos, pasillos y en toda aquella señalización de la red en la que aparezca.

Así diseñada, la campaña publicitaria contraviene la regulación contenida en la Ley 34/1988, de 11 de Noviembre, General de Publicidad (en adelante, LGP) y en el Decreto 917/1967, de 20 de Abril por el que se dictan normas sobre publicidad exterior.

La LGP en su artículo 3º define como publicidad ilícita, entre otros supuestos, la publicidad que sea engañosa. Dentro de la categoría de la publicidad engañosa, se ha entendido incluida la publicidad encubierta.

La publicidad encubierta busca inducir a error a los destinatarios y para ello se enmascara bajo un contenido informativo o de otra índole, pero objetivo, que proporcione una mayor confianza en los destinatarios y que suponga, en definitiva, una mayor predisposición de éstos a adquirir los bienes, productos o servicios objeto de la publicidad. El receptor de la publicidad encubierta no sabe si se halla ante un mensaje publicitario o ante información y, por lo tanto, no puede adoptar medidas psicológicas adecuadas con las que se ha de recibir todo mensaje publicitario y, por ello, está terminantemente prohibida por nuestra legislación.

Estas prácticas, además, vulneran el principio de autenticidad establecido en el artículo 9 LGP según el cual los anunciantes deben desvelar inequívocamente el carácter publicitario de los anuncios, lo que resulta imposible cuando la publicidad se enmascara de información objetiva.

En el presente caso, la modificación que se realiza del nombre de una línea y de una estación de metro supone un claro ejemplo de publicidad encubierta ya que al alterar su nombre oficial, los destinatarios pueden desconocer que se encuentran ante un mensaje de naturaleza publicitaria y no ante nombres oficiales siendo así persuadidos de una forma inconsciente a la compra de un determinado producto.

Finalmente, la publicidad puede crear confusión y afecta a la seguridad en el uso del servicio, vulnerando los artículos 2º y 3º del Decreto 917/1967, de 20 de Abril, por el que se dictan normas sobre publicidad exterior.




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